Bottinelli: Gesto "audaz" de Vázquez al reconocer el apoyo de EEUU en 2002
El politólogo Oscar Bottinelli, director de la consultora Factum, evaluó la visita de George W. Bush como «buena desde el punto de vista comercial», aunque aclaró que más allá de este encuentro hay que esperar y ver «cómo decanta» la situacion para poder realizar un análisis más concreto sobre asuntos vinculados al comercio entre ambos países.
El politólogo e historiador Gerardo Caetano, en tanto, opinó: «Hay que separar claramente los objetivos de Bush y los de los gobiernos de Lula y Vázquez, que son la parte sustantiva de la gira. La novedad viene por la presencia en Brasil y Uruguay, y hay que ser muy claros en señalar que los objetivos de la visita a Uruguay, por un lado, son marcar una presencia sobre el final de su administracion donde no ha desplegado políticas relevantes».
Caetano indicó que tomando en cuenta parte de los temas tratados, este viaje del mandatario norteamericano tuvo un perfil electoral, porque porque «no hay que olvidar que el tema de la migración estuvo sobre la mesa de diálogo entre Vázquez y Bush pero desde las dos partes». «En el caso de Uruguay se trata de un movimiento táctico y no estratégico, en momentos en que hay diferencias en el Mercosur, permite impulsar su relevancia internacional y en la región, pesando más en relación a Argentina», agregó.
El reconocimiento de Vázquez
Para Bottinelli, el «gesto» de Tabaré Vázquez de reconocer a EEUU la «ayuda» brindada en 2002 durante la crisis fue un «paso audaz» del mandatario uruguayo, aunque explicó: «Vázquez tiene por norma general ajustar lo más posible su discurso a su interlocutor, eso lleva a que diga una cosa en la Casa Blanca, otra en Venezuela; una cosa a los trabajadores, otra a los empresarios, pero eso no quiere decir que diga cosas distintas, sino que aplica según las circunstancias distintos énfasis».
Según el director de Factum, con el reconocimiento hacia el apoyo brindado por el gobierno norteamericano, Vázquez «busca presentarse como un jefe de Estado y jugar con la historia del país, en hecho en el cual la izquierda uruguaya ha jugado con pasividad. Si recordamos aquella primera semana de agosto de 2002, cuando si bien el Frente Amplio no apoyó las medidas propuestas por el gobierno de Batlle tampoco se opuso porque existía una clara conciencia sobre lo que ocurría».
Sobre este aspecto, Caetano subrayó: «Es el reconocimiento de algo que ocurrió y es cierto. Pero además, por salir de un gobernante de izquierda significa cercanía sin afectar la posición del gobierno del Frente Amplio y de la mayoría de los uruguayos contra la política exterior de la administración Bush».
«Si Vázquez quiere marcar una línea independiente en la región en lo que se refiere al manejo político de la región, tiene que dar pasos brindando docencia a la población de izquierda», expresó Bottinelli, quien divide la región en tres grandes grupos: por un lado los gobiernos que pueden tener cierta afinidad o vínculo con EEUU, tales los casos de Uruguay y Brasil; en otro orden los que no pueden tener relación alguna con el país del norte, como Venezuela y Bolivia y por otra parte Argentina, donde el vínculo es inconstante.
La interna del FA luego de la visita de Bush
Para Caetano, al igual que para Bottinelli, tras la visita de Bush no se generarán mayores conflictos en la interna del FA, más allá de algunos roces puntuales. En torno a este tema, Bottinelli señaló dos grandes grupos que podrían verse enfrentados: quienes juegan siempre a favor del Mercosur y quienes pretenden vender y poco les importa el bloque regional. Además, el politólogo analiza este asunto en función a otra gran división: los sectores que tienem representación parlamentaria y los que no la tienen. En ese marco, según Bottinelli, los principales conflictos se podrían dar entre los grupos que participan del gobierno, y entre ellos algunos sectores del MPP, Asamblea Uruguay y el Partido Comunista.
«Vázquez ha sido persuasivo frente a toda la sociedad, porque él, como Presidente de un país, debe buscar aumentar el vínculo con otra nación con la que Uruguay tiene relaciones diplomáticas», dijo Caetano quien evaluó como poco probables eventuales desencuentros en la interna del FA. Y como ejemplo de ello, Caetano mencionó las manifestaciones realizadas el viernes: «El acto del PIT-CNT tuvo un carácter oficial no violento y ordenado donde se dijeron cosas firmes pero no hubo ni un solo gesto de violencia; la otra marcha, que la convocaron grupos minoritarios en la sociedad uruguaya y que tuvo una lamentable participación del grupo violentista argentino Quebracho, terminó con una violencia absurda que le hace daño al país pero también a quienes la convocaron». *
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