Más ingenio que recursos y alguna ayuda

Un ambicioso proyecto del Inau en San José: recuperar Martirené

El Jefe Departamental del Inau, psicólogo Pablo Almeida, explica: «Tenemos un dinero que estaría depositado, son 8.500 dólares, proviene de una fundación italiana. Los educadores de Martirené hicieron algún contacto y ese dinero estaría.

Por otro lado nos presentamos a un llamado de la Embajada de Japón para la refacción edilicia de instituciones del Estado con perfil educativo. La pauta que había presentado la embajada se adecuaba mucho a lo que nosotros pretendemos y hacemos.

«Además, con Uruguay Rural, dependiente del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, ya se empezó a implementar un proyecto de avicultura». La idea es «trabajar en todo lo que tiene que ver con las tareas del campo, con una base educativa. La idea es que los chiquilines se formen y participen dentro de proyectos educativo productivos. Eso va a llevar quizás algunos años». Pero hay que cambiar prácticas arraigadas. «Con funcionarios que tienen promedialmente 20 años de trabajo dentro de la institución, poco formados o prácticamente sin formación en el área educativa, no podemos esperar de los chiquilines grandes cosas».

El Directorio ha comprometido su apoyo al proyecto y en los primeros días de febrero su presidente, Víctor Giorgi, visitará la escuela.

 

Una visión crítica

Para Almeida «muchos chiquilines van creciendo para terminar en la cárcel de Libertad, en el Comcar, y las chiquilinas prostituyéndose» porque «el Inau en estas dos décadas pasadas no ha tenido un perfil educativo».

No es un problema local. «Se ve en estos llamados, está clarísimo cuál es el perfil que se pide». Antes «ingresaba gente del plantel de perros, o militares retirados, no había necesidad de formación».

Lo primero es cambiar la imagen que tiene la gente. «La palabra menor implica, a nivel del imaginario social, algo de menor calidad, algo conflictivo y algo que hay que poder discriminar. Una cosa son los niños y otra los menores. Con el nuevo Código se elimina la diferencia, por lo menos en la letra, entre menor y niño».

«Los adolescentes en conflicto con la ley obviamente que tienen que tener soporte adecuado, que hoy por hoy se está tratando de estructurar y que no es la Berro. Nosotros estamos viviendo en una época de transición. Basta con ver lo que es Martirené hoy, la situación semirruinosa en que se encuentra. Mirás para atrás y te das cuenta de que en estas décadas no interesó para nada lo que era el proyecto de vida de estos chiquilines. Y posibilitar que estos chiquilines tengan un proyecto de vida adecuado, digno, va a llevar mucho tiempo».

«Hay chiquilines de 15, 16 años…probablemente nunca tuvieron trabajo estable ni su madre ni su padre, sólo changas de todo tipo, no hay una cultura de trabajo. Donde no hay una entrada fija en una familia, la parte educativa se va cayendo a pedazos.

La necesidad de renovar es fuerte. «Las concepciones y las prácticas de los funcionarios, de todos los que hemos venido trabajando durante muchos años, han quedado en el siglo pasado. Aquel que no se forme, aquel que no esté permanentemente estudiando, o que no esté formado en determinadas áreas, no va a poder ayudar a los chiquilines de hoy».

Experiencias como los «hogares sustitutos» deben ser seriamente analizadas «a nivel de este departamento. Muchos hogares sustitutos se generaban por conocimiento político, por favoritismo, no había ningún criterio reglamentado».

Hay familias que pueden tener un perfil adecuado, otras no. «En un gran porcentaje los devuelven, como si fueran mercancía. ‘Yo ya no lo aguanto más, lo devuelvo’, dicen. ¿Quién es el responsable de eso? ¿Quién designó a esa familia?»

«¿Cuántos años hace que este niño vive en la familia? Vamos a ver entonces a qué nivel educativo está llegando. A mí me quedan dudas».

Se intenta mejorar sin cambiar todo de golpe, cosa imposible. «Se ha dado de baja a familias que no va a ser posible que tengan más chicos. Se piensa hacer un nuevo llamado, para que familias con determinados perfiles puedan ofrecerse como hogares. Van a tener todo un estudio, entrevistas, para ver si dan con el perfil o no. Antes había claras intencionalidades político partidarias. También es importante aclarar que en algunos casos funciona muy bien».

El problema hoy no es el de ayer ni el que tendremos mañana. «Los adolescentes de este siglo son esos adolescentes que viste hoy (en la visita a la Escuela Martirené). Aquellas prácticas de trabajar por perfiles ya están perimidas, son del siglo XIX. Justamente, lo que se trata es integrar las distintas problemáticas».

 

El mal uso de la medicación

Hay «chiquilines con problemáticas psiquiátricas severas, que se evalúa si pueden estar mejor atendidos en un lugar o en otro. Pero muchos están ‘medicalizados’ y no son psiquiátricos».

«En un altísimo porcentaje los chiquilines que están en el Inau son medicados. Estamos hablando de viejas prácticas que también tienen que ver con un ‘control’ de la vida del otro. ¿Este está molestando? Tiene trastornos de conducta. Bueno, vamos a medicarlo. El tema de los trastornos de conducta se ha prostituido; cualquiera tiene trastornos de conducta y es medicado. En Martirené hay chiquilines que tienen algunos problemas de orden psiquiátrico y están ahí. No son mercancía que se pueda depositar en otro lado. Hay que trabajarlos, ¿por dónde? Por el lado educativo. Quien se tiene que formar es el adulto. Que no es fácil ¡estamos de acuerdo! Estamos intentando hacer coordinaciones con las otras jefaturas departamentales, donde se dan situaciones que realmente causan alarma pública.

Esa rotación no es a lo que aspiramos, pero en determinados casos puntuales se hace. Es un recurso que tenemos».

 

La sexualidad adolescente

«Es un problema dentro de cada una de las familias que viven en este país, no sólo de la institución. Yo siempre fui partidario de que la educación sexual esté permanentemente en todo el recorrido histórico de una persona. Los preescolares tienen que tener educación sexual», afirma Almeida con convicción.

«Si hablamos de derechos, todo niño, niña y adolescente tiene derecho a la información. Segunda cosa, un individuo que está informado es alguien que va a ser más responsable. Ahí está la relación educativa, vos tenés que poder transmitirle información y decirle: ‘Con esta información ¿qué podés hacer?’ Es como mostrarle el mundo y preguntarle cómo va a transitar por el mundo a nivel cultural, a nivel social, en todas las áreas. El educador lo va a acompañar en el camino de la vida. Claro que hay que informar a los adolescentes, pero sin duda».

 

Los adolescentes no tienen atención

«Hoy estamos viviendo con índices de depresión que dicen son altísimos. La soledad es causa de todas estas cosas que pasan: consumo de drogas, el inicio de una sexualidad más promiscua, el descuido, la omisión…

Se ha cambiado la concepción de la familia, aquella nuclear, donde estaban juntos, y todos comían todos los días a determinadas horas, eso ya casi no existe. Entonces, la educación sexual es importantísima. La educación en el sentido de prevenir el uso de todo tipo de sustancias: alcohol, tabaco y las sustancias psicoactivas».

 

Problemas que nunca se atendieron en San José

«Me preocupa, acá en San José, el tema de la prostitución infantil y adolescente y el de la violencia en el fútbol infantil», reseña el jefe de Inau. «La violencia en el fútbol es responsabilidad de los adultos: entrenadores, clubes deportivos, de los padres de los chiquilines. Basta ir a una cancha y escuchar las cosas que se dicen. El Inau en lo departamental ese terreno nunca lo tocó, como tampoco el tema de la prostitución adolescente.

Somos organismo rector, es responsabilidad nuestra, pero no solamente del Inau, es la responsabilidad del Ministerio del Interior, de los padres de familia, de la sociedad toda, del Ministerio de Salud Pú
blica. Es responsabilidad de la sociedad a través de los organismos públicos, pero también a nivel de la educación. Cuando chiquilinas se prostituyen, en el 90% de los casos hay situaciones de violencia familiar y además hay una explotación sexual comercial, porque muchas chicas solventan lo que es el gasto económico en un hogar».

Comienza a intentarse el abordaje de esos temas. «El año pasado tuvimos un encuentro con la liga de fútbol. Vamos a empezar a trabajar este año, y veremos qué cosas surgen. Lo mismo con el tema de la explotación sexual. Las chiquilinas solas no se prostituyen, hay alguien que por diferentes formas y motivos y modalidades las obliga a eso. La prostitución es responsabilidad de quien lo hace, pero cuando estamos hablando de chicas menores de 18 años se debe hablar de explotación sexual comercial, está mal dicho prostitución infantil».

 

Dispuesto a rendir cuentas

«A mí se me piden cuentas y está bien que se me pidan, porque presenté un proyecto para la gestión de la nueva jefatura. Me van a decir: ‘Vos presentaste esto, ¿qué has hecho hasta ahora?’ Estoy consciente de que voy a tener que trabajar bastante en ese sentido. Por ejemplo, la liga de fútbol infantil en el departamento abarca a miles de niños. En una primera etapa lo que hay que hacer es sensibilizar, poner el tema sobre la mesa, porque hay gente que ni siquiera se da cuenta, no sabe, que la violencia está generada por determinados dispositivos, y que además es consecuencia de otras cosas. Habrá que hablar mucho, discutir, intercambiar y eso va a llevar meses, quizá años. En ese sentido los medios de comunicación tienen un papel importantísimo», concluye Almeida. *

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