Berois:"La falta de actividad agropecuaria lleva al productor a bajar la cabeza y perder la esperanza"
Marcelo Márquez
Al referirse a la interna partidaria, Berois marcó diferencias entre la conducción del Directorio blanco de Alberto Volonté y Luis Alberto Lacalle, porque por el primero «los diputados nunca eran convocados».
«Me siento orgulloso de ser de los once diputados que mantuvimos el viento en contra, que jugamos muchos años de golero», señaló.
–Diputado Ricardo Berois, la situación del agro es difícil y estamos ante una muy difícil realidad, ¿cómo lo ve usted este tema y cómo lo percibe el Herrerismo?
–Este es un problema crucial para el país.
El tema del agro –más allá de afectarlo directamente al sector–, afecta a la sociedad en su conjunto. A no olvidarnos que el 80% de nuestras exportaciones tienen base agropecuaria. Por lo tanto, hay una incidencia muy marcada del Uruguay como país productor de alimentos.
Esta situación nos afecta a todos, independientemente que se pertenezca o no al sector. A veces cuesta un poco entender esto, sobre todo en la gente que no está cerca de la producción primaria.
Entendemos que esto es un tema crucial, no queremos decir que tenemos la varita mágica ni que tenemos la solución definitiva para esto, sino que somos conscientes de que tenemos que trabajar en este aspecto, y hay cosas que se pueden hacer y otras que no dependen de nosotros. Esto es real.
Hay cosas que tenemos que seguir trabajando. La gran tarea es tratar de reducir los costos. Para poner un ejemplo y ser gráfico: desde el momento en que nace un ternero hasta que se vende ¿cuántos son los que le pegan el chicotazo a ese ternero? No podemos cambiar el precio internacional del producto. Pero sí lo que podemos –los que tenemos alguna responsabilidad política– es entrar a reducir los costos para que quien produzca ese ternero, gane más. A veces se olvida que la cadena productiva empieza en un rincón del país, termina en la mesa del consumidor, y nos olvidamos que el que menos gana es el que la produce. No es una tarea fácil.
Estamos tratando de incidir en estos aspectos.
Acá hay temas de transferencia de conocimiento, que es muy importante, hay un problema de iliquidez en el sector que es muy grande, para hacer mejor las cosas se necesita capital y el sector está descapitalizado. No hay rentabilidad y por tanto no hay incentivos para tratar de mejorar y hacer bien las cosas. Son todos problemas de no fácil solución pero esto nos preocupa sobremanera.
Independientemente de que tenemos la camiseta puesta del sector productivo entendemos que esto es clave, porque no solamente estamos trabajando sobre quien directamente tiene la producción. En los departamentos del interior, en mi departamento de Flores, no están solamente los que trabajan directamente en el sector sino que está todo lo que mueve el sector: estaciones de servicio, talleres mecánicos, comercio en general, si el hombre de campo no tiene dinero no puede ni ir a divertirse y no puede ir al bar a tomar una copa. Muere todo esto y esto lo mueve el sector agropecuario, como los camioneros por ejemplo. En la medida en que no haya circulante los pueblos del interior son los que sufren en la primera línea.
–¿Las soluciones pasa por la rebaja de ciertos tributos?
–Puede ser. Si nosotros miramos el cuadro de las cargas impositivas del sector agropecuario estamos hablando de aproximadamente U$S 130 millones, de lo cual unos U$S 50 millones es la Contribución Inmobiliaria Rural que va para las intendencias.
Si aún así le sacamos todos los impuestos, tampoco le damos solución al sector agropecuario. Hay que buscar un alivio por ese lado, pero no está todo ahí la solución porque hay que mejorar la rentabilidad, lo cual no es fácil y no depende de un decreto.
Comparto las movilizaciones
–¿Comparte las movilizaciones de los productores agropecuarios realizadas a nivel departamental y que a nivel nacional han llegado a confluir en Montevideo, en fechas como el 13 de abril?
–Yo comparto eso. Me parece que es una forma de manifestarse y todo el mundo tiene derecho a manifestarse. Me parece que está bien que el sector se movilice y el sector tendrá que analizar el efecto de cada una de estas movilizaciones.
De la misma forma que tienen todas las organizaciones sindicales o empresariales a conversar o dar su punto de vista diferente al poder político, me parece bien. Y si los productores se han dado esta forma hay que respetarla y aunque no estemos de acuerdo con algunas cosas, respetarla y considerar que es una forma de hacer política gremial.
–Por ejemplo, está el caso de cuando se cerró la exposición rural y las gremiales hicieron sentir sus reclamos, lo que motivó el malestar del presidente Jorge batlle, que llegó a decir –palabras más, palabras menos– que «cuando se le da lo que piden, vuelven a pedir más». Fue una afirmación polémica. ¿Usted la comparte o no?
–Puede ser chocante. Yo no soy del enfrentamiento. Me parece que hay que buscar el diálogo. No comparto el enojarse porque no hace bien, y menos a la máxima representación de todos los orientales.
El Presidente de todos tiene que estar por encima de esto.
Ese tipo de manifestaciones puede llevar a abrir mucho más las heridas que a tratar de cicatrizarlas. Y es comprensible, es un sector que viene muy mal y hay que ponerse en el pellejo, en el bolsillo y en la situación de gente que ve perder todo o no avizora un futuro bueno para sí y su familia.
A veces esas efusivas razones tienen mucho más de sentimiento que de razón y es comprensible que de acuerdo a la situación que están viviendo, que la hagan.
–Ahora diputado, usted es un integrante de la coalición de gobierno. En el interior, en su pago, cuando se le acerca el productor rural ¿le hace sentir que usted integra el gobierno, le recuerda por ejemplo cuando el presidente era Luis Alberto Lacalle, le hace alguna comparación?
–Por supuesto que nos hacen recordar que integramos el gobierno y lo aceptamos. Es cierto, cuando a uno lo ven que está definiendo temas como el Presupuesto, hacen ese tipo de manifestaciones pero como en Flores nos conocemos todos, sabemos cómo somos y calzamos cada uno, yo he tenido diferentes conversaciones con gente que de repente no tiene nada que ver conmigo, nos conocemos todos los pelos, y con gente que tiene que ver mucho con el pensamiento político mío, a veces podemos discrepar.
El Partido Nacional en el gobierno de Lacalle impulsó un montón de medidas que por años se habían pedido en el sector agropecuario, como la exportación del ganado en pie.
A veces uno ve que se toma alguna medida que el sector hace mucho tiempo la estaba pidiendo y no hay una conciencia de esas medidas, pero sí hay un palazo cuando no hay una respuesta que el productor reclama en ese momento. A veces no es que no se quiera sino que no se puede.
Estamos acostumbrados, somos hombres políticos y estamos para esto. No vemos mal que nos hablen y que se discuta sobre la política económica y las posibles soluciones.
Más allá de lo que se pueda decir de cada uno de nosotros qué es lo que pensamos en el aspecto de la política agropecuaria que debe enfocarse, todos queremos lo mejor para el país, venga de donde venga, venga de las filas de enfrente que nada filosóficamente pueda tener con nosotros pero reconocemos que hay muy buenas intenciones de que salgan las cosas pero no compartimos el camino. Mucha gente piensa igual que nosotros: no comparte el camino de nosotros pero sabe que somos bien intencionados y que tratamos de hacer las cosas.
–De esa situación en el agro, complicada, difícil y para muchos dramática, ¿qué es lo que más le preocupa?
–A mí me preocupa todo. Me preocupa m
antener un estilo de vida. Acá hay muchos orientales que han ocupado toda su vida en la producción agropecuaria, que es un capital muy importante que el país tiene, y que tenemos que defender. Eso me preocupa enormemente. Me preocupa ir a mi pueblo y que la gente no tenga trabajo. Que el hombre que ha estado mucho tiempo alambrando no consiga hacer esa changa, que el hombre que toda la vida ha estado esquilando no consiga salir en ninguna máquina porque la disminución de la lana es continua y cada vez más la gente tiene menos ovejas.
Este tema, esta falta de actividad del productor agropecuario nos está llevando a una desazón muy grande del productor, a bajar la cabeza, a perder la esperanza y cuando un hombre pierde las esperanzas está perdiendo gran parte de su calidad de vida.
Mantener un estilo de vida es muy importante. A mí me encanta vivir en el interior y ser del interior. Me siento orgulloso de ser del interior y que mi hija crezca en el interior como crecí yo y como creció mi señora. Es un estilo diferente de vida y a mí me encanta mantener ese estilo de vida.
En la medida en que se reduce ese estilo de vida, nos preocupa, y nos preocupa porque en un pueblito chico donde se van cerrando las posibilidades de trabajo, y cuando a uno lo votan saben que asume una responsabilidad, y a uno le trasladan los problemas de los demás, y uno no es permeable a esa situación y se va a su casa con los problemas de los demás: ver a gente joven que queda desocupada con una familia por delante, y eso a veces me bajonea. Como en toda actividad, uno no es permeable a esta situación y está bien porque lo peor que nos puede pasar a los políticos es que nos resbale este tipo de cosas y ahí estaríamos perdiendo parte de las razones de por qué estamos en la actividad política.
«Jugamos de golero»
–Cinco años atrás el Partido Colorado también era la fuerza responsable del Poder Ejecutivo pero acompañado en un cogobierno con Alberto Volonté. Ahora lo es con Luis Alberto Lacalle. ¿Cuál es la responsabilidad del Herrerismo y del Partido Nacional en esta nueva etapa?
–Quiero ser muy prudente. Cuando se dice que el cogobierno del doctor Alberto Volontée supo manejarlo de otra forma, se está dejando una gran parte de lo que hizo el Herrerismo.
Yo soy y me siento orgulloso de ser de los once diputados que mantuvimos el viento en contra, que jugamos muchos años de golero y que realmente nos costó y nos duele, pero eso nos llevó a unirnos cada vez más y a venir acá a decir nuestra verdad y apoyar muchas cosas del gobierno de Sanguinetti, le votamos mucha cosa y éramos el grupo más compacto: eso se lo puede preguntar a cualquiera que no sea del partido. Todo el mundo venía acá y sabía cuál era el grupo más compacto y que votaba todo junto, que era unánime, que fundamentábamos y defendíamos las posiciones sin pedir absolutamente nada.
Eso a veces no se toma en cuenta y es parte de los muchos que se tocaban el pecho con la coalición pero lo fundamental de la coalición era venir a votar acá y a que los votos estuvieran y el gobierno se encaminara en base a los apoyos legislativos. Ahí tenemos mucho que ver y sinceramente vemos una actitud diferente del Directorio.
(Durante la anterior administración) Yo jamás como diputado fui al Directorio a discutir absolutamente nada, ni ninguna ley ni ninguna ni ningún tema político del partido. Sin embargo, ahora se le llama. Ahora se reúne toda la bancada del Partido Nacional. Por más que la mayoría seamos del Herrerismo, se escuchan a los compañeros de Alianza, se escucha a los compañeros de Desafío Nacional y trabajamos todos unidos, y todos tienen opinión.
Yo, que vengo procesando la ley del Presupuesto, van a ver ustedes que el partido está compacto, y eso es muy importante.
Nosotros en la legislatura pasada esta coordinación no la tuvimos. No teníamos la responsabilidad de ser la mayoría, éramos la minoría, pero cuando el Herrerismo hoy es la mayoría actúa de esta forma.
Por eso a veces me duele cuando se dice que actuamos de otra forma, que hoy estamos poniendo palos en la rueda, no es así: no lo pusimos aquella vez ni lo vamos a poner ahora. A veces se mide esto en base a los acuerdos que había entre el ex presidente del Directorio y el doctor Sanguinetti, y hoy, el presidente del Directorio actual y el doctor Batlle. Pero hoy es diferente. La responsabilidad de que Jorge Batlle esté hoy como presidente, es nuestra. La posición del presidente del Directorio me parece compartible: el hecho de ayudar pero también decir que tenemos la responsabilidad y aportar con lo nuestro y tratar de dar ideas y no ir como diciendo «está todo bien». No, no, no. Una posición constructiva pero marcando nuestra posición.
Es diferente la coalición cómo se veía antes de cómo se ve ahora. No quiero hacer una crítica pero estoy poniendo cómo se manejó el partido aquella vez y cómo se está dirigiendo ahora.
–Desde el momento que la actual coalición tiene «tres patas» muy claras como lo son Batlle, Sanguinetti y Lacalle, no se está apostando sobremanera a «la cocina política» por fuera del Parlamento sino que el Poder Legislativo tiene un mayor dinamismo. ¿Cree que es así?
–Está bien que así sea. Esta es una de las primeras diferencias porque es la representación proporcional que la gente quiere. Yo no digo «todo el poder a los legisladores», pero los legisladores deben ser tomados en cuenta, y de esta forma se está dirigiendo el Directorio del partido.
En definitiva los legisladores somos los que levantamos la mano y tenemos que defender e ir a los pueblos a dar la cara.
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