El año de las reformas
–Vamos a un tema que la gente siente más próximo: la reforma tributaria. Hay un aspecto, entre las tantas dudas que aún genera, que resalta. Se dice que el IRPF no es posible evadirlo, pues viene descontado de salarios y pasividades; pero que la rebaja de precios de productos de la canasta familia, por la reducción del IVA y la eliminación del Cofis puede ser sólo teórica si no hay control de precios.
Bergara: –Históricamente, el Frente Amplio planteó reformulaciones en materia del sistema tributario. Ahora tenemos un nuevo sistema tributario que creemos refleja los lineamientos históricos de la fuerza política: incrementar el peso de los impuestos directos, porque tienen un componente de equidad mayor, reducir el peso de los impuestos indirectos, porque en última instancia los pagan primordialmente los más pobres, e incorporar algunos formatos, como el IRPF, de manera integral, no sólo sobre salarios y pasividades sino también sobre intereses, arrendamientos, rentas de capital, etcétera. Una visión es que los impuestos es sacarle la plata del bolsillo a la gente. Nosotros preferimos una visión alternativa, que en el fondo es un tema cultural que estamos tratando de impulsar: el impuesto es lo que la sociedad debe aportar para que el Estado funcione y pueda prestar los servicios sociales, de infraestructura, de justicia, de defensa y demás. Sobre todo cuando uno, además, le asigna al Estado roles relevantes en materia de redistribución de ingresos y equidad. Creemos que el nuevo sistema tributario ayuda a que la contribución de los hogares y las empresas esté más acorde con las verdaderas capacidades de todos. ¿Cómo se expresa eso en materia de impuestos indirectos, como el IVA o el Cofis? Hay dos tipos de bienes y servicios: aquellos que tienen precio administrado y los que no. Sobre los primeros, y que tienen una importancia relevante en la canasta familiar de los más pobres productos de primera necesidad, tarifas públicas, combustibles–, el traslado de la rebaja del IVA y la eliminación del Cofis será inmediato y se reflejará íntegramente. Otra parte de la canasta de consumo son bienes exentos de tales impuestos indirectos. O sea que el problema se restringe al componente de la canasta de bienes cuyo precio no está exento ni administrado; y ahí entrará el mismo proceso de elasticidad de oferta y demanda y estamos convencidos de que vamos a lograr una rebaja de esos precios. De todos modos, estaremos atentos a fin de que no haya abusos y que haya información veraz. No habrá más precios administrados de los que ya hay.
Lorenzo: –El nuevo sistema tributario implica una reducción de costos efectivos para las empresas públicas. En particular, la reducción de aportes patronales representa una mejora en la ecuación de costos de esas empresas. Existe el compromiso explícito de que eso se trasladará en beneficio de los usuarios, a través de las tarifas. Se trata de muchos millones de dólares que hoy están encareciendo esas tarifas. Y esto es directo, instantáneo y un compromiso político efectivo. Esto se va a percibir claramente en el presupuesto familiar.
–¿Por qué el equipo económico se opuso a que la reforma tributaria financiase la reforma de la salud?
Bergara: –Planteado en esos términos es un error. La reforma de la salud tiene un costo fiscal que se financiará con los impuestos que el Estado va a cobrar, a partir del primero de julio, en base al nuevo sistema tributario. La forma de los impuestos es irrelevante con respecto a cómo se financian los costos fiscales que asume la reforma de la salud o cualquier otra cosa.
Lorenzo: –El compromiso que tiene todo el gobierno con la concreción de la reforma de la salud es sólido y se sostendrá. En la medida en que el progreso de esa reforma, en alguna de sus áreas fundamentales, involucre necesariamente contribuciones del Estado, gasto público, el financiamiento obviamente lo tiene que asegurar el Ministerio de Economía en la integralidad del Presupuesto Nacional. La visión de que cada vez que hacemos algo nuevo hay que buscar un financiamiento específico, es caricaturesca y simplificada. En realidad, cada vez que damos un paso que requiere utilización de recursos públicos para un fin muy importante como éste, nos tenemos que asegurar que la reforma se puede hacer, que está financiada y, además, que todo el resto de capítulos del gasto público también siguen siendo atendidos y financiados. No se puede hacer una reforma del sistema tributario sin mirar el conjunto de responsabilidades que el Estado tiene que atender con gasto público.
–Estando la política económica tan claramente diseñada, ¿ustedes advierten que pueda haber algún inconveniente en la marcha con este nuevo posicionamiento de la OPP, con un político al frente, como una suerte de «supraministerio» que comandará la reforma del Estado y que sólo responde al Presidente de la República?
Bergara: –Ya tuvimos una excelente reunión de más de dos horas, el jueves, con las nuevas autoridades de la OPP. Están muy claros los roles de cada uno. Pero además está muy clara, definida y comprometida la necesidad de trabajar coordinadamente, complementando los esfuerzos en áreas primordiales de la gestión del Estado: en materia de Presupuesto, de planificación del desarrollo, de descentralización y relación con los gobiernos departamentales, de seguimiento presupuestario de las empresas públicas. Hay una sola forma de que esto no sea sólo palabras sino hechos consiguientes: la realidad. Y la realidad lo va a mostrar. Ahora, sobre la reforma del Estado queremos, y lo vamos a hacer conjuntamente con la OPP, introducir la idea de que ya hay una reforma del Estado en curso. Hay múltiples aspectos del funcionamiento del Estado que se están reorganizando institucionalmente, reformulándose, para que funcionen mejor. Por ejemplo, la institucionalidad en vivienda, con los proyectos que se están tratando en el Parlamento la Agencia Nacional de Vivienda y el nuevo rol del Banco Hipotecario–; por ejemplo, la propia reforma de la salud, la reforma de la DGI, de la Aduana, etcétera. Ya hay una reforma del Estado en curso. Y con la OPP vamos a dar un gran impulso al llamado «gobierno electrónico», que cumplirá un rol descentralizador muy importante. Y en esa lógica estamos pensando absolutamente en concordancia con la OPP. *
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