Bensión dio el sí y baja la tensión con los blancos
El ministro de Economía y Finanzas, Alberto Bensión, le trasladó ayer a los diputados del Partido Nacional que integran la Comisión de Presupuesto que el gobierno aceptará aplicar la propuesta nacionalista sobre el tema combustible.
El asunto formó parte de la negociación que ayer a la tarde tuvieron el secretario de Estado y el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Ariel Davrieux, con los diputados Gustavo Penadés, Luis Leglise, Roberto Arrarte y Carlos González Alvarez.
Los legisladores nacionalistas pretenden que el trámite presupuestal que se viene cumpliendo en la Cámara baja contenga «alguna buena noticia» antes de su ingreso al Senado, sostuvo una alta fuente del Partido Nacional. En el nacionalismo se entiende también que será muy difícil alterar en el Senado los acuerdos que se logren en Diputados, por lo que para los intereses partidarios es fundamental alcanzar pautas comunes con el Partido Colorado.
En ese sentido, los legisladores le trasladaron al ministro de Economía la posibilidad de modificar la política tributaria para que ésta se refleje en las tarifas públicas. «Si bien se reducen los aportes patronales en las empresas públicas, esa rebaja no se verifica en los valores de las tarifas que paga la población, y nosotros pretendemos que la gente vea reflejada esa rebaja también en los servicios que paga», dijo el vocero.
El ministro de Economía descartó la posibilidad de una rebaja en las tarifas de las empresas públicas argumentando que la competencia con las empresas privadas impide tal negociación.
Bensión puso como ejemplo los aportes que la concesionaria del agua potable en Maldonado Aguas de Bilbao realiza al Estado. Mientras una empresa privada que brinda servicios similares al de una empresa pública aporta un 12 por ciento, su colega estatal lo hace en el orden del 16 por ciento.
El proyecto blanco
Primero el ministro de Industria y Energía, Sergio Abreu, luego el director nacionalista en Ancap, Jorge Campomar, y más recientemente los senadores herreristas Luis Alberto Heber y Francisco Gallinal dieron a conocer el proyecto de ley que apunta a fijar los valores de los combustibles con base en un valor ficto, expediente que ayer a la noche fue aceptado por el gobierno en el marco de las negociaciones que viene desarrollando con el Partido Nacional por el Presupuesto quinquenal.
En su artículo primero, el proyecto blanco establece modificaciones al artículo octavo del Título 11 del Texto Ordenado 1991 referido a los valores imponibles. En él se establece que «las tasas se aplicarán sobre los valores reales o sobre los valores fictos que fije el Poder Ejecutivo, teniendo en cuenta los precios de venta corrientes al consumo, salvo en lo que se refiere a los combustibles».
Los valores fictos a que refiere el inciso anterior «serán fijados semestralmente como precios básicos».
Seguidamente se señala que la Dirección General Impositiva ajustará cada bimestre los precios fictos básicos en función de la variación que experimenten los precios de los bienes gravados.
Finalmente, el proyecto de ley para la aplicación de las tasas del Imesi a los combustibles señala que «la base imponible para los combustibles y sus derivados será, en todos los casos, los valores fictos fijados por el Poder Ejecutivo dentro de los sesenta días de la entrada en vigencia de la presente ley, los cuales se actualizarán semestralmente de acuerdo al Indice de Precios al Consumo».
El senador Luis Alberto Heber presentó este proyecto el pasado lunes en una sorpresiva conferencia de prensa brindada en el mismo Parlamento.»Los últimos incrementos en los combustibles han llevado a cuestionar la aplicación del Impuesto Específico Interno», dijo el senador refiriéndose al ítem que grava la primera enajenación a cualquier tipo de combustibles.
«Este impuesto se ha traducido en un mecanismo idóneo para aumentar la recaudación fiscal por medio de un aumento de precios, y representado para los consumidores un mayor aumento de los precios que no responde a las necesidades o costos comerciales, todo lo cual contribuye a afectar o disminuir la capacidad competitiva de nuestra economía en su conjunto».
El senador aseguró que «al aplicarse la tasa del impuesto sobre un precio fijo por litro, las necesidades fiscales no harán aumentar artificialmente el precio de los combustibles. Con el sistema que se propone, el Estado para aumentar la recaudación deberá incentivar un aumento de las ventas de los combustibles, lo que redundará en beneficio de la competitividad».
Para los proponentes nacionalistas, el cambio en el modo de aplicación del impuesto determinará una baja efectiva de los precios de los combustibles, «al no afectarse la recaudación derivada del mismo».
Señalaron también que «representará un verdadero estímulo para mejorar la eficiencia y reducir los costos operativos, al tiempo que también posibilitarán trasladar otras bajas de costos, como las que puedan derivarse de una eventual baja de los precios internacionales del petróleo».
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