Debates varios en la Junta

La sesión ordinaria celebrada ayer comenzó con sentidos homenajes a ilustres personalidades recientemente fallecidas. Se trata del pintor Julio Olivera, el político argentino Norberto Laporta y el futbolista Juan Joya.

Al entrar en el Orden del Día, el colorado Aníbal Gloodtdofsky planteó una cuestión de orden que en realidad venía cargada de contenido político. El plenario de la Junta debía aprobar, entre otros temas, algunas multas por cuestiones ambientales contra ciertas industrias. El recio guerrero opositor propuso que se suspendieran dichas multas hasta tanto se resuelva el contencioso generado en el seno del Ejecutivo Comunal por el mismo tema de contaminación provocada por curtiembres, tema que, como se recordará, se suscitó a raíz de un tratamiento inequitativo en la aplicación de multas (a algunas sí y a otras no).

A partir de entonces se generó un agrio debate en el que se mezclaron asuntos de fondo y de forma, esto es, cuestiones reglamentarias y de orden. Don Aníbal, implacable, siguió con su embestida preguntando a Ferrer (el presidente del Cuerpo) qué pasó, en qué quedó el llamado a Comisión formulado hace ya un tiempo al intendente y a dos directores para que expliquen precisamente el confuso asunto de las multas a las curtiembres.

Con presteza respondió Ferrer explicando que por razones de agenda (viajes de los directores involucrados) la comparecencia no sería antes de la segunda quincena de mayo; esta respuesta incrementó la ira del edil opositor, quien expresó con su vozarrón su asombro, ya que, según él, bien podrían concurrir los subdirectores, subrogantes habituales de los directores en cualquier circunstancia. «¡El asunto es urgente!», bramó Gloodtdofsky, agregando patético: «¡Están envenenando a la gente!».

En ese momento se suscitaron dialogados varios, y Fabián Villamarín (E. 609) exhortó a la Mesa a llamar al orden a los ediles colorados conversadores, lo que motivó airadas protestas de Glenda Rondán. En vista de ello, Ferrer suspendió la sesión por cinco minutos.

Al reanudarse la misma, Glenda Rondán hizo un planteo bastante confuso. Pretendió introducir un tema político para discutir la gestión del Defensor del Vecino, pero su intento chocó con la oposición del oficialismo (valga el juego de palabras). La negativa de la mayoría frentista a tratar el asunto motivó, como era de prever, una agria disputa que tuvo como protagonistas a Glenda, Aníbal, Graffigna, Ripoll, por un lado, y a Weiss, Villamarín, Luján, Mendiondo, por otro. Blancos y colorados entendieron que se estaba retaceando la libertad de expresión, pero Gloodtdofsky fue más lejos: se lamentó de que la Junta se limitara a votar asuntos menores como multas y colocación de placas en vez de discutir temas trascendentes; la réplica de Gabriel Weiss no se hizo esperar y, con enérgico estilo y altos decibeles, expresó: «No tolero la falta de respeto consistente en que se diga que la Junta trata asuntos menores; son temas tratados seriamente en sus respectivas comisiones, a las que el edil preopinante no concurrió».

Al final, se resolvió incluir el tema de la actividad del Ombudsman desde que asumió hasta la fecha en el Orden del Día del próximo jueves.

Y todos contentos. *

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