Anoche, rompió el protocolo, recorrió Ciudad Vieja, cenó pasta y tomó vino

El propietario del restaurante La Corte, en la Ciudad Vieja, no lo podía creer. A las 19.30 horas, recibiría como un comensal más, nada menos que al presidente de los Estados Unidos George Bush y a su comitiva.

El mandatario visitante rompió anoche el protocolo y, junto a su esposa, Laura, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, el embajador Frank Baxter, y una nutrida comitiva, recorrió el casco histórico de la ciudad. La recomendación le había sido sugerida horas antes por su par y anfitrión Tabaré Vázquez.

Bajo un fuerte dispositivo de seguridad, que no incluyó el retiro de público, el presidente estadounidense sucumbió a las delicias de la gastronomía uruguaya.

«Pidió de primera, raviolones caseros Caprese, como plato principal, y de entrada le sugerimos una ‘picada’ de milanesines de lomo. Todo esto regado con vino tinto y blanco nacional, de Bodegas Carrau y Toscanini. No probó postre». así lo describió a LA REPUBLICA, el propietario de esta propuesta gastronómica que se encuentra sobre la peatonal Sarandí, frente a la Plaza Matriz.

«Todavía no caigo. No me doy cuenta que acaba de cenar en mi restaurante el presidente de EEUU», manifestó.

Eran apenas pasadas las 19.00 horas y los empleados de La Corte realizaban sus tareas con normalidad, cuando de repente, sorpresivamente, llegó la noticia de que en unos instantes llegaría al lugar Bush a cenar con su comitiva.

Rápidamente se acondicionó el sótano del lugar, conocido como La cava, espacio destinado a las reservas del restaurante o para ocasiones «especiales».

«Primero apareció el ‘normal’ despliegue de seguridad que acompaña a una figura como ésta, la que hemos visto por la televisión. Luego, cerca de las 19.30 horas, llegó él y el embajador, ambos con sus esposas, la señora Rice, una traductora, y el resto de la comitiva», narró el propietario.

Consultado del porqué cree que Bush decidió comer en su comercio, el joven dueño indicó: «Según me dijeron, creo que fue debido a que el propio embajador (Frank Baxter) nos ha visitado varias veces desde que está en el país, y también porque durante toda la semana han comido aquí un grupo significativo de la ‘avanzada’, y parece que les gustó el lugar, la comida, la discreción y la atención que le dimos».

 

Cocinando «bajo la lupa»

El titular del local gastronómico aseguró que «pagó la cuenta» como cualquier cliente y una de las mozas que lo atendió manifestó que «fue muy amable, muy educado, muy caballero», y además que dejó una «generosa» propina. Otro aspecto a destacar es que el resto de la comitiva más cercana a Bush también cenó en el local, totalizando una treintena de personas, y que los que los que se sentaron en su mesa -ocho comensales- pidieron lo mismo que hemos citado. Además, el proceso de elaboración de la cena fue monitoreado por agentes de seguridad, los que siguieron atentamente a los chefs mientras estos realizaban, como lo hacen siempre, minuciosamente lo que luego degustarían los visitantes.

«Una de las cosas que más me sorprendió -dijo el dueño- fue que cuando entró, no pasó lo que ha pasado con él desde que llegó a nuestro país, la gente, sin nadie pedírselo, lo aplaudió. Nadie lo abucheó ni le pidieron autógrafos, sólo aplaudieron», señaló el dueño del restaurante.

Cerca de las 21.00 horas y tras no querer comer ningún postre, el presidente del país del norte -junto con su comitiva- partió a descansar, ya que previo a su cena ya había recorrido parte de las calles de la Ciudad Vieja, lugar que quería conocer, luego de que se lo recomendara el propio Vázquez. *

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