"¡Ay! los gringos que se nos vienen, que se nos vienen"

Legisladores de todos los partidos políticos preparan sus pancartas para recibir a Bush

Cómo recibir a un personaje tejano, que no quiere decir que sea de La Teja como nuestro «Presi»? Si jugara al fútbol, como en el campito, sería ideal para pasarle la pelota entre los caños, justo allí a unos centímetros del banderín de córner, porque la tribuna se enloquecería, aunque al final el gringo tejano se llevaría la pelota para su casa, si es que va perdiendo.

Blancos, colorados, tricolores (por los del FA) e independientes, no saben cómo pararse ante tan extraña aparición. El tribunal supremo de la tribu, que siempre puteó al «covoy», ahora no sabe cómo explicar su nueva flema. Los otros integrantes de la comparsa del «covoy» se descolocan y se doblan los tobillos al pisar las veredas del criollo Ehrlich, porque esta vez no estarán en la cena. «¿Qué hacer?» dicen todos, aunque no sean leninistas.

LA REPUBLICA, despojada de la soberbia que invade a los medios de comunicación de la tribu, recurrió al mejor camino: consultar a los representantes del pueblo en el adusto Palacio Legislativo, cuya arquitectura fue planificada para que desde las salas de debates y de aprobación de las leyes, no se escuchara el grito de la plebe. Aunque la plebe, en muchos casos, haya logrado ingresar entre granitos hermosos y maderas relucientes.

 

¿Qué hacer?

¿Cómo reaccionaron los caciques y subordinados, también los opositores, de aquella tribuna que prepara sus tambores y danzas tradicionales para recibir al dios gringo? Esa era la cuestión.

«¿Usted qué leyenda escribiría en una pared o en un cartel, para recibir a Bush?», fue la pregunta que se les formuló a distintos legisladores. Entre sorprendidos y con muy buen humor, la mayoría respondió, algunos en muy buena onda, en tanto otros, poco prácticos en la propaganda concreta se salieron por la tangente.

Los más pícaros en esto de pintar leyendas fueron miembros de la oposición quienes han ganado las paredes con inteligencia y humor. Jorge Gandini (PN) no dudó en responder lo que pintaría: » Sigue el cambio: antes radicales, ahora busheros».

Como no podía ser de otra manera, el ideólogo de «Palo y Palo», el diputado Daniel García Pintos (PC) no se quedó atrás: «Bienvenido George W, Bush». Pero esta vez con la firma «Radicales del FA».

El diputado Washington Abdala (PC), luego de pedir un tiempo de reflexión que fue de casi 20 minutos, lanzó su ironía, aunque esta vez no habló de milanesas: «Quiero conocer a Polo (por Gargano)», firmado «Bart Simpson».

En el Frente Amplio el que le puso una cuota de frescura fue Esteban Pérez: «Portate bien», le diría a Bush desde su cartel. El diputado Jaime Trobo (PN) mostró que no pierde su ironía, a pesar de ser oposición: «Bienvenido al pasado», escribirá, dejando constancias en acta de que el actual gobierno es la expresión de la década del 60.

 

Los más serios

Como en toda tribu, hay indios e indias que no se ríen ni con Cacho de la Cruz. El diputado Pablo Abdala (PN) mostró su porte de caballero. Dijo que escribiría: «Bienvenido presidente de los Estados Unidos» ( se pasó de austero, quizás por la bronca de Herrera con los gringos del norte).

Otro de los serios fue Roque Arregui (FA): «Queremos relacionarnos con todo el mundo en condiciones de igualdad». En esto de la seriedad no se quedó atrás, aunque con un talante femenino, la diputada Beatriz Argimón (PN), quien mostró la nueva forma de hacer política: «Quiero las buenas noticias para América Latina», dijo.

El que no dejó de pensar en los negocios fue el diputado Luis Alberto Lacalle Pou (PN): «Menos discurso y más comercio, prosperidad oriental, ya», escribiría expresando se profundo sentimiento patriótico.

 

Los más clásicos

El que se llevó todas las palmas, desde el escenario de la ortodoxia, fue el diputado Juan José Domínguez (FA): «Fuera Bush de este país», mientras que en un tono similar, pero sin complicarle la vida al gobierno, se manifestó el diputado Carlos Varela (FA), quien como buen ex bolche no perdió los principios pero habló de otra cosa: «Salir de Irak, ya».

El que reflexionó lejos, siempre en tono serio como son todos los fernandinos, fue el diputado de Maldonado Pablo Pérez González (FA), que afinó el lápiz y escribió: «Comercio Sí, imposiciones No».

El diputado Roberto Conde (FA) no se quedó atrás en eso de pegarle a Bush, sin complicarle mucho la situación al gobierno: «La guerra preventiva es genocida». Otro de los duros, pero de signo contrario, fue el diputado Gustavo Borsari (PN): «Sí al TLC», buscando alianzas con Astori y Lepra.

 

Los más tímidos

A pesar de que todos mostraron un buen talante, hubo algunos legisladores que, por falta de práctica o por otras razones difíciles de desentrañar, prefirieron no responder. El diputado José Carlos Cardoso (PN) se limitó a señalar que «Yo no pintaría nada».

En la misa onda se manifestó otro diputado, Diego Cánepa (FA): «No mandaría a pintar ningún muro, ni ningún cartel». Por el mismo carril corrió Luis José Gallo Imperiale (FA): «No pintaría ni a favor ni en contra, porque es un invitado oficial». Otro que prefirió no expedirse fue Iván Posada (PI): «No se qué haría», dijo ante la sorpresa de la pregunta que lo dejó descolocado.

Por su parte la diputada Daniela Paysée (FA) manifestó que «no pintaría ninguna leyenda», pero aclaró que tampoco irá a recibir al visitante.

Lo cierto es que entre ortodoxos, pícaros, serios, clásicos y tímidos, Uruguay comienza a prepararse para recibir a George W. Bush, el presidente de los Estados Unidos, la visita más importante desde que su padre, el viejo Bush, fuera recibido por el presidente Luis Alberto Lacalle y el doctor Tabaré Vázquez, quien le entregó ­junto al edil Jorge Mazzarovich, hoy embajador en Cuba­ la llave de la ciudad de Montevideo. Dejamos constancia de que LA REPUBLICA no pudo consultar a los ministros Reinaldo Gargano y Danilo Astori. Tiempo queda para ello. *

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