El Ministerio de Ganadería apuesta al PUR para enfrentar la pobreza rural, con nuevos objetivos y métodos

Combate sin cuartel a las causas de la pobreza

El Proyecto Uruguay Rural (PUR) es un convenio entre el Estado uruguayo y el Fida (Fondo Internacional para el Desarrollo Agrario) que funciona bajo la órbita del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (Mgap). Su objetivo principal es luchar contra las causas que originan la pobreza.

Escrito por: MAYDA BURJEL

Lunes 05 de febrero de 2007 | 3:28
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Los tomates son una apuesta fuerte: casi se duplicó la producción en la zona, luego de la intervención del PUR.

A pesar de que es un proyecto poco difundido, el PUR cuenta con una larga trayectoria que se ha ido modificando sustancialmente. El Fida hizo una primera operativa en Uruguay en el año 1993, que se llamó Pronapa (Programa Nacional de Apoyo a la Producción Agropecuaria) y luego una segunda en 2001, que dio lugar a la formación del PUR. Al parecer, el proyecto no funcionó como debía, ya que para 2004 había alcanzado solamente el 18% de la población objetivo, contra el 50% previsto, lo que generó cuestionamientos de parte del Fida. Estos reclamos cayeron sobre el gobierno anterior y sobre el actual, que, al asumir, decidió afrontar un rediseño del proyecto.

Según informó Antonio Vadell, director de PUR, a LA REPUBLICA, la nueva administración resolvió, en primer lugar, redefinir una de las consignas estratégicas del proyecto: “Se pasó de luchar contra la pobreza, a luchar contra las causas que la originan”. Para ello se planteó mejorar la distribución de la riqueza generada por los procesos productivos del campo. “La idea es reunir y organizar a los productores más pobres facilitando su ingreso a las cadenas productivas como forma de resolver la comercialización y de luchar por precios justos para sus productos”. Es así que, entre otros cambios se decidió apostar a la descentralización del proyecto, apoyándose en las mesas de desarrollo rural existentes (que se redujeron a diez), a la incorporación de un área social en el equipo de técnicos del agro y a la inclusión de la población beneficiaria del proyecto dentro de los órganos de decisión.

 

Mesas de Desarrollo Rural

Son organismos descentralizados de ejecución y decisión de las políticas del PUR. Las diez mesas con las que cuenta el proyecto están distribuidas en las zonas de mayor pobreza rural, que son: Artigas, Salto, Paysandú, Rivera, Cerro Largo, Tacuarembó, Durazno, Treinta y Tres, Rocha, San José y Canelones.

Están integradas por representantes de pequeños productores y asalariados rurales, delegados de las juntas locales y de las intendencias respectivas, representantes técnicos (designados por el PUR) y en algunos casos representantes de las iglesias y organizaciones sociales de la zona. También participan de las mesas algunos integrantes de otros proyectos del Mgap, de Mevir (Movimiento pro Erradicación de la Vivienda Insalubre Rural), el INC (Instituto Nacional de Colonización) y la Universidad de la República.

 

Asistencia financiera

Las herramientas financieras a disposición de los productores son variadas: fondo de microcapitalización, microcréditos, fondo rotatorio y fondo de crédito. La mayoría de ellas son reembolsables, a excepción de las microcapitalizaciones, que apoyan a emprendimientos de personas de bajos recursos a quienes no se les exige la devolución.

Lo innovador de estas herramientas financieras es que utilizan el criterio de la confianza social. Es decir, se otorgan a aquellas personas o instituciones que cuentan con la confianza de la comunidad.

 

Sellos de calidad

En otro orden, el PUR está trabajando fuertemente en la implementación de dos distinciones de calidad. Una es el sello de la agricultura o producción familiar que certificará que un determinado producto fue hecho por pequeños y medianos productores que viven en el campo (80% de los productores de nuestro país). El segundo sello garantizará la distribución justa de la riqueza generada en esa cadena productiva.Vadell señaló: “Se está trabajando en ello desde hace un año. Pero es difícil porque además de garantizar que el producto proviene de la agricultura familiar, y que la ganancia va a ser distribuida justamente, este sello implica que no exista, en toda la cadena, trabajo infantil, superexplotación, trabajo en negro, o cualquier irregularidad que afecte los derechos de los trabajadores que la integran”. *

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