Critican falta de integración energética
El secretario general de la Olade, Alvaro Ríos Roca, sostuvo que hay 14 países con dificultades de abastecimiento energético, en una región que tiene un sector energético con una oferta bastante abundante en relación con la demanda. Uruguay está entre esos países.
Destacó asimismo la gran contradicción que significa que en el continente exista un 74% de potencial hidroeléctrico que no se está utilizando adecuadamente, que es necesario utilizar y es la base de la integración energética que puede y debe ocurrir en el cono sur, en Centro América y también en México.
Según Ríos, esta situación se produce por la falta de planificación, la falta de inversión pública o privada en el sector energético y la falta de un entendimiento político para usar la integración energética. El jerarca aseguró que lo racional desde el punto de vista económico, de integración y de vínculo es construir muchas más redes eléctricas y gasoductos, ya que hay unos países que lo demandan y otros que lo ofertan.
América Latina, según este funcionario, tiene reservas de producción de gas y de petróleo al menos para 32 o 33 años. En el caso del gas, Ríos se preguntó qué pasaría si Bolivia no le vendiera a Chile, Argentina o Brasil, y si Venezuela no le vendiera a los países vecinos. Entonces, la Olade sostiene que hasta el año 2018 la región podría ahorrar 90.000 millones de dólares vendiendo gas internamente.
Ríos afirmó que la integración energética pasa por un desarrollo de infraestructura entre países vecinos.
Ríos se refirió luego al problema del petróleo, en particular su precio, pero de forma muy especial en la capacidad de refinación existente, resultado de un negocio que es considerado muy marginal, de gran escala y de grandes inversiones.
Desde 1995 a 2005 la demanda (consumo) de petróleo a nivel mundial ha crecido en aproximadamente 16%. Sin embargo, la capacidad de refinación ha crecido únicamente en aproximadamente 10 a 11%. Si a las cifras anteriores sumamos que los crudos que se producían hace más de una década ya no son de la misma calidad (léase más pesados y con más contaminantes) que los que se necesitan procesar ahora, la capacidad de refinación resulta aún más limitada y la situación se torna más compleja.
Latinoamérica y el Caribe no escapan a esta realidad global y su situación es aún más complicada. La región tiene cerca al 8.7% de la capacidad de refinación mundial y consume aproximadamente entre 8 y 9% de la demanda mundial de productos refinados, esto sin considerar el gran potencial de Venezuela. El crecimiento de la demanda (consumo) de petróleo en la región, de 1995 a 2005 ha sido de aproximadamente 13.7%, mientras que el crecimiento de la capacidad instalada de refinación en el mismo período, sólo ha sido de aproximadamente 7.5%, es decir, casi un 50% del consumo.
Es por esta razón, que de México a Argentina, casi todos los países de la región, tanto no productores como productores y también exportadores de petróleo resultan ser importadores de productos refinados. Muy en particular de resaltar, es la creciente demanda e importación de diesel l en la región, que por tener precios favorables y beneficiar al sector agrícola y al aparato productivo, también inclina la balanza a favor del uso en todo el segmento del transporte de este producto.
Si bien la tendencia no ha sido la correcta hasta la fecha en el tema de nueva capacidad de refinación, lo positivo es observar que existe una gran preocupación por esta coyuntura y se van viendo avances concretos en varios países de la región.
En Cuba, Colombia, Perú, Venezuela, Brasil y otros, se están impulsando modernizaciones a refinerías existentes, mayormente de propiedad de las estatales de petróleo, para poder procesar nuevos tipos de crudos y ampliar la capacidad existente. En este contexto es que debe enmarcarse el proyecto conjunto entre Ancap y Pdvsa para ampliar la refinería de La Teja lo que permitirá mejorar la cantidad de refinación pero además se adaptará a las modalidades del nuevo crudo, el pesado.
Ríos se refirió de forma particular a la asociación entre Petrobrás y Pdvsa para desarrollar el complejo de Pernambuco que también es importante para revertir el déficit de capacidad de refinación que existe en la región. *
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