Uruguay pretendió beneficiar al país mediterráneo con el cambio de operativa

Bolivia rechazó un planteo para ampliar zona franca en puerto de Nueva Palmira

El presidente de la ANP, Fernando Puntigliano, destacó la opción hecha por Paraguay, que sí aceptó el ofrecimiento, y se lamentó por Bolivia, cuya resolución es inconveniente para ambos países.

Sobre fines del año pasado, los respectivos cancilleres de Uruguay y Bolivia, Reinaldo Gargano y David Choqueuanca, acordaron en Montevideo la realización de diversas acciones conjuntas. En la ocasión el ministro uruguayo ofreció al gobierno de Bolivia los puertos de Nueva Palmira y de Montevideo para el transporte de su carga, para darle al país mediterráneo una salida al mar para sus productos y al mismo tiempo ganar en costo y en competitividad.

En tal sentido, el gobierno uruguayo planteó al boliviano cambiar la modalidad de su depósito franco en Nueva Palmira, derribando su galpón a cambio de otorgar una superficie libre que se adapte mejor a las necesidades actuales.

La Administración Nacional de Puertos (ANP) acordó con el gobierno boliviano que en setiembre de 2006 respondería al ofrecimiento del organismo portuario uruguayo sobre la modernización de la operativa de la zona franca boliviana en el puerto de Nueva Palmira.

La propuesta hecha por la ANP al gobierno boliviano era demoler su depósito y otorgarle una superficie libre «pavimentada y adaptada a las nuevas modalidades de carga.»

En setiembre de 2006 el gobierno boliviano solicitó a Uruguay una prórroga para responder al planteo uruguayo al 31 de diciembre. Pero a pocos días de llegar a esa fecha, nuevamente pidió aplazar la decisión, bajo el argumento de que no tenía elementos para decidir. La prórroga otorgada extendía el plazo para responder hasta el 9 de marzo. Finalmente, el día 8 a última hora respondieron que preferían mantener su actual depósito de zona franca, que consiste en un galpón cerrado y vacío.

 

«Hay una pieza en el ajedrez que no se mueve»

El presidente de la ANP, Fernando Puntigliano, hizo una lectura del rechazo boliviano. «Bolivia adopta una resolución que es perjudicial para sí misma, porque la carga que utilice en el depósito franco lo hará en una modalidad antigua, con instalaciones que están en mal estado», dijo el jerarca uruguayo. Incluso remarcó que la resolución del gobierno de Evo Morales no es conveniente tampoco para la ANP, «porque se pensaba demoler ese galpón y seguir expandiendo las infraestructuras que son necesarias en esa área de depósitos.»

No obstante, Puntigliano aclaró que es positivo que Bolivia diera finalmente una respuesta y no solicitara una nueva prórroga. «Nuestra relación con el gobierno boliviano es buena y la vamos a seguir teniendo; nosotros necesitamos avanzar en los proyectos ejecutivos y la peor de todas las respuestas era demorar más la resolución», sostuvo el presidente de la ANP.

Dijo que a partir de la respuesta boliviana la ANP está habilitada para continuar con los proyectos de desarrollo de Nueva Palmira y «sabemos que hay una pieza en ese ajedrez que no se mueve, y que debemos desarrollarlo de otra forma.»

El jerarca entiende que los países mediterráneos del continente, caso de Bolivia y Paraguay, están en una situación en la cual sus productos pierden competitividad por todas las cargas adicionales que tienen. «Por eso es importante ayudarlos», acotó.

En el caso de Paraguay, éste aceptó la propuesta de Uruguay en cuanto a cambiar la modalidad operativa de su zona franca en el puerto de Nueva Palmira, accediendo a la entrega de un área abierta para su carga.

 

A la espera de Botnia

El presidente de la ANP informó sobre la actividad portuaria a desarrollarse sobre el Río Uruguay. Dijo que se debe distinguir desde el puerto de Almirón al norte y desde Almirón al sur. A la brevedad estará culminando las obras del muelle de ultramar en Fray Bentos.

La situación del puerto de Almirón al norte no es tan favorable. Allí se debe dragar para habilitar la operativa de buques de mayor porte. De acuerdo a lo informado por los empresarios, el resultado económico para el traslado fluvial depende de la profundidad del río.

«Nos preocupa un poco que gran parte de la carga que sale por Fray Bentos sea madera y que cuando comience a operar Botnia habrá una reducción de la operativa, aunque se están manejando otras posibilidades de carga», señaló Puntigliano.

Agregó que el consumo de madera va a cambiar la dinámica del puerto y que con la producción de pasta de celulosa cambiará el traslado, con un volumen menor, pero con un producto de mayor valor agregado.

Se estima que cuando empiecen a funcionar las plantas de celulosa se producirá un millón de toneladas al año, para lo que se utilizaría en su traslado fuera de nuestro país de 25 a 30 barcos al año, tanto con destino a España como a Finlandia; es decir, unos dos barcos cada 25 días. *

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