"Como batllista y votante de la Lista 15, me reprocho haber votado a Singer al Senado"
El ex funcionario portuario Alfonso Sanjuan negó ayer que el rechazo a la designación del coronel retirado Angel Neira como integrante militar de la Suprema Corte de Justicia persiga un interés pecuniario, reafirmó sus acusaciones contra el militar, y lamentó haber respaldado con su voto al senador Singer. A continuación reproducimos la misiva de Sanjuan, quien, de este modo, respondió al legislador oficialista su carta publicada en la edición de ayer en LA REPUBLICA.
«Montevideo, 5 de octubre de 2000
Sr. Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En el día de ayer, 5 de octubre, en página 16 de ese diario, se publica una carta del Senador Juan A. Singer, en respuesta a mi acusación de que faltó a la verdad al sostener que no existen pruebas de que el Coronel (r) Angel Neira sea un torturador.
A ello digo: Que ratifico todos mis dichos anteriores, por las razones que expongo seguidamente, con la acotación de que son increíbles los errores, las omisiones e incluso la pequeñez de algunos conceptos que expone dicho Senador, en su afán de defender lo indefendible.
1.- dice que tiene a la vista fotocopia de la sentencia completa del Juez de Instrucción doctor Daniel Echevarría, del 30/5/75, y que en ella sólo dos de los detenidos se refirieron al capitán Neira, citando así declaraciones de Alberto Odo y mías, que se tomó el cuidado de transcribir «íntegra y textualmente».
Si tuvo a la vista dicha sentencia, el Senador Singer debe leer muy mal o de lo contrario sólo leyó lo que quiso leer. Lo digo por lo siguiente:
A – Los dichos que transcribe no fueron formulados en la justicia de instrucción –como lo dice–, sino en la justicia militar, adonde no fuimos conducidos los 24 detenidos sino sólo seis. De ahí la forma difusa que utilizamos para denunciar a los dos capitanes torturadores.
B – El Senador Singer omite ese detalle esencial, como también silencia las referencias que el Tribunal de Apelaciones en lo Penal realiza en su sentencia, respecto de lo actuado en la justicia militar. Allí se aclara que seis de los detenidos rectificaron totalmente las declaraciones prestadas en el Cuartel porque se efectuaron «bajo apremios físicos, amenazas castigos, etc.» Y a raíz de nuestras denuncias en la sede militar, contra los capitanes Neira y Carbone, como responsables de esos excesos, el Juez Militar interrogó a dichos Capitanes. En esa ocasión el Capitán Angel Neira «negó los castigos pero admitió que casi todos los detenidos fueron interrogados encapuchados».
C – Cualquiera que haya vivido ese tipo de experiencias sabe muy bien cómo se hacían los interrogatorios: encapuchados, con las manos encadenadas a la espalda, en medio de una lluvia de trompadas en caras y cuerpos, insultos y patadas si caíamos al piso. Todos los detenidos vivimos experiencias parecidas. Y pese a las capuchas, a los citados capitanes los identificábamos por la voz y, en caso de Neira, también por sus burlas.
D – Si el doctor Echeverría en su sentencia recogió dichos de la justicia militar y se refirió en extenso a una endeble acusación fiscal, fue a concecuencia de la presión de las fuerzas armadas, muy hostil por cierto, que le impedía exponer crudamente los hechos. Pese a ello antepuso la verdad de sus juicios a las exigencias de que se nos condenara de todos modos. Por eso brindo aquí, una vez más, un sincero homenaje al doctor Daniel Echeverría y a la doctora Balestrino, por la dignidad de su proceder, que es en verdad el de la justicia toda, aunque resaltando que ese proceder le costó al doctor Echeverría su carrera en la Magistratura y también veladas acusaciones y amenazas.
E – Todo lo anterior, así como las torturas padecidas y los militares involucrados, etc., es también reseñado en la sentencia de la justicia civil (Juzgado Ido. de lo Contencioso Administrativo de 2º T), por la Doctora Estela Jubette –otra admirable magistrada–, como consecuencia de la investigación que ordenó dicho Juzgado, de la que quedó en claro, entre otros, que los Capitanes Carbone y Neira eran responsables directos de interrogatorios, golpizas y demás.
F – En definitiva, las pruebas que permiten acusar de torturador al Coronel (r) Angel Neira, no son las que el Senador Singer cita, sino las que fluyen de las sentencias antes citadas.
Como es sabido, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Los dichos del Senador Singer así lo prueban.
2 – Dice dicho Senador que el Coronel (r) Neira ocupó otros cargos y que «nadie en este país, repito nadie, lo acusó de nada».
Al margen de intenciones que no califico, Singer pretende plantear nuestra oposición a la designación de Neira como si fuera algo personal.
Por radio y prensa escrita –de lo que pueden dar fe periodistas de LA REPUBLICA–, he dicho siempre que no me preocupa si el gobierno designa a Neira para ocupar cargos diplomáticos, civiles o similares. Que si en este caso me opongo firmemente es porque no admito que un reconocido torturador –al que sufrimos en carne propia–, sea designado integrante militar de la Suprema Corte de Justicia. Si ello se concretara, sería un agravio que se haría a la dignidad de la justicia y a las instituciones del país.
3 – Con total mala fe el Senador Singer pretende vincular mis acusaciones a Neira con la instancia de Casación que actualmente se dilucida ante la Suprema Corte de Justicia. Me insulta el Senador Singer cuando asigna un interés pecuniario a mis sentimientos e ideales. Los senadores Michelini, Fau y Gallinal, a los que entrevisté personalmente; el senador Garat al que hice llegar la documentación sobre Neira sin condiciones; el diputado Carlos Pita quien escuchó a mi señora y recibió de ella la documentación correspondiente, la que hizo llegar a los senadores José Korzeniak y Eleuterio Fernández Huidobro, e incluso el periodista de esa casa Marcelo Falca, pueden dar fe de que nunca les hablé del juicio de Casación y que sólo expuse mi preocupación por la designación de un torturador como Juez militar de la Suprema Corte de Justicia.
4 – Dicho proceder responde, además al profundo respeto que tengo por la Justicia, pese a sus carencias presupuestales y salariales, provocadas por la política del gobierno.
Ese respeto se ha acentuado después de lo actuado por la Justicia de Instrucción y Civil antes citada. En cuanto a la Casación, es un problema sólo de la Suprema Corte de Justicia. Y cualquiera sea su decisión será la adoptada por la máxima autoridad judicial del país. Ella nada tiene que ver con mis denuncias contra la propuesta pretendida por el gobierno, a la que ha accedido la Comisión de Defensa.
Una reflexión final: nuestros problemas comenzaron en el año de la orientalidad de 1975 y siguen, 25 años después, en este año 2000, año de Artigas y de la paz, con conductas como la del senador Singer que poco ayudan al gobierno y al país a vivir en paz.
Como batllista y como votante de la Lista 15, confieso que, como nunca, me reprocho una y otra vez, haber votado al señor Juan A. Singer al Senado. Su conducta y sus dichos lo califican por sí solo.
Alfonso Sanjuan»
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