La burocracia, ese "bicho de almidón"
LR: Cómo persona común que era antes de tomar esta experiencia de ser intendente nada menos que de un departamento de las características de Maldonado, ¿qué esperaba? ¿Qué cosas le han sorprendido más? ¿Qué cosas le han sorprendido desagradablemente?
DLS: Uno esperaba llegar al gobierno y dar respuestas más rápidas y más urgentes.
Mis días comienzan a las ocho de la mañana y terminan a las nueve o diez de la noche.
Pero por lo general, hay dos o tres días a la semana que hago reuniones en casas de familia, voy a los barrios. Y esto, si bien significa recibir el reclamo de aspiraciones insatisfechas de la gente, también significa que a la gente se le puede explicar cuál es el proyecto y hacia dónde va. Que allí hay una gran reserva del modelo de cambio, que nosotros llegamos al gobierno después de muchos años de lucha de la izquierda y somos apenas un instrumento, una herramienta. Pasaremos y la izquierda y las cosas progresistas quedarán, para seguir transformándose en realidad (…)
Y honestamente, sobre qué es lo más desagradable que he encontrado… Quizá porque nos ha asfixiado bastante o estrangulado nuestra voluntad, nuestros bríos, nuestro estado de ánimo, hablo de mí junto con el gabinete, es la burocracia estatal. Por eso creo que se hace inmediata la Reforma del Estado, la discusión de los aspectos, esos compartimientos estancos, cómo está organizado el Estado y las decisiones políticas que se toman y cuando se van a aplicar, los recovecos que tienen que recorrer (…) no sólo en el campo legal, sino en el campo de la estructura». Sin descentralización, «nos come este bicho de almidón que nos termina las ganas de cambiar y es uno de los grandes desafíos».
«Después hemos encontrado gente de izquierda y de partidos tradicionales que tenían y han demostrado un compromiso como funcionarios con la función pública, más allá de su partido. Y también me he encontrado con muchas mezquindades humanas que atraviesan transversalmente todos los partidos políticos. Y Maldonado tiene un enorme desafío, que es lograr discutir los grandes temas, al margen de la cuestión política menor, una guerra de guerrillas que es parte de la realidad que hay que vivir. Falta discutir en profundidad los problemas sociales, la inversión, la inserción, nacional e internacional de Maldonado, falta capitalizar las potencialidades que tenemos porque hacemos un gran aporte al país, igual que el país nos hace un enorme aporte a nosotros».
Hoy necesitamos una agenda política de mayor envergadura, discutir en otra «dimensión». Atravesamos un momento histórico «y creo que la izquierda debe capitanear ese proceso de debate, que debe ser mucho más profundo que como lo hemos llevado hasta ahora. Y me involucro, verdad, no estoy hablando de una cuestión abstracta de mí, yo como parte también de la izquierda me reviso todos los días. Le erramos en el seguimiento en el tema del debate», afirma.
LR: ¿Y con el diputado Darío Pérez es complicada la relación?¿Cómo la lleva?
DLS: Es un compañero que tiene diferencias con el gobierno y con el Frente Amplio, pero es parte de las contradicciones de un modelo de cambio, que debemos asumir que es así. Me gustaría que fuera distinto pero ésa es la realidad con la que llegamos al gobierno. Cuando digo la realidad con la que nos debemos manejar, aspiro a que el gobierno del FA y sus referentes construyamos entre todos ámbitos para definir los temas de estrategia. Lo seguro es definir los roles, de partido, de Estado, porque si nos confundimos de lo que es el partido, de lo que es el Estado como tal y cuál es el papel del gobernante y del dirigente político, podemos cometer errores que no tendrán marcha atrás. Desearía que hubiera otra situación, pero eso es lo que yo veo, lo cual no quiere decir que la idea que yo veo sea efectivamente la que tenga que ser… Capaz que el problema no es Darío Pérez, capaz que el problema es el flaco De los Santos, veámoslo políticamente». *
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