La exposición "Los desaparecidos" se exhibirá en Nueva York entre el 23 de febrero y el 17 de junio

Una apuesta a la memoria

Este colectivo se ha presentado en varios países de América Latina, y en Uruguay estuvo presentes en el Museo Nacional de Artes Visuales del Parque Rodó entre el 23 de noviembre de 2006 y el 20 de enero pasado.

La exposición está organizada por el North Dakota Museum of Art (Estados Unidos) y su directora Laurel Reuter es la curadora. Exponen los artistas Marcelo Brodsky, Nicolás Guagnini y Fernando Traverso (Argentina), Oscar Muñoz (Colombia), Iván Navarro y Arturo Duclos (Chile), Ana Tiscornia, Luis Camnitzer y Antonio Frasconi (Uruguay), Sara Maneiro (Venezuela), Juan Manuel Echavarría (Perú), Cildo Meireles (Brasil) y Luis Gonzáles Palma (Guatemala).

Se trata de una propuesta organizada por el North Dakota Museum of Art, que reúne las obras de un colectivo de artistas latinoamericanos. Este grupo de artistas ha venido trabajando en los últimos treinta años en torno a la temática de la violencia que azotó de manera inusitada al continente.

La exposición presenta diversidad de lenguajes visuales: grabado, fotografía, instalaciones, medios combinados; pero llama la atención sobre ciertos temas comunes que se repiten entre los artistas y los países.

Incluyen en sus obras el nombre específico de la persona representada, nombres cuidadosamente recopilados y organizados.

También se puede registrar un especial interés en mostrar rostros, a veces brumosos, a veces precisos, pero todos como una innegable presencia evocadora. Un ejemplo de lo dicho es la obra del artista argentino-uruguayo Frasconi. En 1980 comenzó una obra magna, xilografías que retratan los horrores de la tortura y la cárcel, mientras que simultáneamente creó toda otra serie de monotipos en la cual presenta rostros y nombres de personas reales.

 

«Las memorias»

Y de esta forma reseñaba este evento en Argentina Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora: «La Sala Cronopios del Recoleta nos recibió en la exposición ‘Desaparecidos’ con múltiples apelaciones a no ser indiferentes, a participar en la obra de arte misma». Exponen como ejemplo «recorrer las bicicletas en sténciles de Fernando Traverso (una bicicleta por cada desaparecido en la ciudad de Rosario); empañar con el propio aliento discos de acero en los que irían apareciendo rostros de personas desaparecidas; girar alrededor de la escultura del joven Guagnini hasta descubrir, de un golpe que emociona, los rasgos de su padre desaparecido».

Asimismo, «observar las fotos de Marcelo Brodsky o esos esbozos en movimientos de rostros que no lograban completarse, como las vidas mutiladas que no pudieron ser toda la exposición, es un impresionante llamado a la solidaridad con los amados ausentes».

«Esa propuesta interactiva, ese llamado al público para que entrara en la dinámica de cada obra exhibida, da valiosas pautas para quienes necesitamos seguir construyendo sociedad desde la memoria, las memorias», destacaron. *

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