La Policía Federal brasileña lo apresó cuando tramitaba un nuevo pedido de refugio

Cayó Cordero en Livramento

El oficial acusado de violaciones a los derechos humanos fue puesto en conocimiento de la orden de captura internacional que pesaba sobre él por parte del delegado Pedro Díaz Netto.

La misma está ligada con la solicitud de extradición presentada por el juez argentino Guillermo Montenegro, cuyo expediente fue desarchivado a solicitud de la Cancillería del vecino país, la cual informó a Interpol acerca del paradero de Cordero.

Un comunicado del Ministerio del Interior uruguayo dio a conocer la detención del militar. Recordó, a su vez, que la Justicia uruguaya, más precisamente el juez Luis Charles, había solicitado la semana pasada la captura de Cordero porque, según el magistrado, existen elementos de convicción suficientes para su procesamiento por los delitos de privación de libertad y asociación para delinquir.

La solicitud se enmarca dentro de la causa de Adalberto Soba Fernández, por la cual también fueron procesados ocho ex policías y militares. Agregó que Cordero deberá enfrentar, de ahora en más, el proceso de extradición.

La detención se concretó sobre las 17:30 horas de nuestro país, según se dijo, ante la sorpresa de su abogado defensor, a pesar de que uno de los investigadores en conversación mantenida con LA REPUBLICA informó que «estos sabían a qué venían». Sobre las 20:00, una patrulla de la Policía Federal con el coronel (r) Cordero y cuatro efectivos de la repartición, partió de la sede ubicada en la avenida Silveira Martins, con destino a Porto Alegre, a los efectos de entregar al detenido a la Superintendencia Regional de la Policía Federal, donde Cordero aguardará el requerimiento de la Justicia.

 

«Es ilegal»

La palabra del doctor Fabero aparecía como determinante para esclarecer los motivos de la presencia de Cordero ante las autoridades de la Policía Federal, a pesar de la inminencia de su captura. En nota brindada a LA REPUBLICA en las últimas horas del lunes, Fabero comenzó diciendo que «a Cordero lo detuvieron porque nosotros tomamos conocimiento de que Uruguay había entrado con un pedido de extradición y con una orden de captura contra mi cliente, y dentro de una estrategia de defensa que nosotros teníamos, para que él no se transformase en fugitivo de la Justicia brasileña, lo que haría las cosas más complicadas, se optó por realizar nuevamente un pedido de refugio, lo que es absolutamente legal, por lo que ayer protocolé la solicitud vía fax ante la Policía Federal, hoy (ayer) por la mañana realicé el protocolo normal y el delegado Díaz Netto nos solicitó que nos presentáramos sobre las 15:00 horas, cosa que hicimos. Luego de haber sido atendidos y escuchados, habiendo llenado el formulario de solicitud correspondiente, fui llamado por el delegado y comunicado de una orden de prisión contra Cordero librada desde Brasilia y, para mi sorpresa, en algo totalmente ilegal, pues el pedido realizado por Argentina había sido archivado por «vicio formal», ya que la Justicia de ese país había incumplido con una serie de pedidos. Esto determinó que el habeas corpus de Cordero fuera dejado sin efecto, ya que nosotros no pensamos que un expediente archivado por todo lo expresado pudiera ser resucitado con una simple llamada telefónica del embajador argentino en Brasil».

El proceso, o «término de conclusión» de fecha 23 de febrero, presentado por el ministro relator doctor Marco Aurelio, que terminó con la prisión del represor, dice: «Procédase al desentrañamiento del mandato de prisión de folias 317, para ser encaminado en forma inmediata a la Policía Federal para su cumplimiento debido, solicitando impriman urgencia ante información telefónica del cónsul argentino, por el cual Interpol afirma tener el paradero del extraditable». En lo referente a la situación de Cordero ante las autoridades brasileñas, el doctor Fabero manifestó que «tiene los mismos derechos que cualquier ciudadano extranjero, ya que a pesar de que está casado con una ciudadana brasileña, no tiene hijos con ella, lo que facilitaría las cosas. La permanencia de mi cliente es legal, pero ahora las cosas han cambiado y todos, los acusadores y nosotros los defensores, tenemos seis meses de plazo para lograr nuestros objetivos». *

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