Cámara de Tiendas quiere "convivir" con los comerciantes informales
La gremial que representa a grandes empresas como Ta-Ta, La Casa de las Telas, Grandes Tiendas Montevideo, Maipú, Los 4 Ases, entre otras, asistió a la comisión de Hacienda de la Cámara alta el pasado jueves 5 para dar su opinión respecto al proyecto del senador quincista Alejandro Atchugarry que prohíbe la venta callejera de artículos importados.
Al pronunciarse sobre el planteo del senador Atchugarry, si bien le reconocieron poner en el tapete el tema del informalismo y el contrabando constatado en la venta callejera, consideraron que «no va a cambiar mucho lo que actualmente existe en el país».
Respecto a la iniciativa, el contador Mauricio Jasinski expresó que es necesario «reconocer que existe un fenómeno social que está instalado en el Uruguay y que la gente que realiza estas actividades, lo hace porque lo necesita».
«Con nuestra iniciativa estamos reconociendo la necesidad de ese grupo de personas que se dedica a esta actividad comercial, porque según dicen ellos y creemos que debe ser así en un gran porcentaje- no encuentran lugar donde poder trabajar», agregó Jasinski.
Chile y Perú
El modelo propuesto es similar a lo que acontece en Chile y Perú. Jasinski explicó que «se trata de un enorme espacio geográfico cercado, por donde el público accede por una o dos entradas- así como el comerciante».
«Cuando este último va a llevar su mercadería a vender e ingresa sus productos, tiene que mostrar su identificación y demostrar que está al día con el monotributo que se está estudiando en el Parlamento- y con el piso que le cobra la Intendencia», indicó. Asimismo, señaló Jasinski, el comerciante «debe justificar, con la factura, el origen de esa mercadería. En el momento que la ingresa, se sella la factura, a efectos de que no se la pueda usar en otras oportunidades», porque «esto sucede hoy con personas que compran decomisos de aduana y utilizan la misma factura 50 veces».
Por lo tanto, manifestó el contador de la gremial, «el informal que ingresa al mercado tiene que presentar un control previo del origen del producto. Es decir, si la mercadería fue fabricada en el país, tiene que tener la correspondiente documentación y si es importada, contar con los papeles, que así lo acrediten, del importador o mayorista».
Ante este planteo, «nos quedamos tranquilos, porque es una medida que hará desalentar a los contrabandistas que utilizan a los informales para canalizar lo que ingresa ilegalmente».
Los beneficiarios
Para la Cámara Uruguay de Tiendas e Importadores Textiles, esta iniciativa «va a aportar grandes beneficios al informal, porque con el monotributo contará con Seguridad Social; también las intendencias van a seguir recaudando, a través del piso que van a cobrar. Además, al informal se le reconocer el derecho que tiene a trabajar, pero bajo ciertas condiciones dentro de la ley». «De lo contrario, este fenómeno seguirá creciendo y nadie lo va a poder controlar», enfatizó Jasinski.
Por otro lado, «el comerciante formal va a poder hacer mejor su planificación al saber con quién tiene que luchar y en qué forma».
Según Jasinski el comerciante informal podrá trabajar de la hora 8 de la mañana hasta las 10 de la noche, como lo está haciendo, pero podrá hacerlo todos los días, «en vez de estar rotando martes, jueves y domingos».
El representante de la gremial indicó que estos lugares pueden ubicarse en diferentes zonas de la ciudad.
Asimismo, reclamó voluntad política para poder concretar el emprendimiento. «Pensamos que esta es una idea que se debería comenzar a estudiar con tranquilidad, porque creemos que va a resolver el problema en forma casi definitiva, ya que existen antecedentes en otros lados. Esto es lo que más nos entusiasma: esto existe y no es un invento uruguayo», añadió Jasinski.
Solución entre todos
A los efectos de difundir esta iniciativa, la Cámara Uruguay de Tiendas e Importadores Textiles se entrevistará con Cambadu, Cámara de Industrias, Cámara Nacional de Comercio, todas las Intendencias Municipales y Ministerio de Economía y Finanzas.
El secretario de la gremial, Pedro Sgaravatti del Pino estimó que «el ambulantismo en Uruguay no es un fenómeno desarrollado como lo es más al norte de Sudamérica donde los problemas son terribles y está involucrada mucha gente». «Quizás en nuestro país la cifra no llegue al 2% de la población en comparación con esos lugares», sostuvo.
Según Sgavaratti del Pino, en Uruguay «elproblema está naciendo, hay que buscar una solución de trabajo para el ambulante, que al comerciante lo iguales en las reglas de mercado, y que el Estado recaude lo que corresponde».
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