Justicia recibe nueva información sobre el asesinato de Fontana
La información se originó en un pedido de informes que el diputado Olano (Correntada Wilsonista) había remitido al Ministerio del Interior en octubre del año pasado. La documentación fue entregada en la mañana de ayer por el doctor Javier Barrios en el Juzgado Penal de 9º Turno, a cargo de la doctora Gabriela Merialdo, quien instruye la causa.
Según pudo saber LA REPUBLICA, ésta consiste en copia autenticada de la indagatoria del Ministerio del Interior, entre 1978 y 1985, sobre el caso, que incluye alrededor de 500 fojas.
Además, se solicitó que la sede cite a declarar a los periodistas Roger Rodríguez (diario LA REPUBLICA) y Alvaro Alfonso, quienes han investigado este crimen y aportado información que no estaba contenida en el expediente. Al reabrir la causa, en diciembre del año pasado, la jueza había remitido sendos oficios al Ministerio del Interior y al Ministerio de Defensa que aún no fueron respondidos. Entre otros elementos, había solicitado se agreguen al expediente las actas del Cosena del 31 de agosto de 1978, sobre las investigaciones del Servicio de Información de Defensa (SID) en la época que ocurrió el hecho.
El ex legislador Carlos Julio Pereyra había solicitado a principios de diciembre de 2006 reabrir las actuaciones por la muerte de Fontana. La fiscal actuante en el caso, doctora María del Huerto Martínez, aceptó la semana pasada retomar las actuaciones de la investigación, y recomendó a la magistrada reabrir el presumario.
Hace 28 años tres botellas de vino envenenado eran entregadas como «regalo» a diversas personalidades del Partido Nacional. Como consecuencia, Cecilia Fontana de Heber, esposa de Mario Heber y madre del senador Luis Alberto Heber, ingirió una copa del líquido y falleció por efectos del envenenamiento. El caso nunca fue resuelto. Las botellas habían llegado con una inscripción que rezaba: «El jueves 31 al mediodía brindaremos por la Patria en su nueva etapa». Ese 31 de agosto se realizaba una sesión del Consejo de Seguridad Nacional en el que, según algunos rumores, podía destituirse al presidente de facto Aparicio Méndez para crear un triunvirato (integrado por un blanco, un colorado y un militar), lo que, finalmente, no ocurrió.
En ese momento, en la dictadura había una lucha de poder interno, debido a las enemistades entre Goyo Alvarez, comandante en jefe, y la logia Tenientes de Artigas que había sido fundada por un ex compañero de fórmula de Mario Heber, Mario Aguerrondo.
En 1978, tras el asesinato de la esposa de Mario Heber (las botellas iban dirigidas además a Luis Alberto Lacalle y a Carlos Julio Pereyra), el caso fue investigado por la Brigada de Narcóticos, que estaba financiada por el gobierno estadounidense. La División Homicidios nunca se encargó, pese a tratarse de un crimen. El objetivo de las botellas envenenadas era neutralizar la dirigencia blanca, que intentaba (a través de sus contactos con las Fuerzas Armadas) contar con el apoyo de militares «aperturistas» para buscar una salida a la dictadura. *
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