Lula y Vázquez pescaron juntos, firmaron 5 acuerdos y acercaron posiciones políticas

Uruguay y Brasil dieron un salto en su relación política y económica

La reunión entre los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Tabaré Vázquez en la estancia Anchorena dejó como corolario el explícito fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre Brasil y Uruguay, en el marco de una búsqueda por superar las dificultades existentes en el Mercosur y el respaldo ­aunque con matices en la delegación brasileña­ a la postura uruguaya de buscar acuerdos comerciales extra región.

Escrito por: MAURICIO CAVALLO - ENVIADO A COLONIA

Martes 27 de febrero de 2007 | 4:17
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El tono general de la reunión fue muy positivo, se demostró en el tono de los discursos.Vázquez habló de “punto de inflexión en las relaciones” y Lula, que lo llamó “compañero” durante toda la intervención, destacó la necesidad de que “Brasil asuma su responsabilidad” en el proceso de integración.

En lo formal se firmaron cinco protocolos y una declaración conjunta de 45 puntos. Lula en su discurso, como ya lo había hecho su asesor Marco Aurelio García, reconoció la justeza de las demandas uruguayas y además, en privado, asumió algunos compromisos claves.

Lula comunicó a Vázquez la decisión de impulsar formalmente, a nivel del Mercosur, la necesidad de eliminar el doble arancel externo común y flexibilizar la norma para el porcentaje de componentes extrarregión en varios productos. Estas dos medidas son resistidas por Argentina, pero Brasil las propondrá en el bloque y no sólo unilateralmente.

Además, brindó una señal pública de respaldo al reclamo de Uruguay para que se le permita buscar acuerdos comerciales con países extra bloques. Lula dijo que el Mercosur no impide estas negociaciones, reconoció que Brasil las tiene con China, Japón, EEUU y la Unión Europea.

Ambos mandatarios evitaron en todo momento hablar de un TLC y según fuentes uruguayas, en las conversaciones privadas, nuestro gobierno aseguró a Brasil que no contempla firmar uno con EEUU.

Además de las inversiones previstas y anunciadas, Brasil se comprometió a una fuerte presencia en el área textil, clave para Uruguay y, además, quedó como una posibilidad muy seria la instalación en nuestro país de una fábrica de la automotriz brasileña Marcopolo, lo que fortalecería la participación uruguaya en el mercado de automóviles regional y lo integraría definitivamente en la cadena productiva.

El ministro de Ganadería, José Mujica, lo había dicho antes de la reunión: “Tenemos que terminar con este Mercosur fenicio, que sólo habla de vender y comprar” y Lula lo ratificó públicamente: “Nuestro desafío es económico pero sobre todo de comprensión política”.

En definitiva, las sonrisas y distensión en los rostros de ambas delegaciones mostraban satisfacción de ambos lados.

La relación personal entre los presidentes también fue una muestra. Vázquez y Lula se trataron muy calurosamente y tuvieron dos encuentros privados, uno de 30 minutos en Anchorena y otro, de 35 minutos más, embarcados juntos, pescando en el río San Juan.

 

La reunión

Vázquez recibió ayer en la estancia presidencial del Parque Aarón de Anchorena, de Colonia, al mandatario brasileño Lula da Silva y a una delegación compuesta por su asesor en política exterior, Marco Aurelio García, y los ministros Celso Amorim (Cancillería), Silas Rondeau Cavalcante (Minas y Energía) y Luiz Furlan (Desarrollo, Industria y Comercio Exterior).

El primero en arribar a la estancia aproximadamente a la hora 10:20 fue el canciller uruguayo Reinaldo Gargano, pocos minutos después llegó el presidente Vázquez, y cerca de la hora 11:00 arribaron los ministros José Mujica (Ganadería), Danilo Astori (Economía), Jorge Lepra (Industria), Víctor Rossi (Transporte) y Jorge Brovetto (Educación y Cultura), para ese entonces ya estaban presentes el secretario de Presidencia, Gonzalo Fernández, y el prosecretario, Jorge Vázquez.

Lula da Silva y su comitiva llegaron al Aeropuerto de Montevideo con más de una hora de retraso, e inmediatamente y tal como estaba previsto se trasladaron en dos helicópteros de la Fuerza Aérea Uruguaya hacia Anchorena adonde arribaron a la hora 13.05. Como es habitual en este tipo de visitas, se dispuso un fuerte dispositivo de seguridad que incluyó personal de Policía, de las tres armas del Ejércitos y de Bomberos.

La jornada de trabajo comenzó con un encuentro a solas entre Vázquez y Lula da Silva que se extendió por aproximadamente 30 minutos, luego se produjo una reunión más breve en la que participaron todos los ministros y más tarde almorzaron una parrillada.

Posteriormente, ambos mandatarios recorrieron en una pequeña embarcación y por más de media hora, parte del río San Juan que limita el Parque Anchorena lo que les permitió compartir un momento más distendido y evidentemente menos protocolar.

Lula y toda su comitiva partieron rumbo a Brasilia poco después de la hora 18:00.

 

Antes y después

Previo a los encuentros de trabajo, el ministro Mujica dejó en claro que uno de sus intereses era poder conversar en profundidad sobre “el biodiesel” como energía alternativa. En tal sentido, dijo que Brasil tiene en dicho rubro “buen manejo técnico”, y remarcó la “fuerte” presencia de la empresa Petrobras SA.

Sobre las asimetrías que perjudican al Uruguay, el secretario de Estado remarcó que “hay que construir economía y salir de este Mercosur ‘fenicio’ que solamente se preocupa de la compra y la venta”.

Por su parte, el ministro Astori manifestó en el momento en que pisó la estancia que sus expectativas eran “positivas”.

Señaló que para Uruguay la pertenencia al Mercosur y las relaciones con Brasil son “particularmente importantes”

Si bien remarcó que esperanzas tiene siempre, de todas maneras aclaró que “eso no debe confundirse con el recuerdo de los aspectos críticos del Mercosur”. Por ello agregó que “no se puede hacer otra cosa que denunciar los problemas para que se solucionen”.

“El Mercosur es un proyecto estratégico para el Uruguay, pero tiene problemas y dificultades ante las cuales hay que tener conciencia y trabajar para solucionarlas”, remarcó el secretario de Estado.

Sobre la eventualidad de la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU y las controversias que ello ha generado con Brasil, porque contraviene los acuerdos de integración regional, el secretario de Estado acotó que “más que reparar en la forma concreta de un TLC hay que defender la posibilidad de que los países pequeños, como Uruguay, realicen acuerdos bilaterales con preferencias arancelarias sean o no tratados de libre comercio fuera de la región”.

Acotó que ello significa la necesidad de que haya “una flexibilidad”, pero advirtió que la flexibilidad también funciona “en sentido contrario”. En ese marco acotó que “está admitido que de la región de Manaos ­polo tecnológico brasileño­ entra en territorio brasileño, es decir no franco, mercadería de bienes y servicios sin respetar lo que es la disposición arancelaria y comercial común del Mercosur, así que Uruguay también es flexible hacia Brasil”.

“El régimen de Manaos es en volumen de recursos en juego mucho más importante que lo que Uruguay solicita porque nuestro país representa un pequeñismo volumen de comercio extra zona, así que si se dice que lo que estamos pidiendo nosotros no es compatible con el Mercosur, nosotros decimos que Manaos tampoco es compatible con el bloque”, cuestionó Astori quien además realizó tal planteo durante la reunión con los ministros brasileños.

Pero las expectativas previas del presidente Vázquez y de los ministros se vieron colmadas durante el encuentro y además fueron claramente explicitadas luego de la reunión.

En tal sentido, Vázquez dijo en rueda de prensa, y a través de un discurso que duró cinco minutos, que la cumbre de ayer marcó “una profunda inflexión en el relacionamiento” entre los dos países.

Pero también “en el entendimiento y en la comprensión de la importancia que tiene el proceso de integración regional” y la necesidad de ajustarlo a algo que reclaman ambos pueblos y que es que “el proceso de integración regional realmente sea un elemento práctico para mejorar la calidad de vida de los habitantes de los dos países”.

Pero Vázquez también dijo que las asimetrías propias de este y de otros procesos de integración hacen que “los países de mayor economía, de mayor población y de mayor extensión geográfica, deban comprender que para los países menores en su economía, extens
ión geográfica y población, los procesos de integración regional deben contemplar esas asimetrías no por dádiva, sino por justicia”.

“Hoy no sólo es un honor tener a ustedes, hermanos de Brasil, hermano presidente de Brasil y su delegación, en este país, sino que experimentamos una profunda alegría y un gran reconocimiento, un gran agradecimiento a esta visita y esta comprensión del hermano mayor hacia los países de menor economía”, dijo Vázquez hacia el final de su breve alocución (ver nota aparte), demostrando de esta manera un claro acercamiento entre ambos gobiernos cuyas relaciones diplomáticas estaban un tanto distanciadas desde noviembre pasado.

Por su parte, Lula da Silva señaló, en un discurso de 18 minutos, que “si no existen equilibrios entre los países del bloque no puede existir el Mercosur”, y destacó la necesidad de alcanzar acuerdos por encima de las diferencias de tamaños entre las naciones que integran el bloque regional. En tal sentido remarcó que deben buscarse “los equilibrios y beneficios para que todos los países por igual sean contemplados en sus aspiraciones”.

“Brasil tiene que asumir sus responsabilidades por ser la mayor economía del Mercosur y, por tanto, realizar el esfuerzo para que el comercio sea lo más equilibrado posible”, sostuvo el jefe de Estado brasileño.

Asimismo, reconoció la libertad de cada país para realizar acuerdos según los intereses económicos de cada nación lo cual no afectará los acuerdos que conformaron el Mercosur. Así ­dijo­ Brasil también tiene negocios con Argentina, la Unión Europea, EEUU y con Uruguay”.

En tal sentido, subrayó que cuando Vázquez reciba a Bush en marzo próximo discutirá “los intereses de Uruguay con EEUU”. (Ver página 5).

Sin embargo, el canciller brasileño Amorim apuntó sus baterías, a diferencia del mandatario Lula da Silva, a la necesidad de que los países del Mercosur negocien en bloque con EEUU o la Unión Europea.

Al ser consultado por la prensa acerca de por qué Uruguay no ha encontrado “eco” en los planteos de tener más libertad para entablar acuerdos comerciales con otros países, Amorim respondió: “Hoy es un día de celebración y de cosas muy agradables, yo no voy a entrar en cositas técnicas que no creo importantes. Lo principal es que el Mercosur se refuerce”.

Añadió que Brasil tiene “intereses” de comercializar con EEUU y la Unión Europea, pero se beneficiarán más todas las naciones si los acuerdos son entre el bloque regional y esos países, porque habrá mayor capacidad de negociación”.

También aclaró que no dijo que el TLC que firmó Uruguay con México fue el primer problema para el Mercosur. “Yo no lo he dicho de esa manera, sino que Brasil respeta lo que Uruguay decida, pero queremos que si Uruguay desea Mercosur, que dé una contribución al acuerdo comercial”. En tal sentido, se refirió a la posibilidad de realizar acuerdos con Brasil en materia de software ya que Uruguay exporta más que Brasil en dicho rubro.

En tanto, luego de culminada la reunión, Astori definió el encuentro como “muy positivo” porque a su entender las principales prioridades de Uruguay fueron abordadas tales como “la situación de la industria textil, asunto sobre el cual se discutió la posibilidad de concretar negocios con industriales brasileños”.

También se hizo referencia a la “situación de la industria automotriz y a la posibilidad de que Uruguay sea partícipe de una importante cadena productiva”.

Astori remarcó que Lula da Silva subrayó “la importancia de que Uruguay ingrese en una política de biocombustible, en la cual el país ya se ha embarcado”.

En tanto que en la parte comercial se remarcó la necesidad de que “se flexibilicen las normas del Mercosur para permitir a Uruguay tener un mejor acceso al mercados ampliados y poder progresar en acuerdos fuera de la región”.

Por otro lado, luego de la reunión cumbre, quedó de manifiesto, aunque no explícitamente, cierto “malestar” entre las jerarquías de ambos países por la “aproximación” entre el presidente argentino Néstor Kirchner y el mandatario venezolano Hugo Chávez, quienes se reunirán en Buenos Aires en momentos en que Bush inicie su gira por Brasil y Uruguay a partir del 8 de marzo.

Dicho encuentro entre Kirchner y Chávez es interpretado como una “reacción” ante el “acercamiento” de los EEUU a Brasil y Uruguay, indicaron fuentes participantes de la reunión.

 

Acuerdos

En la parte estrictamente formal, Uruguay y Brasil firmaron cinco acuerdos de comercio e inversión.

Los cancilleres Gargano y Amorim rubricaron un memorándum de entendimiento para la promoción del comercio y la inversión, un protocolo de intenciones sobre un programa de cooperación en el área de biocombustibles y dos acuerdos para la construcción de un segundo puente internacional sobre el río Yaguarón y para la restauración del puente internacional Barón de Mauá en Cerro Largo.

En tanto que los ministros de Industria, Lepra y Rondeau, firmaron un protocolo para establecimiento de una Comisión Mixta Permanente en materia energética y de minería.

Además se hizo pública una declaración conjunta de 41 puntos, inusualmente extensa, que hace un repaso sobre acuerdos establecidos y temas a seguir considerando.

Como señaló LA REPUBLICA, en el plano de las inversiones adelanta que Petrobras construirá una planta de regasificación en nuestro país y además invertirá en la distribución del gas y avanzará en la construcción de una usina y la interconexión para aportar hasta 480 mw para Uruguay.

En el terreno de las inversiones privadas, también se establece la asociación de Camargo y Correa con Ancap para una inversión de hasta 130 millones de dólares y además, inversiones en textiles y autopartes.

Se anuncia además la presencia en Uruguay de una delegación de empresarios brasileños, que llegará en marzo, acompañada por el ministro de Comercio de Lula. (Ver página 4). *

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