El Senado aceptó la renuncia de Nicolini
No por largamente anunciada, la aceptación de la renuncia presentada hoy por el ex senador Leonardo Nicolini dejó de concitar la atención de los medios de prensa. Desde tempranas horas de la mañana, los alrededores del Palacio Legislativo lucían un importante despliegue de camionetas y vehículos varios de los distintos canales con cables y toda la parafernalia de cámaras y accesorios para registrar la sesión. En las barras, los lugares destinados a periodistas, fotógrafos y camarógrafos estaban colmados.
Sin embargo, la renuncia de Nicolini no figuraba en el orden del día, por la sencilla razón de que se trata de un trámite de rutina que se trata antes del comienzo de la sesión, después de la lectura de los asuntos entrados y de las solicitudes de licencia. Por eso, cuando Rodolfo Nin anunció «dése lectura a una nota llegada a la mesa», nadie imaginó que el secretario leería con voz monótona: «Por intermedio de la presente renuncio a mi banca de Senador de la República Oriental del Uruguay que ocupo actualmente. Dejo constancia del inmenso honor que ha sido para mí integrar este cuerpo en defensa de los principios y valores artiguistas que he defendido toda mi vida. Sólo ante sí mismo, el hombre sabe que no es culpable de lo que no es culpable. Sin otro particular, saluda al Sr. Presidente»; firmado: Leonardo Nicolini.
A las 10 y cuarto de la mañana, sólo se han hecho presentes Margarita Percovich, Mónica Xavier y Eduardo Lorier, quienes comparten mate cebado por Mónica. A las 10 y media el sillón presidencial sigue vacío pero la rueda de mate se amplía: a ella se han sumado Rubio, Lucía Topolansky y Michelini. Por fin aparece don Rodolfo Nin y hace sonar la campanilla que convoca a los otros senadores a ingresar a sala; mientras aguarda que se complete el quórum, el presidente hace una seña a Mónica, sugiriéndole que abandone la bebida guaranítica.
Nunca entendí por qué se puede tomar café, agua, cortado (y hasta masticar algún sólido, como lo hizo Korzeniak un rato después) y no se puede ingerir la estimulante infusión de yerba mate.
Hay varias ausencias convenientemente subsanadas por los suplentes respectivos: han entrado Abdala por Sanguinetti, Gonzalo Aguirre por Larrañaga, Gandini por Da Rosa y, haciendo su debut, Juan José Domínguez por Eleuterio Fernández.
Lucía fue la encargada de abrir el fuego en el debate sobre la renuncia de Nicolini. Hizo un resumen somero de los acontecimientos de todos conocidos recordando que el MPP y la bancada de legisladores del FA le habían pedido la renuncia a Nicolini, que éste había acatado la decisión y que ahora correspondía que el alto cuerpo aceptara la renuncia. Aclaró que la aceptación de la renuncia no implicaba en modo alguno un juicio definitivo sobre el comportamiento del cuestionado senador, sino que se trataba de un asunto eminentemente político. «Son motivos esencialmente políticos los que nos llevaron a solicitarle la renuncia y a aceptarla ahora», dijo con claridad Lucía, agregando: «Es un gesto político hacia nuestro pueblo; quisimos que no hubiera obstáculos para que el asunto se investigara como corresponde».
Reconoció que la decisión puede parecer un poco dura pero expresó su convicción de que ese gesto político (volvió a recalcarlo) era un mensaje a la población en el sentido de que se actuaba con transparencia.
A continuación tomó la palabra el correntoso Gallinal, quien reveló las conversaciones interpartidarias que habían precedido a la sesión de ayer en busca de un consenso.
Adelantó la posición favorable del Partido Nacional a aceptar la renuncia de Nicolini pero aprovechó para recordar que su partido era partidario de promover un juicio político, el medio más idóneo a su juicio de fundamentar la acusación y de que el acusado tuviera la oportunidad de defenderse.
Por otra parte, el Partido Nacional entiende que de ese modo se habrían conocido los mecanismos empleados por Salud Pública en el otorgamiento de carnés de asistencia. Al final, reiteró que su partido insistirá en que se forme una comisión investigadora del propio Senado para analizar la situación.
Luego fue el turno de Washington Abdala, un francotirador temible cuyos ímpetus lo asemejan al herrerista Heber. Manejando adecuadamente el volumen de su voz, bajando los decibeles o aumentándolos casi hasta el grito, el legislador forista no vaciló en afirmar: «Vamos a aplicar el artículo 115 de la Constitución, eso es lo acordado, pero no nos engañemos: esta no es una renuncia voluntaria».
A renglón seguido se ocupó de señalar la paradoja de que el oficialismo actual, cuando era oposición, promovía todas las investigaciones posibles y ahora se muestra renuente a investigar a uno de los suyos
.Por otro lado, y a consecuencia de la renuncia, tendrá el derecho al cobro de ninguna compensación ni pasividad. La senadora Topolansky, de todos modos, anunció que su sector asistiría económicamente a Nicolini.
El vertientista Enrique Rubio expuso su coincidencia con los argumentos manejados por el MPP. Recordó que el país vivió durante décadas situaciones de permisividad, de omisiones y desvíos de la administración pública que no merecieron todo el revuelo que se ha armado en torno al segundo «caso Nicolini». Expresó su confianza en los tribunales de ética que juzgarán la conducta de Nicolini, en el proceso judicial en marcha y en la nueva investigación dispuesta por el MSP. Puntualizó, en respuesta a lo afirmado por Abdala, que Nicolini no estaba obligado a presentar su renuncia por el mero hecho de que su sector se la hubiera pedido, y al mismo tiempo aseveró que el FA había resuelto aceptársela, ya que de esa forma eliminaba el obstáculo que podrían representar los fueros en una investigación judicial. En definitiva, el gran argumento para aceptar la renuncia es que de ese modo se apuesta a la transparencia.
Julio Lara, por su parte, dijo respetar la decisión de Nicolini, de su grupo y de su partido, pero confesó que a él le quedaba la duda sobre la culpabilidad de Nicolini. «El partido de los reyes de la ética, ¿quiere que se aclaren las cosas o quiere la cabeza de Nicolini?», se preguntó con ironía.
Como era obvio que se estaba yendo de tema, recibió una amonestación de Nin, inflexible en cuanto a cumplir el reglamento, y concluyó anunciando que en la próxima sesión ordinaria planteará la formación de una comisión investigadora.
Michelini sostuvo que la mejor defensa que se podía hacer del senador en el banquillo era, paradójicamente, desprotegerlo, ya que así se permitiría la libre actuación de las investigaciones judicial y administrativa.
También puntualizó en razón de que el debate se iba de tema que lo que se estaba tratando era la renuncia de Nicolini y no su conducta presuntamente irregular ni la actuación del MSP en el caso.
Gonzalo Aguirre manifestó su acuerdo con Michelini pero adujo que era imposible no considerar las circunstancias y el porqué de la renuncia presentada. Evidentemente, se mezclan cuestiones jurídicas, reglamentarias y políticas.
Con su leve acento rochense, Korzeniak hizo hincapié en que todo el episodio revelaba el afán de transparencia y cristalinidad que caracteriza a la administración actual.
Remarcó también la importancia de que se le hagan perder los fueros como forma de facilitar la gestión judicial, ya que los fueros no son renunciables. Y aprovechó para destacar el hecho de que las fuerzas de izquierda no tienen registrado ni un solo caso de corrupción, algo que las diferencia de los partidos tradicionales.
Alberto Cid habló a su vez del «ensañamiento» de la derecha con Nicolini y con la izquierda y rechazó la ironía deslizada por Lara cuando se refirió al Frente Amplio como «los reyes de la ética».
Heber señaló que el gobierno y la fuerza política gobernante habían actuado tardíamente, sólo después de que Búsqueda publicara la información siendo que los hechos e
ran conocidos desde varios meses atrás.
Ríos (Alianza Progresista 738) intenta una nueva puesta a punto de la discusión recordando que lo que se debe tratar es la renuncia presentada y su viabilización a través del artículo 115 de la Constitución.
Después de sendas intervenciones de Korzeniak, Gandini y Alfie, que abundan en argumentos ya expuestos, Mónica Xavier, con su tono persuasivo pero cordial, reitera que se están entreverando las cosas y que la discusión se sale de cauce.
Sometida a votación, la renuncia de Nicolini fue aceptada por unanimidad: 30 en 30. Al final, el presidente del Cuerpo, con la excusa de fundamentar su voto (única oportunidad en que puede exponer), resaltó y valoró que se hubiera llegado a un acuerdo entre los tres partidos, y destacó también la buena disposición de la Mesa, que actuó con flexibilidad, tolerando algunas pequeñas violaciones a cuestiones reglamentarias, en un debate que por momentos se tornó áspero. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad