Nin Novoa invitó a Lula a brindar discurso ante la Asamblea General
La invitación fue cursada por el propio vicepresidente y «a título personal», a través de la Embajada de Brasil en Uruguay, informaron fuentes oficiales.
La idea es que el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, incluya en su agenda una oratoria ante el Parlamento uruguayo. Las reglas protocolares no lo permiten porque se trata de una visita de «trabajo» y no de Estado.
Desde la Cancillería, se considera que el planteo de Nin Novoa «desdibuja» la posición de Uruguay como país anfitrión. El presidente brasileño Lula da Silva arribará a Montevideo en la noche del próximo domingo 25 junto a una delegación integrada por los ministros Guido Mantega (Economía), Celso Amorim (Relaciones Exteriores) y Marco Aurelio García, asesor de política exterior del gobierno brasileño.
Al mediodía del lunes Lula da Silva será recibido por el presidente de la República, Tabaré Vázquez, quien ofrecerá en su honor un almuerzo en la residencia de Suárez y Reyes.
Aproximadamente a la hora 15.00 el jefe de Estado brasileño se trasladará a la sede de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) donde realizará una ponencia y brindará un mensaje oficial. En tanto, se estima que cerca de la hora 19.00 del mismo lunes 26 emprenda su retorno a Brasil. Sin embargo, otras fuentes señalaron ayer la posibilidad de que Lula arribe al país el mismo lunes y que la actividad del mandatario se concentre en la estancia presidencial de Anchorena.
Las relaciones diplomáticas entre ambos jefes de Estado estaban un tanto distanciadas desde que Lula da Silva decidió no participar en la pasada Cumbre Iberoamericana que se realizó en noviembre pasado en Montevideo y luego de aplazar una visita a Uruguay prevista para diciembre pasado.
Vázquez, por su parte, participó a mediados de enero de este año en una de las dos jornadas de la reunión de Jefes de Estado del Mercosur, que se realizó en Río de Janeiro, y tampoco participó en una cena de honor que el mandatario brasileño ofreció en aquella oportunidad a todos los jefes de Estado.
La visita del mandatario brasileño a nuestro país ha sido definida como de «trabajo» y no como una visita de Estado, por lo que, según las normas protocolares, no corresponde ser recibido por la Asamblea General, reiteraron a LA REPUBLICA fuentes de Cancillería.
En tal sentido, tampoco el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush será recibido por el Parlamento, ni la Suprema Corte de Justicia y tampoco se le entregarán las llaves de la ciudad porque su presencia en Uruguay, el próximo 9 de marzo, se enmarca dentro de una visita oficial, pero no de Estado.
Fuentes del Ejecutivo descartaron de plano que Bush concurra al Parlamento, aseguraron que definitivamente «no hay posibilidades» de que ello ocurra. Los informantes confirmaron que «toda la actividad» prevista de Bush y su anfitrión Vázquez se centralizará en la estancia de Anchorena.
Gestiones de Nin Novoa
Sin embargo, el vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa, se comunicó telefónicamente días pasados con el embajador de Brasil en Uruguay, José Eduardo M. Felicio a quien le manifestó su interés en que el mandatario brasileño concurra a la Asamblea General para brindar un discurso ante los legisladores uruguayos.
El representante diplomático de Brasil en el Uruguay respondió a Nin Novoa que una delegación de avanzada de su país está elaborando la agenda, y que a ella le transmitiría el planteo. De todas maneras, Felicio se comprometió a responderle a Nin Novoa sobre su inquietud, el próximo jueves. Pero las gestiones de Nin Novoa generaron «sorpresa» y cierto malestar en autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores ya que es esta cartera la encargada de coordinar la agenda del mandatario brasileño con sus pares del Palacio Itamaraty.
Destacadas fuentes de la Cancillería uruguaya indicaron a LA REPUBLICA que hoy por la tarde se reunirán con una delegación de avanzada de Brasil, que llegó ayer en horas de la noche. Si bien la avanzada brasileña y la Cancillería uruguaya tienen diferentes «instrucciones», de todas maneras ellas son muy «parecidas».
Sin embargo, «en ningún momento, Brasil propuso que Lula da Silva concurra al Parlamento uruguayo y tampoco lo ha propuesto el Ministerio de Relaciones Exteriores», indicaron los informantes.
«Lo que sucede es que la presencia de Lula da Silva ante la Asamblea General significa ir a un esquema de una visita de Estado, lo que en este caso no es así. Si cuando viene un presidente extranjero al país empezamos a hacer una cosa diferente a lo que establecen las normas protocolares, entonces desdibujamos nuestra manera de ser anfitriones», expresaron las fuentes consultadas.
Asimismo, se indicó que «el Uruguay no puede tener actitudes diferentes con los mandatarios que visitan al país, porque ello puede generar reacciones de malestar en las autoridades extranjeras». «Desde Cancillería seguimos dentro de un esquema determinado y solamente quien lo puede modificar es el propio presidente de la República, Tabaré Vázquez, de lo contrario seguiremos adelante con el esquema en el que estamos trabajando», indicaron los informantes.
En ese marco, desde la Secretaría de Estado se considera «muy remota» la posibilidad de que Lula da Silva pueda concurrir al Parlamento porque a menos de una semana de su visita ya existe toda una logística creada. Además, el mandatario viene por muy poco tiempo.
El pasado miércoles 14 una delegación de legisladores del Partido Nacional compuesta por los senadores Sergio Abreu (Alianza Nacional) y Luis Alberto Heber (Herrerismo) y el diputado Pablo Iturralde (Alianza Nacional) le manifestaron al propio Nin Novoa su preocupación por el relacionamiento de la política exterior del gobierno con el Parlamento.
Los legisladores blancos actuaron de acuerdo a un mandato del Directorio del Partido Nacional.
Abreu dijo que la intención de su colectividad política es profundizar una presencia «más dinámica» en el Parlamento de todas aquellas jerarquías extranjeras que visitan el país.
Agregó que pretenden que los mandatarios extranjeros que vengan a Uruguay expongan sus puntos de vista ante el Legislativo, «para poder tener claro, como integrantes del Parlamento, cuál es la visión política de quienes representan a los estados extranjeros».
Abreu reconoció que existen diferencias, desde el punto de vista protocolar, entre lo que son las visitas de Estado y las oficiales o de trabajo, pero añadió que «la presencia de un jefe de Estado en el Parlamento depende de la voluntad política que tenga el mandatario y de cómo se organiza la agenda».
Hasta el pasado viernes a la tarde los nacionalistas no habían recibido respuestas de parte de las autoridades gubernamentales.
A pesar de que los nacionalistas realizaron tales planteos ante Nin Novoa, desde la vicepresidencia se aseguró que las gestiones para que Lula da Silva concurra al Parlamento fueron por iniciativa del propio presidente de la Asamblea General. *
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