Vázquez reivindicó la "entrañable dimensión humana de los boliches"
Vázquez asistió ayer a la firma del convenio entre el Centro de almaceneros minoristas, baristas, autoservicistas y afines del Uruguay (Cambadu), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), institución esta que proveerá de mayores recursos no reembolsables para el desarrollo.
Además de Vázquez, estaban presentes el intendente municipal de Montevideo, Ricardo Ehrlich, Mario Menéndez, presidente de Cambadu y representantes del BID y Fomin.
El Programa, que está comprendido dentro de los cometidos del Fomin, tiene como objetivo apoyar los esfuerzos para mejorar la capacidad competitiva del sector del comercio minorista y afines, y la gestión y promoción de actividades asociativas.
Durante la firma del acuerdo, Vázquez dijo que iba a ser breve en su exposición y que hablaría «menos de dos horas», haciendo referencia a su extenso discurso público del pasado 2 de marzo a través del cual realizó un balance de su gestión. Ello provocó la hilaridad del público presente.
El mandatario remarcó que a partir del convenio entre Cambadu, el BID y Fomin «seguramente se ejecutará un proyecto para mejorar la gestión y la competitividad de los comercios en las cercanías, agrupados en Cambadu».
Enfatizó que con el término «cercanía» se refería «tanto al tamaño de los comercios como también y, fundamentalmente, a su proximidad a la gente».
«En tiempo de tantos supermercados, hipermercados y shopping centers, no está de más reivindicar la rica y entrañable dimensión humana de nuestros boliches y bolicheros y de todos nosotros como sus clientes y parroquianos», expresó Vázquez ante los asociados a Cambadu.
Pero aclaró que se debe mirar hacia el futuro como lo hicieron «nuestros abuelos, muchos de los cuales fueron bolicheros».
«Presente y futuro indican que no hay incompatibilidad ninguna entre un comercio pequeño, su buena gestión empresarial y su adecuado servicio a la comunidad, en otras palabras, también los tradicionales boliches y almacenes de barrio pueden ser calificados y exitosos y no solamente pueden sino tienen que serlo», acotó Vázquez.
Agregó que ese es el deseo y el desafío «para un proyecto de país con calidad humana y para un Uruguay que se desarrolle, sin perder su seña de identidad ni su alma». En tal sentido, dijo que para ello es necesario que también el pequeño comercio tradicional «contribuya a dinamizar la economía por la vía del incremento de su eficiencia y competitividad, y a eso apunta este programa de fortalecimiento del comercio minorista que se instrumentará a partir del convenio». *
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