ENTREVISTA: ALFREDO ASTI (CONTADOR Y DIPUTADO DE ASAMBLEA URUGUAY)

Tributos: "Blancos y colorados quieren que el que gane menos, pague más"

­Se están generalizando las críticas por parte de organizaciones de jubilados y asociaciones profesionales hacia la reforma tributaria. Incluso han planteado la inconstitucionalidad de la Ley por entender que las jubilaciones y pensiones no son una renta. ¿Cómo aprecia esta situación?

­Creo que hay un problema de mala información por parte de algunos actores políticos y sociales. El primer dato que se debe manejar es que el 90% de las pasividades otorgadas por el BPS no van a estar alcanzadas por el impuesto o van a pagar menos de lo que están pagando hoy. Estamos hablando de pasividades mayores a 12.500 pesos, que en el BPS son muy pocas. En las otras cajas son algo más, porque los sistemas de retiros son distintos.

 

­Teniendo en cuenta todo el sistema jubilatorio, incluidas las cajas, ¿cuál sería el porcentaje de las jubilaciones no alcanzadas por el impuesto?

­Sería un 85%.

­¿Cómo evolucionan los porcentajes a partir de 12.500 pesos?

­Son porcentajes progresionales. Hasta 12.500 pesos, en relación a hoy, algunos pagarían menos. Por ejemplo, jubilaciones de hasta 10 mil pesos pagarán menos que hoy, que pagan 200 pesos. A partir de 12.500 se comienza a pagar más. Cuanto más gana, más paga.

 

­ Los críticos sostienen que jubilaciones y pensiones no son una renta y por eso no se pueden gravar…

­La renta es igual a ingreso, según los antecedentes del país y a nivel mundial. No estamos hablando de renta neta, estamos hablando de renta igual ingresos, a las cuales ­luego­ se le hacen algunas deducciones.

Esto es común en los países que tienen el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, que son la inmensa mayoría en el mundo. En la región pasa eso, como en Brasil, Argentina y Chile. Pero, además, en el país el concepto de que las pasividades y los salarios son renta a los efectos de la imposición, estuvo vigente, según la Ley Nº 12. 804 de diciembre de 1959 que se aplicó de 1960, gobiernos de los partidos tradicionales, hasta 1974. Fue Bordaberry, después del golpe de Estado, quien derogó la ley. Al final de la dictadura apareció el Impuesto a las Retribuciones Personales, en 1982, que fue mantenido y aumentado en sus tasas por los gobiernos blancos y colorados desde 1985 a 2005, llegando incluso a tasas del 20% de retención sobre todo el importe. Ahora se incorporan otros conceptos de ingresos originados por las rentas de capital, los honorarios profesionales por el monto real de su facturación y no por fictos, como es hasta ahora. Esta es la novedad.

 

­Actualmente, las jubilaciones y pensiones pagan el 2%. Este porcentaje a partir del 1º de julio no rige más. ¿Es así?

­Es así. A partir del nuevo sistema tributario se deroga el Impuesto a las Retribuciones Personales. Por lo tanto no hay acumulación. Por eso señalé que entre 8 mil y 12.500 pesos se va a pagar menos, mientras que otros no van a pagar. Algunos que hoy pagan van a dejar de pagar y algunos que no pagaban tampoco van a pagar. Este es un tema que no se le está aclarando a los jubilados y pensionistas.

En un órgano de prensa oficial de la Asociación de Jubilados y Pensionistas de la Caja Profesional, hay un cuadro que aparece en la edición del miércoles, donde se establece que los jubilados con 10 mil pesos pasan a pagar un 8% más. Eso es un error, si no hay atrás una mala intención de promover entre los jubilados profesionales ese recurso de inconstitucionalidad. Si se pliegan a ese recurso se van a ver perjudicados.

 

­¿Qué es una jubilación alta para usted?

­Una jubilación muy grande es la de los ex presidentes de la República, que ganan más de 100 mil pesos. Hoy hay muchos de los que hoy están promoviendo recursos contra esta reforma tributaria que tienen vínculos directos con ex presidentes de la República. También hay jubilaciones militares que son muy altas, por cierto que no son de la tropa.

 

­¿Usted se refiere a Rúben Correa Freitas, Ricardo Reilly, Rodolfo Sienra y Gonzalo Aguirre?

­Digo que hay determinados personajes, que todos conocemos, que reciben jubilaciones muy altas o están vinculados a los ex presidentes.

 

­El 1º de julio se deroga el 2% actual que pagan los jubilados porque entra a regir la reforma. En un plano hipotético puede pasar que la Suprema Corte de Justicia (SCJ) diga que es inconstitucional la reforma. ¿En ese caso no habría ningún tipo de impuesto?

­Parto de la base en la confianza que tengo en el sistema judicial uruguayo, desde el juez de Paz hasta los ministros de la SCJ. Poseo la confianza absoluta de que van a actuar independientemente de cualquier connotación política o intereses personales. En lo personal tengo la seguridad de que el fallo va a acompañar una tesitura lógica, porque acá no hay ninguna inconstitucionalidad. En el hipotético caso de que hubiera un fallo contra este aspecto de la Ley, recordemos que la Constitución de la República, cuando habla de la anulación por parte de la SCJ por inconstitucionalidad, es individual. No es genérico. Voceros del gobierno han dicho que si hubiera necesidad de cambiar algo en una reforma que planteamos como dinámica, se podrá en el transcurso del tiempo ir cambiando y mejorando la equidad propia que tiene este sistema. Recordemos que los tres objetivos básicos del nuevo sistema son la equidad, la eficiencia y el estímulo a la inversión productiva, el ahorro y el empleo.

 

­No soy de los que creen en la existencia de una clase media, por eso prefiero hablar de capas medias, aunque todas tengan un comportamiento cultural bastante similar. No creo que la parte alta de esas capas sea igual a la parte baja. Ahora, hay sectores de esas capas medias-medias o bajas que salieron muy golpeadas de la crisis de 2002, quedando estructuradas y sostenidas con piolines. ¿No cree que hay sectores a los cuales si se les saca 800 pesos más se los hiere gravemente?

­Recordemos que en esos sectores medios bajos parte del ingreso se gasta en consumos que están gravados y algunos de ellos fundamentalmente en la tasa mínima, donde hay una disminución de siete puntos, va a repercutir a la baja en los precios.

El total de la distribución de la carga impositiva hace que más del 80% de los hogares uruguayos se vean directamente beneficiados. Los de menores ingresos muy beneficiados. Uno de los argumentos que ha manejado la oposición es que se va a incrementar el costo de las familias, porque se incrementa el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas. No es así, como disminuyen los impuestos al consumo, son 166 millones de dólares que se van a recaudar menos, va a implicar un menor nivel de precios. La presión sobre las familias disminuye y no aumenta.

 

­Usted sabe bien que cuando hoy uno compra un producto, no siempre se acuerda de que está pagando impuestos al consumo. Con esta reforma muchos uruguayos van a tener que ir a pagar, gesto que duele bastante y que impacta sicológicamente. ¿Cómo van a enfrentar este impacto negativo desde el gobierno?

­Yo creo que la población lo va a absorber positivamente, ésa es mi diferencia con usted. Nosotros queremos que la gente vea los efectos de la reforma lo más rápidamente posible. Es verdad que va a haber gente que va a pagar más. Un 20% va a pagar más. Pero el resto va a sentir un impacto favorable. Lo va a ver en el recibo de sueldos, como también cuando vaya a consumir, porque va a poder consumir más bienes y servicios. Existirá un control que necesariamente tendrá que ser complementado con el control social, facilitado por el Area de Defensa del Consumidor. Se van a publicar los niveles de precios que rigen hoy, con los impuestos incluidos antes de la reforma. Después de q
ue comience a regir la reforma, se van a publicar nuevos datos para comparar. El público y las autoridades del Ministerio de Economía van a tener la oportunidad de controlar que realmente esa baja efectiva que se hace desde la imposición al consumo, se traslade al consumidor y no quede en beneficio del empresario.

 

­Hoy hay un crecimiento de la inflación y se hace difícil controlarla. La tradición del empresariado uruguayo es trasladar los aumentos impositivos o de cualquier dificultad en el mercado, a los precios. ¿Cómo van a controlarlos?

­Los estudios sobre la baja de los impuestos al consumo indican que el impacto a la baja va a rondar en 1% en lo que sería el nivel de precios. Una inflación del 6% bajaría al 5%, simplemente con la aplicación del nuevo sistema tributario.

 

­Ya que hablamos de impactos… A la reforma tributaria se le monta el nuevo sistema de salud y los reaforos de la vivienda. Recordemos que se va a pagar 3% más por el seguro de salud, hay reaforos en todo el país que van a subir la Contribución Inmobiliaria y el Impuesto a Primaria…

­Vamos por partes. Una persona que gane 15 mil pesos, va a pagar 450 pesos por la salud, teniendo derecho a la cuota mutual de hasta cuatro hijos menores de 18 años. Estamos hablando de 4 mil pesos.

 

­No todos los uruguayos tienen esa cantidad de hijos con esa edad…

­Pero los hogares de menores ingresos en general tienen algunos o muchos hijos menores de 18 años. La universalización de la atención médica apunta a incluir primero a los hijos, luego a los cónyuges y después a un conjunto de personas residentes.

 

­Usted sabe bien que las capas medias uruguayas están sostenidas ­muchas veces­ por las herencias del país de las vacas gordas. Hay gente que vive relativamente bien, visto desde el ángulo del consumo, pero posee un buen apartamento que era del padre o del abuelo. Ahora con el reaforo de las viviendas va a tener que pagar mucho más. ¿No son demasiados golpes a esos sectores de las capas medias sostenidas por un piolín? Son sectores que se pueden plegar a esta campaña que están montando blancos y colorados. ¿Cómo encara políticamente esto?

­Está bien lo que usted dice. Estamos ante una campaña de blancos y colorados que quieren mantener el statu quo de un sistema tributario que es absolutamente injusto, porque los sectores de menores ingresos dedican un mayor porcentaje de sus ingresos a pago de impuestos que los sectores de mayores ingresos. Hoy los sectores con más bajos ingresos dedican un 13,5% de sus ingresos al pago de impuestos.

El sector que está en la franja más alta tiene que aportar un 12,8%. A partir del 1º de julio los de menos ingresos bajan sus aportes al 10% y el sector de mayores ingresos pasa al 17,8%. Sobre esta redistribución están operando blancos y colorados, porque quieren seguir manteniendo que el que gana menos pague, como ahora, más.

 

­Los jubilados de hoy son parte de la generación que fundó la CNT. Durante muchos años la izquierda se nutrió de profesionales universitarios. La preocupación sobre la reforma impositiva está en muchos de estos sectores. ¿No carecen el gobierno y el Frente Amplio de una explicación política e ideológica para que esos sectores se vean ganados por la tranquilidad?

­Puede ser que falte eso, carencia que explicaría algunas reacciones contrarias. Esta fuerza política cuando se propuso ser gobierno ya había planteado el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, siendo una de sus propuestas fundamentales.

­Pero se pudo elaborar otro proyecto, con el mismo espíritu…

­El espíritu era que pagara menos el que tiene menos y pagara más el que tiene más. Ahora, esos sostenes de la izquierda uruguaya se ubican siempre entre los que ganaban menos y no consideran que hay un 80% que gana menos que ellos, es un problema.

 

­Hay profesionales que me han dicho que se está «ante una transferencia de recursos de las capas medias-medias y altas, hacia los sectores más humildes, pero no se toca en profundidad a los sectores más poderosos del país». Por ejemplo no se toca a la banca…

­Los sectores de ingresos más altos transfieren recursos hacia los sectores medios y bajos, así lo muestran los números. Ahora, cuando en este país se pensó en gravar a la banca, por ejemplo a los activos bancarios, se terminó gravando a quienes necesitaban créditos.

El impuesto a los activos bancarios gravó a quienes tienen la necesidad del crédito. La banca está gravada, al igual que cualquier empresa. Sobre sus utilidades van a gravar lo mismo que cualquier empresa. También las personas que sean receptoras de los dividendos de los bancos van a pagar un 7% sobre los dividendos que reciban de los bancos. Cuando se dice que no gravamos a los grandes poseedores de riqueza, no es así. Si la riqueza está en Uruguay quedan gravados, si la tienen fuera del país no van a estar gravados, tal como ocurre hoy. No podemos gravar rentas que están fuera del país, porque partimos de un concepto que es necesario mantener: somos un país receptor de capitales y no exportador de capitales, por más que haya algunos uruguayos que tienen capitales afuera.

Si Uruguay optara por el concepto de renta mundial perdería la posibilidad de gravar rentas que se originan en el país y como tenemos más capitales invertidos en nuestro territorio que los capitales de los uruguayos que están fuera del país, estaríamos perdiendo recaudación. *

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