A pesar de los éxitos de Astori, en el FA le van a respirar en la nuca
Este es el año crucial para el ministro de Economía, Danilo Astori, quien hasta ahora es reconocido por los éxitos del Ejecutivo, particularmente porque la izquierda llegó al gobierno con el temor de que el capital financiero generara un proceso de desestabilización, temor que no sólo la izquierda tuvo.
Como eso no ocurrió por la política estabilizadora y responsable de Astori, Uruguay entra en una nueva etapa de desarrollo en la cual la oposición pone en duda si la mayor capacidad de gasto de la gente, por lo menos de algunos sectores, es mérito del gobierno o es sólo producto de la buena situación de los mercados mundiales y de los mejores precios de la carne.
Entre dos fuegos
El viernes pasado el ex ministro nacionalista de Educación Eduardo Mercader volvió a mostrar que el objetivo de blancos y colorados es morder electorado en las capas medias, a través del impacto que va a significar la puesta en marcha de la reforma tributaria.
Bajo el título «El último verano de las capas medias», Mercader siempre con su fina pluma no dudó en integrarse a la «Comisión de Amigos del Apocalipsis», desde una óptica casi siquiátrica: «De Montevideo al Chuy los balnearios están repletos. Unos creen que eso es fruto de la bonanza económica. Y hay otros que, ante la reforma tributaria en ciernes, dicen que la gente ventea que éste es el último verano de felicidad antes de que el fisco se devore nuestros ahorrillos para las próximas vacaciones».
Por encima de saber si Mercader logró asustar o no a nuestros locos veraneantes que se revientan la guita en medio de las dunas, sin saber que en julio ya no tendrán un mango por culpa de los nuevos impuestos, lo cierto es que Astori estará en el centro del debate y bajo fuego cruzado.
Esto ocurre en el mismo momento en que se suceden diálogos de verano entre distintos dirigentes del Frente Amplio que creen que hay que ajustar el rumbo del país y de las políticas de gobierno en materia de inserción internacional y políticas económicas. A estas reuniones, por cierto, no han concurrido ni fueron invitados dirigentes de Asamblea Uruguay y tampoco de la Alianza Progresista.
Astori ha mostrado ser un dirigente político que desde el Ministerio de Economía sabe elegir los debates que no da y los que no debe dar. Seguramente porque se siente sólido, va a dar el gran debate por la reforma tributaria junto a su sólido equipo ministerial.
Va a ser el gran protagonista en la defensa de la reforma tributaria, una batalla extremadamente compleja porque convencer sobre cuestiones de bolsillo es algo muy difícil.
A la vez tendrá que encarar con inteligencia la intención que ha expuesto el MPP de que la Comisión Interministerial de Asesoramiento de Comercio Exterior (Ciacex) sea tenida en cuenta cuando se vislumbre la posibilidad de pasar de un Tifa a un TLC.
Esta comisión integrada por los ministerios de Relaciones Exteriores, Economía, Industria, Ganadería y Turismo «deberá participar en el proceso de discusión y nuestros compañeros informarán a la Mesa Política del Frente Amplio en forma periódica», dice la propuesta del MPP.
De esta forma la política de inserción de Uruguay en los mercados mundiales tendrá un escenario en el cual confluirán visiones políticas diversas: Reinaldo Gargano (PS), Danilo Astori (AU), Jorge Lepra (independiente, muy próximo al Presidente), José Mujica (MPP) y Héctor Lescano (AP).
No hay modelo alternativo
A pesar de que se susurran críticas a la política de Astori por parte de otros dirigentes frenteamplistas, lo cierto es que hasta ahora no ha aparecido una propuesta alternativa a la orientación del ministro de Economía. Hasta la fecha Astori propone el texto y los demás dirigentes lo corrigen, pero en lo sustancial Astori marca el paso, define rumbos y sus apariciones públicas tienen mucho más impacto que los anuncios del resto de los ministros.
A la vez hay temas permanentes de discrepancia, pero no todos los que disienten con Astori coinciden siempre entre sí. Sobre inserción internacional, por ejemplo, la gran mayoría acepta la formulación de un regionalismo abierto, pero la única estrategia formulada y explicitada es la de Astori quien prefiere crear momentos de tensión muy fuertes con los países vecinos, como ocurrió recientemente en una reunión de ministros de Economía del Mercosur para transitar el camino del TLC.
Esa actitud es vista por la diplomacia regional como demasiado próxima a Estados Unidos, a la vez que Astori y Asamblea Uruguay desconfían de Brasil, país al que ven muy interesado en un acuerdo energético con Estados Unidos que sólo se podría lograr con un TLC.
Otro tema que sobrevuela la agenda de los temas en que no hay acuerdo es el atraso cambiario, aunque en los últimos meses el único que lo recuerda es el senador Alberto Couriel. (Dicen que en el Consejo de Ministros rezan para que Lula no vaya a devaluar).
En pocos meses Astori dijo que en abril va a llegar al Parlamento la Rendición de Cuentas, donde los recursos para la salud y la enseñanza van a ser centros polémicos. Las tensiones también se expresarán en estas áreas, aseguran los críticos al ministro de Economía.
El peligro de la soledad
Estamos ante un nuevo año en el que a pesar de la lealtad permanente de José Mujica para con el gobierno y el propio Astori, el ministro de Economía ya percibe que sus compañeros de coalición le van a respirar en la nuca y que van a exigir ajustes importantes en el rumbo de la economía.
Hasta ahora Astori se ha fortalecido gracias a sus méritos y éxitos, al apoyo del Presidente de la República y a la lealtad de la mayoría de los sectores, pero si en algún momento se produce algún desentendimiento de trascendencia en la interna, podría quedar solo.
Y hasta ahora Asamblea Uruguay no ha sabido o no ha podido desarrollar una política de alianzas, cosa que sí ha sabido hacer el ministro Mujica. Su fuerza está en la opinión pública y en la estabilidad del país.
Por más que Astori y Mujica digan que éste no es el año para hablar de candidaturas, los dos están en carrera hacia el sillón presidencial, sin saber si Tabaré Vázquez buscará la reelección o no. Pero mucho más en carrera están sus huestes.
El senador asambleísta Carlos Baráibar no lo ocultó cuando dijo que Astori «más que un ministro de Economía es futuro candidato a la Presidencia».
Por su parte Mujica se queja de los años que tiene sobre el lomo, de sus pasados achaques, pero la dinámica de los hechos y el reclamo de su gente lo pueden llevar a participar de la disputa por la candidatura al gobierno.
Estas tormentas de verano sólo se podrían atemperar si los dos líderes acuerdan no sólo sacar de la agenda el tema candidaturas sino también establecer una hoja de ruta que les permita ir construyendo paso a paso el Uruguay productivo que muchas veces parece estar cerca, pero en otros casos se desdibuja por múltiples factores. Un ejemplo de ello es la grave crisis de la industria textil. *
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