Los ojos y oídos de las paredes capturando el runrún de la noticia

La columna de Sherlock

* Ignacio de Posadas y su vuelta a la lucha política

­Reapareció Ignacio de Posadas y se armó un lío de mi flor.

­El término «merienda de negros» con que calificó al Congreso de la Educación, levantó todo tipo de respuestas. Los educadores se enojaron y 13 organizaciones afrouruguayas que se sienten realmente ofendidas por la expresión a la que debe agregársele el tono despectivo con que fue pronunciada.

­Muy propio de su personalidad. Así es De Posadas… Cuando era senador, cuando ocupó el Ministerio de Economía, ese era su tono… Lo de «merienda de negros» no es nuevo en él…

­¿Vio que Cuqui Lacalle salió al cruce, metiéndose en la polémica y defiende a su correligionario, afirmando que «bastó que De Posadas bajara a la cancha para que se pusiera en marcha la máquina del odio, alimentada por el temor, los complejos y las envidias que aprisionan y ahogan en su propia bilis a algunos izquierdistas».

­¡Mire usted!, cómo se jugó Lacalle por su correligionario… No teme quedar pegado en la indignada respuesta que está recibiendo su compañero de partido. ¿Qué le parece?

­Lacalle juega sus cartas. Seguro que De Posadas será candidato al Senado en la próxima elección y, de alguna manera, Lacalle trata de colocarlo en el papel de héroe y víctima, para obtener réditos políticos para él. Usted sabe que en este tipo de polémica se gana y se pierde y De Posadas, de cierta forma, cae simpático a la derecha nacionalista. Lacalle, que es un político ducho, trata de atornillar esa situación para afirmar su perfil.

­¿Le parece?

­Por supuesto. *

 

* Filtración: la característica de las investigaciones.

­ Qué compleja la situación que se está planteando en relación a la pérdida millonaria en los Casinos municipales… ¿Verdad?

­Muy compleja y con derivaciones que, lamentablemente, tendrán aspectos enojosos muy difíciles de determinar en el tiempo y en su corrosión política, claro, si no se adoptan de inmediato las medidas pertinentes.

­Pero, ¿es verdad todo lo que se dice…?

­Todo se está investigando y, por consiguiente, es muy complicado hacer acusaciones sin tener otras pruebas que versiones de una parte y de otra que aparecen en la prensa. Pero, le diré, que este tema está en conocimiento del intendente Ricardo Erlich, desde antes de su asunción… lo que le motivó un importante disgusto.

­¿Antes de su asunción como Intendente?

­Claro, gente del Partido Socialista en aquella época, concretamente de la Dirección Departamental, se reunió con el secretario de Erlich, quien ya había ganado las elecciones, para entregarle una importante documentación sobre lo que estaba ocurriendo en Casinos, una repartición «sagrada» para el PS, porque había sido dirigida impecablemente por Bernardo Kreimerman

­¿Entonces?

­Desde ese momento hasta ahora, el intendente hizo siempre sus movimientos con una total ponderación, cumpliendo paso a paso, todos los mecanismos de la investigación con el fin de evitar una politización indeseable del asunto. Pero alguien hizo público el tema que se publicó, distorsionando la investigación.

­Politización es lo que está ocurriendo en este momento

­Ahora que el asunto se conoce, el hecho es inevitable, todos tienen su corazoncito. Pero, qué quiere que le diga, ¿qué otro camino quedaba para el asunto? El cierre del casino que se explotaba en el Hotel Oceanía, que levantó algunas críticas, fue una acción de Erlich que ahora se entiende a la luz de lo que está ocurriendo.

­¿Y?

­Y bueno, las próximas semanas serán ricas de acontecimientos en torno a este sonado caso. Veremos qué ocurre y qué dice la Justicia al respecto.

­¿Usted da por sentado que el tema pasará a la Justicia?

­Y, sí. ¡Claro! *

 

* El Tribunal de Cuentas o una amistad hasta la muerte

­Los ministros del Tribunal de Cuentas ya han cumplido diez años de reunirse cada jueves a verse las caras. Es tanto el tiempo, que deben conocerse los secretos, los olores, gustos, debilidades y vicios…

­Diez años, es mucho tiempo… Y bueno, la mayoría ya está en la tercera edad. Uno de los ministros consultado me decía que debería hacerse un dibujo con una mesa oval en la que se vieran esqueletos reunidos y todo un escenario fantasmagórico, en el que no deberían faltar las telas de araña.

­Bueno, son diez años de convivencia, es casi una vida…

­Claro, pero en una actitud, además, degastante por su infecundidad.

­¿Infecundidad?

­Claro, desgraciadamente, este gobierno tiene la misma actitud que los anteriores hacia este organismo. O sea, que la Asamblea General Legislativa, no considera ninguna de las observaciones del Tribunal, con lo cual el mismo pierde sentido, pero además existe morosidad…

­¿Qué morosidad?

­Hay una desidia generalizada en la administración pública. Fíjese que el otro día ingresó para la consideración del Tribunal el balance 2005 de la Administración Nacional de Puertos.

­Cómo, ¿2005?

­Claro… Insólito, se eleva para la consideración del Tribunal el balance de un período que estuvo a cargo de un directorio en la ANP que no es el actual. ¿Qué puede hacer el Tribunal? ¿Alguna denuncia simbólica si encuentra alguna trasgresión? Pero, además, lo que eleva a la Asamblea General nadie lo trata.

­¿Y?

­Esa es la realidad.

­Parecida a la de la Corte Electoral.

­En cuanto a la amistad entre los integrantes, los olores, vicios y virtudes; porque en torno a las tareas específicas que tiene por hacer la Corte Electoral, una de ellas es organizar las elecciones, además de tener al día el registro cívico nacional.

­¡Están ocupados!

­Claro, es distinto. *

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