Llamadas al Director
Una wilsonista indignada con la dirigencia nacionalista
Señor Director:
El 15 de marzo fue un día muy especial para mí, porque se conmemoró el aniversario de mi líder, Wilson. Le quería decir que estoy muy triste. No fui a la misa, ni a ningún acto, porque se le prohibió a la Columna Blanca del MPP asistir al acto. Soy wilsonista de toda una vida, no lo voté por la edad, pero la actitud de este señor Larrañaga y su patota, es lamentable. No puede prohibir a otros wilsonistas y a los que admiramos a Wilson, ir al cementerio, porque hasta la familia no tuvo reparos. Incluso si la familia tuviera reparo, ahí no se podía decir nada. Pero ¿quiénes son? Si ni siquiera Wilson los conoció. Realmente Wilson conoció a gente que hoy está en el MPP, en la Columna Blanca, viejos blancos, viejos wilsonistas. Es lamentable. Estoy muy enojada, muy triste. Supe informarme y conocí personalmente al senador Saravia, y tiene muy buenos principios, tiene mucha fuerza y le queda grande a Larrañaga, está muy lejos de Saravia. Es una excelente persona y por eso Wilson, donde esté me debe estar haciendo una guiñada como diciendo hiciste bien en seguir ahora al senador Saravia y estar en la Columna Blanca. Ya no me siento identificada con el Partido Nacional, pero sí con Wilson, y en su día lo lloro como siempre.
Teléfono: 7096…
El Director: Comprendo su indignación, estimada lectora, y la comparto. La postura arrogante y crispada de la dirigencia nacionalista pretendió exhibir firmeza y se convirtió en una demostración de debilidad. Todo fue muy lamentable, pero no se preocupe, que para honrar la memoria de los grandes hombres –y quién duda que Wilson lo fue– valen más que homenajes acartonados la coherencia con los principios y la disposición a llevar a la práctica sus ideales.
El Memorial de los Desaparecidos en total estado de abandono
Señor Director:
Doctor Fasano, llevé a unos amigos, ex presos políticos chilenos y argentinos a visitar el Memorial. El cartel no se lee, las luminarias están rotas, hay un vidrio roto y se ve que desde hace varios meses que el pasto está crecido. ¿Quién lo cuida? Creo que Paseos Públicos debería ocuparse. ¿No le parece a usted?
Teléfono: 2000…
El Director: Confieso que ignoraba tal extremo, estimado lector. Desde aquí me permito exhortar a la división municipal correspondiente a extremar esfuerzos para corregir la situación.
Acecho y asechanzas
Señor Director:
El sábado 17 en la televisión salió el reclame del diario El País, con los avances de la información que traería al día siguiente. Y entre esos avances apareció uno que decía:
«Acecha el dengue». Ahora se ve que este dengue es un poco más agresivo, y acecha de alguna u otra forma, porque pusieron acecha con s. Deberían fijarse un poco más antes de pasarlo por televisión.
Teléfono: 6821…
El Director: Comprendo y comparto su preocupación por la ortografía, estimado lector. No obstante, no olvide que en castellano existen los dos verbos (con ce y con ese) y que ambos tienen algún parentesco semántico. Asechar con ese significa «poner o armar asechanzas», entendiéndose por tales «engaños o artificios para hacer daño a otro». Acechar con ce, por su parte, significa «observar, aguardar cautelosamente con algún propósito». Parece claro que en el caso del mosquito, por más que el insecto no tenga conciencia de ello, debería emplearse el verbo acechar con ce, ya que sería un despropósito suponer que el mismo es capaz de armar artificios para hacer daño a alguien.
Controlar el tráfico de drogas en las cárceles
Señor Director :
El ingreso de drogas y de bocas de venta de pasta base, de marihuana y de cocaína en las cárceles es impresionante.
Está la Policía mezclada, alguna de las visitas, y se crean situaciones de enorme tensión. Por favor, que Daisy Tourné, que este nuevo gobierno tome cartas en el asunto. Se están liquidando muchachos jóvenes. Controlen el ingreso de drogas a las distintas cárceles que entran por la visita o por los funcionarios policiales.
Teléfono: 2000…
El Director: Su preocupación es legítima y pertinente, estimada lectora. Esperemos que la actual ministra continúe el camino emprendido por su antecesor y siga cosechando éxitos en el combate al delito.
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