Anchorena se convirtió en una fortaleza
La prensa debidamente acreditada debía acceder al centro de prensa de la estancia Anchorena entre la hora 8:00 y 9:45. Después de dicho plazo el acceso estaba totalmente prohibido.
En el extenso y pintoresco camino que conduce hasta la estancia Anchorena se instalaron varios puestos de seguridad. El primer control obligatorio a periodistas, camarógrafos y reporteros gráficos, a cargo de la Policía Nacional, se instaló a muy pocos metros de la Ruta 21, lo que alteró la apacible mañana del sábado y la rutina de los pocos vecinos de la zona, que desde tempranas horas observaban absortos el operativo desplegado. En ese momento todos los comunicadores debían ascender a micros especialmente aportados por el gobierno uruguayo para ser trasladados al centro de visitantes de la estancia Anchorena.
A menos de 100 metros se instaló un segundo puesto de control. Esta vez se trató de un operativo conjunto entre el Ejército Nacional incluyendo a integrantes de la Brigada Nacional del Servicio de Explosivos y funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos. Todos los trabajadores de la prensa debieron descender de los micros.
Los controles incluyeron perros adiestrados, aparatos y dispositivos especiales para poder observar y, eventualmente, detectar debajo de los vehículos no oficiales la presencia de cualquier elemento extraño.
Mientras, helicópteros de la Fuerza Aérea estadounidense sobrevolaban el lugar.
Ya en las proximidades del centro de visitantes se pudo divisar al helicóptero número 531 de la Fuerza Aérea Uruguaya, el cual había aterrizado aproximadamente a la hora 7:30 con los ministros provenientes de Montevideo.
El tercer control obligatorio se instaló a la entrada de la sala de conferencias. El mismo constaba de tres portales dectectores de metales y sendos escáneres manuales. También se dispuso una carpa exclusivamente para los 170 periodistas acreditados ante la Casa Blanca.
El total de comunicadores, incluyendo medios uruguayos, argentinos, brasileños y agencias noticiosas, era de 330.
La delegación de periodistas norteamericanos estaba munida de repelentes, según se dijo por temor a contraer dengue.
Con la puntualidad debida, a la hora 9:52 comenzaron a llegar de a uno y con un intervalo de no más de tres minutos los cinco helicópteros de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en los que viajaban el presidente, George W. Bush, su esposa Laura Bush, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y demás integrantes de la delegación. La reunión entre Vázquez y Bush comenzó puntualmente a las 9:55 y se extendió por aproximadamente 45 minutos.
A la hora 10:30, luego de los saludos correspondientes, las primeras damas Laura Bush y María Auxiliadora de Vázquez partieron hacia Colonia del Sacramento, escoltadas por un fuerte dispositivo de seguridad integrado por personal del Ejército Nacional y del Departamento de Estado.
Las señoras esposas de ambos mandatarios recorrieron el barrio histórico y la calle de los Suspiros, en el casco antiguo de Colonia, pero no descendieron de la limusina aunque recibían los efusivos saludos de los habitantes del lugar.
Después de la reunión entre ambos mandatarios a solas y del encuentro que mantuvieron con los secretarios de Estado, comenzó la conferencia de prensa. Los presidentes llegaron al centro de conferencias a pie y recorriendo el parque. Cuando pasaron debajo de un naranjo, Bush tomó del árbol su fruto y sin arrancarlo comentó acerca de las bondades de la naranja.
Detrás del estrado se colocó un pequeño vidrio blindado de no más de 50 centímetros de altura, aunque no cubría totalmente las espaldas de los presidentes. *
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