Escrito por: ANTONIO PIPPO

Algunas versiones lo han colocado en una quizá no deseada notoriedad. Tienen que ver con su ubicación partidaria luego de haberse separado del Nuevo Espacio.
Yo llegué al Parlamento por la lista 609, siendo miembro del Nuevo Espacio. En atención a una alianza que había en aquel momento, que implicaba la construcción de un sublema, la 609 aceptó ponerme en su lista de diputados por Montevideo. Por tanto, salí electo por la 609, no por la 99…
…o sea que entra a la legislatura por el MPP…
…correcto. Dos años después de mi elección como diputado me voy del Nuevo Espacio por desacuerdos con la línea política que se seguía y que, en su momento, tuvieron cierta notoriedad. Estaban vinculados sobre todo a la Reforma Tributaria y al TLC. Notoriamente, el Nuevo Espacio tiene una vinculación muy estrecha con el equipo económico, en la medida de que uno de sus principales dirigentes es el responsable de las políticas macroeconómicas, el economista Lorenzo. Yo discrepé por el tratamiento en la interna primero, por el tema tributario después y finalmente por el famoso TLC. Entonces me separé junto con un grupo importante de gente de Montevideo que me acompañó en todo este proceso. Cuando yo tomo esa decisión, a la primera persona que se lo explico agregándole que no estoy ingresando al MPP es a Pepe Mujica, que sigue siendo el propietario de mi banca, porque yo soy consciente de que se consiguió por los votos de él. Y le expliqué que estaba formando, junto con Raúl Sendic, un nuevo grupo que se llama Compromiso Frenteamplista y que se iba a presentar en las internas del Frente con la lista 711. Nos presentamos, tuvimos muy buen resultado: 5.100 votos en todo el país. Tenga en cuenta que hicimos una campaña muy corta, porque todo pasó un mes antes de las internas y porque, además, Raúl no puede hacer política por su condición de director de un ente público. Por supuesto, tuvimos el respaldo de Pepe y además la invitación a formar parte de la bancada de la 609. De modo que yo participo de las reuniones de esa bancada y coordino con ellos en nombre de mi grupo. Sentimos que hay una alianza para nosotros privilegiada con el MPP, en la medida de que el MPP ha permitido que una de sus bancas esté ocupada por alguien de Compromiso Frenteamplista.
O sea, ustedes están ubicados en ese amplio espectro que ha estado construyendo el MPP…
…hay una cosa que políticamente es importante. Pepe ha pasado, tal vez de forma involuntaria, de ser el dirigente de un sector político y de una lista a ser el dirigente de una corriente de opinión dentro de la izquierda, que excede a su sector. Abarca mucha más gente que la de la 609. Somos muchos los que reconocemos a Pepe como el dirigente que más nos representa a nivel nacional, pese a que no estemos en su lista. Y eso pasa conmigo, con la gente de mi grupo y con personas de otros sectores que, en mayor o menor medida, empiezan a ver que Pepe, su opinión, su forma de captar la realidad y el proceso de cambio, representa su modo de sentir.
Hay una percepción general acerca de la ubicación de Mujica, a tal punto que muchos lo ven como una especie de fiel de la balanza dentro de la fuerza política. Pero antes de ir a eso, le pregunto qué pasa con la llamada “interna del MPP”. Si estamos ante algo real o ficticio, fabricado por algún interés externo. Por ejemplo, hoy se habla de líneas: la línea de Mujica, la línea de Marenales…
…en el MPP hay líneas de pensamiento diferentes en varios temas y eso está claro y no hay que ocultarlo. Se formó el CAP, la Corriente de Acción y Pensamiento, que es realmente lo más organizado y diferente a la línea de Pepe, que no sigue a Marenales sino a Fernández Huidobro. Y por otro lado está el “marenalismo”, que es algo que el propio Marenales niega como corriente. Y le digo que yo nunca la he visto conformada como tal, más allá de que las opiniones de Julio pesan mucho por quién es. Me pesan a mí también. No soy “marenalista”, aunque él me hace bromas al respecto, pero tampoco tan soberbio como para ignorar las opiniones de un hombre de su experiencia, de su militancia y de su compromiso. Lo escucho con atención, no me paso por el moño las opiniones de Julio.
¿Esos movimientos pueden afectar orgánicamente al MPP?
Yo francamente no lo creo. Tengo la impresión de que todos, o al menos la enorme mayoría de los que han participado de las discusiones internas, a la hora de definir los temas han optado siempre por la unidad interna. Dicho de otra manera: todos encuentran que lo que los diferencia del resto, de los de afuera, es mucho más importante que lo que los puede diferenciar de sus propios compañeros. Y eso es clave para que se mantenga la unidad. Y lo digo con la mediana objetividad que tiene alguien que no participa de ninguna interna. En toda esta discusión siempre he estado mucho más cerca de las posiciones de Pepe que de las posiciones del Ñato. No obstante, con la gente del CAP tengo muy buena relación personal, el trato es muy bueno, muy constructivo, y hemos hablado de las diferencias y de lo que yo no comparto de su forma de actuar, en la medida que eso está expuesto y es analizable. Porque muchas veces lo que diferencia un sector de otro en una interna es difícilmente abordable, porque no son consejos políticos, a veces son discrepancias en el modo de proceder personalmente, en el estilo y cosas de ese tipo. En lo que sí se puede analizar, que son los conceptos que sustentan determinadas acciones o posiciones frente a ciertos temas, yo, por ejemplo, normalmente no he estado de acuerdo con ellos pese a que es gente con la que tengo una relación personal muy buena. Ahora, tengo claro que la enorme mayoría de quienes han participado de este debate sabe que su identidad es 609 y MPP.
Yendo ahora a la figura de Mujica, esa ascendencia que usted describía, extra movimiento, que puede aglutinar a otra gente, ¿lo ubicaría, en términos de perspectiva, en posiciones de mayor relevancia que la titularidad de un ministerio? Hay quien lo ha postulado a presidente del Frente Amplio e incluso candidato a la presidencia para la próxima elección.
Es un excelente candidato siempre que su salud le permita serlo. Y con respecto a eso el propio Pepe ha sido, públicamente y en privado, muy cauteloso. Pepe está muy bien, se siente bien, se lo ve muy bien físicamente, pero ha hablado muchas veces de un reloj biológico que no le da seguridad respecto de los años con salud que tenga por delante. Me parece muy prudente de su parte incluir ese aspecto. Mire, yo voy a cumplir 51 años, no soy un nene, y he visto en mi vida muchos políticos viejos que se olvidan de su condición a la hora de cumplir el sueño de ser presidente. Y llegan al objetivo a los 80 años…
…y todo termina muy mal…
…sí, generalmente todo termina muy mal. Yo me alegro de que mi máximo dirigente incorpore estos aspectos del tiempo y la salud a las consideraciones políticas. Ahora bien, por su capacidad personal y por su representatividad sin duda que podría ser presidente de la fuerza o presidente de la República. Pero mientras tanto, sí puede ser, ya, el referente de opinión, dentro de la izquierda, de una corriente que se identifique con un modelo de Uruguay productivo que no está apoyado estrictamente en la inversión trasnacional. Un modelo de Uruguay productivo que quiere y necesita insertarse en el Mercosur para desarrollarse; un modelo de Uruguay productivo que se apoye en las micro, pequeña, mediana y gran empresa nacional, en el productor agropecuario, en el industrial uruguayo y en la salud del mercado interno. Yo creo que Pepe representa esa corriente de opinión dentro de la izquierda, porque hay otras. Y eso lo puede hacer y lo está haciendo con toda la buena salud que hoy tiene.
¿Esa función, que usted admite que Mujica ya está ejerciendo, lo ubica en las antípodas del pensamiento de Astori, por ejemplo?
Yo creo que el término “antípodas” puede estar de más. No nos olvidemos de que Astori y Mujica son de izquierda los dos. Y ésta no es una afirmación baladí. Cuando hablamos de discusión dentro de la izquierda, después que la empezamos, a veces a los diez minutos, nos olvidamos que estamos discutiendo entre gente de izquierda. Aquí, en ese escenario, no hay una derecha. Porque el modelo económico de Astori y esto no es un problema de gustos o simpatías no es el modelo económico que la derecha aplicó cuando estuvo en el gobierno. No es un modelo de patria financiera ni país de servicios. Es un modelo de Uruguay productivo, probablemente con diferencias respecto al que nosotros estamos pensando pero sigue siendo un modelo de izquierda y nada tiene que ver con la derecha. Lo que sí se puede decir es que ambos representan una mirada distinta acerca de cómo implementar una misma idea básica: el Uruguay productivo. Yo creo que no son miradas antagónicas, acaso pueden ser contradictorias en algunos aspectos. Notoriamente el ministro de Economía está a favor del TLC con Estados Unidos. Entonces, puede haber miradas contradictorias, no antagónicas, pero que pueden hallar compatibilidades.
Uno de los temas de larga tramitación parlamentaria que permitieron que afloraran algunas diferencias fue la Reforma Tributaria. Yo creo que la gente común, tal vez porque aún no se ha difundido toda la información necesaria, ha quedado presa de la confusión acerca de sus alcances. Incluso hay gente de izquierda que teme que los resultados no sean tan afinados como se ha supuesto hasta ahora. Y hay quienes adelantan que habrá una segunda reforma, para eventuales correcciones y evitar costos políticos.
Hay que reconocer que el ministro de Economía fue en esto muy prudente, porque en todo momento habló de una implementación dinámica de la reforma. Dijo, incluso, que esto era el comienzo de una reforma tributaria integral. De modo que está implícito que va a haber ajustes y correcciones. Entre otras cosas por algo elemental: mientras nosotros no sepamos cómo impactan en la recaudación del Estado las medidas ya tomadas, difícilmente podamos estar seguros de sus resultados generales. Si impactan bien, tampoco tenemos definido qué hacer con ese incremento de la recaudación que vendría a partir de una mayor actividad económica. Astori lo aseguró: la sola implementación de la reforma creará 10 mil puestos de trabajo. Por otro lado está la intención de bajar más el IVA, aunque no sabemos bien en qué año lo podremos hacer. El concepto es: la reforma es dinámica desde un principio y ajustes es muy probable que haya que hacer. Ahora, la inquietud de la gente sobre cómo va a impactar esto en su economía particular yo creo que es fundada y comprensible. Nosotros no tenemos más remedio que trabajar con hipótesis. Pero, además, tenemos que conjugar la Reforma Tributaria con la reforma de la salud. Suponemos que los sectores de capas medias, que son los que afrontan mayores costos privados de salud, van a ser impactados favorablemente y eso va a equilibrar lo que pueda afectarles negativamente el Impuesto a la Renta. O sea, estamos suponiendo muchas cosas. Habrá que estar muy atentos para olfatear si todas las suposiciones se van confirmando o no, y dónde hay que corregir.
Supongamos que se advierten algunos desajustes y hay que hacer correcciones. ¿De dónde sale el primer paso, de Economía o del Parlamento? Recuerdo ahora que Astori, muy educadamente, eso sí, se quejó de cierta lentitud legislativa.
Nosotros no tenemos ningún acuerdo de esperar que los primeros pasos los dé el Poder Ejecutivo. Ni lo vamos a tener, porque es inaceptable y nadie lo ha planteado. Yo tengo opinión sobre cómo incidir sobre la Reforma Tributaria si viese que sus efectos no están siendo los esperados. El problema puede ser para las capas medias porque aclaremos que a todo uruguayo que gane por debajo de 10 mil pesos la reforma le significa un aumento de sueldo, donde se gana de 15 mil pesos para arriba. Si yo viera que el impacto ahí no está siendo el que yo espero, tengo pensadas varias modificaciones. Se pueden hacer de distinto tipo. Porque esta reforma es una cosa con un 22% de IVA y otra cosa con un 21%. El impacto tributario indirecto, si a usted le siguen bajando puntos de IVA, es distinto y puede compensar cualquier impacto directo del Impuesto a la Renta.
¿Pero usted cree que es posible sin un control de precios? Porque el Impuesto a la Renta va sin atajos, se aplica y punto. El tema del IVA es diferente porque quien vende, aun respetando la disminución de la tasa impuesta por la reforma, puede trampear con la fijación de precios.
Yo lo que digo es que el IVA es una posibilidad de intervención más para equilibrar algo que estuviésemos viendo que se desequilibra. Pero hay otras, específicas. Yo puedo, por ejemplo, exonerar los alquileres, que la gente exonere sus alquileres. Es más, yo tengo un proyecto de ley, guardado, sobre este tema. Después de todo, los alquileres que más impactan en el bolsillo de la gente son los que pagan las capas medias. Por lo tanto, si yo les exonero esos alquileres de la tributación de hecho significa un beneficio muy importante.
También se podrían elevar las franjas a partir de las cuales se aplica el Impuesto a la Renta…
…también, sí. Pero mire que con lo que le dije antes es como si usted elevase las franjas. Ahora, yo no voy a presentar un proyecto de este tipo hasta ver cómo se comporta la reforma tal como la hemos planteado. El gobierno tiene posibilidades, por iniciativa parlamentaria o del propio Poder Ejecutivo, para hacer las correcciones necesarias rápidamente, por vía directa o indirecta.
Vayamos a otro tema. Este parece ser el año del aluvión de grandes proyectos: la reforma del Estado, la reforma de la salud, el nuevo orden educativo, la nueva Carta Orgánica del Banco Central, la reestructura del Hipotecario… ¿No son demasiadas cosas anunciadas, que crean expectativas, cuando es notorio que difícilmente todo eso pueda ser resuelto en un año parlamentario?
Puede ser, sí, que sean demasiadas cosas anunciadas. Pero hay que aclarar rápidamente que no son sólo anuncios, porque en todas esas áreas se están haciendo cosas. El gobierno no hizo gárgaras con los proyectos. El gobierno se lanzó a los cambios. Pero pienso lo siguiente, incluso de la Reforma Tributaria: cuando empezamos el primer año de gobierno la oposición nos gritaba, catorce veces por día, que esto era más de lo mismo. “¿Y los cambios dónde están?”, nos decían. Bueno, yo creo que este gobierno ha demostrado tener coraje político para cambiar todo lo que ha encontrado en sus manos. A todo le ha intentado meter el diente. Se podrá decir que los cambios son más acertados o menos acertados, más profundos o más superficiales, que van más rápido o más lento, pero nadie puede discutir que el gobierno, ya en su primer año, puso a trabajar a todos sus equipos para transformar el país, el Estado, la tributación, la educación, la defensa también allí está en marcha una reforma, etcétera. Y eso no es poca cosa. Y lo voy a decir en toda la campaña electoral. Que me muestren un área del país donde el gobierno no arrancó con un proceso de cambio. Tal vez, sí, algunos de estos procesos generen más expectativas que los resultados que se percibirán enseguida. Pero será porque la gente habrá percibido una primera parte del cambio total. La reforma de la salud, por caso… Si se comienza a implementar en 2007, ¿usted cree que en 2009 ya se verá una nueva salud uruguaya, se habrá resuelto todo? No, lo más probable es que se vea bastante avanzada en algunas áreas esa reforma. Porque son procesos de c
ambio, no es golpear las manos y ya está.
Precisamente viendo la enorme cantidad de trabajo que hay por delante, ¿cree que es positivo que alguna gente haya instalado el debate sobre una reforma constitucional con el eje de la reelección presidencial?
Personalmente, quiero la reelección de Tabaré. Sí, sí, creo que el primer gobierno de Tabaré debería tener una continuidad lógica y política con un segundo período. Otra cosa es discutir si vale la pena entrar o no en esta discusión, y en las tareas políticas que implica, cuando el propio Tabaré no ha hecho el primer movimiento. No tiene sentido que nos pongamos a pensar todo lo que habría que hacer y modificar institucionalmente, si Tabaré no tiene interés. Hay un punto en el cual lo único que uno puede hacer es manifestar su opinión. Para mí sería fantástico un segundo mandato de Tabaré y, en aras de eso, estoy dispuesto a hacer una campaña por la reforma constitucional, estoy dispuesto a dar razones y explicaciones… Ahora, necesito una señal para saber si debemos esforzarnos o no en el tema.
Y Tabaré todavía no ha dado esa señal…
…no la ha dado y seguramente la dará cuando lo considere conveniente.
De todos modos, ¿no cree que un asunto de este tipo podría distraer de otras actividades esenciales a la marcha del país?
Yo no soy de los que piensan que lo electoral es una cosa secundaria en la política. Mire, la izquierda tiene un bagaje pesado de cuando todo lo electoral era electoralismo y la política seria iba por otro lado. No es así. Cuando uno opta por el camino democrático lo electoral se transforma en algo de principios. Y quién es el Presidente de la República es algo muy importante. Porque la izquierda carga también con toda una historia en la cual, por estar en contra de los personalismos, porque lo que importaba eran los programas y los organismos y el colectivo, nos olvidamos de que todo termina resumiéndose de un modo si gobierna Juan y de otro si gobierna Pedro. El programa tiene un ritmo, una profundidad si lo interpreta Juan, y otros si lo interpreta Pedro. Claro, aun cuando Tabaré nos diera la señal para largar, hay que seguir gobernando. Pero es muy sencillo: la campaña de Tabaré, en esa hipótesis, la hará el gobierno, no se necesita otra cosa. Dejar de gobernar para hacer campaña política sería un disparate, no es preciso, la calidad del gobierno habla por sí sola. En última instancia, ¿por qué hoy se habla de la posibilidad de la reelección? Porque a Tabaré le está yendo muy bien como presidente. Si no tuviéramos esa percepción, si estuviésemos viendo que Tabaré está siendo juzgado com0o un mal presidente, nadie tendría interés en promover un segundo mandato. *
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