Gobierno se siente "fortalecido" tras la visita del presidente de Estados Unidos
Durante la reciente gira de Bush por cinco países latinoamericanos fue en Uruguay donde permaneció por más tiempo; eso también es considerado un hecho significativo por varios voceros gubernamentales.
En su estadía en Uruguay, Bush mantuvo una reunión oficial con Vázquez y luego con los ministros y, además, participó de una recepción realizada en la residencia del embajador de EEUU en Uruguay, Frank Baxter, en la que también estuvieron varios ministros, el vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa, los ex presidentes Jorge Batlle y Julio María Sanguinetti y senadores de todos los partidos políticos.
En dicho encuentro participaron más de 40 invitados especiales y Bush tuvo una entrevista personal con cada uno de ellos. Luego, en un breve discurso, resaltó la «calurosa bienvenida» que recibió del pueblo uruguayo y comentó que le dijo a Vázquez que cuando Uruguay necesite algo se lo haga saber solamente con un llamado telefónico.
Más allá de los avances que desde el punto de vista comercial dejó su visita referidos a la posibilidad de aumentar las cuotas de carne ovina, a la exportación de cítricos, a los acuerdos en materia educativa o a la producción de etanol, de todas maneras la presencia de Bush tuvo otra lectura en el gobierno uruguayo y es la referida al acercamiento político.
En dicha reunión, Bush comunicó a los presentes su disposición a ayudar a Uruguay en cualquier circunstancia. Algunos leyeron que con este gesto, el presidente norteamericano dio al gobierno una nueva oportunidad para suscribir un Tratado de Libre Comercio.
Diferentes fuentes oficiales subrayan el hecho de que en menos de dos semanas Uruguay recibió la visita de los dos presidentes con más peso en América: Bush y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Por lo cual consideran que el dato objetivo es que la presencia de ambos mandatarios en Uruguay tiene «un enorme peso» y ha significado «un espaldarazo muy fuerte» para el país debido a la situación de Uruguay en la región y su vínculo con Argentina ante el conflicto por la instalación de las plantas de celulosa. En ese marco entienden que el gobierno sale «fortalecido».
Mientras el mandatario brasileño reconoció públicamente su disposición a analizar las asimetrías que existen en la región, Bush le expresó a Vázquez que cuando lo necesite solamente tiene que llamarlo por teléfono y que avanzará en los acuerdos comerciales tanto como Uruguay esté dispuesto.
Estos hechos son valorados como «un éxito del gobierno uruguayo» porque se considera que se está negociando bien, de acuerdo a la escala que el país tiene, y a la vez se están obteniendo resultados y respaldos en términos políticos y todo ello «sin resignar nada, porque el país no está canjeando carne por votos en el Consejo de Seguridad de la ONU, sino que está reivindicando su derecho a tener una participación más equitativa en el comercio mundial y regional». Por otro lado, también se considera que la visita de Bush «establece la relación tradicional que ambos países han tenido y que comenzó en gobiernos anteriores», y sin perjuicio de señalar que en materia de la política de los EEUU en otras regiones del mundo, como el caso de Irak, Cuba o Venezuela, existen grandes diferencias, éstas a la vez no son un impedimento para las buenas relaciones, las que son importantes en un contexto de relaciones diplomáticas complicadas con Argentina». *
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