Sutel demolió, uno por uno, los argumentos para vender Ancel
En el documento al que accedió LA REPUBLICA, Sutel informó a la dirigencia del Encuentro Progresista-Frente Amplio que la ganancia neta de Antel, en 1999, fue de 206,9 millones de dólares. Añade que el sector más dinámico de la empresa es el correspondiente a las nuevas tecnologías; por ejemplo Ancel, que cuenta con 256.245 abonados y un utilidad neta, en 1999, de 45 millones de dólares.
En el informe brindado a la dirigencia del EP-FA el pasado lunes, el gremio presentó una serie de documentos con cifras y proyecciones «demostrativas del error de considerar la venta de Ancel» como una condición para poner al ente en carrera. Uno de los textos presentados y elaborado por el economista Luis Stolovich, se pregunta: «¿es imprescindible que Antel se asocie con capitales privados en Ancel o en los nuevos emprendimientos que proyecte?» Antes de brindar la respuesta, el informe destaca que «la cuestión de la asociación con capitales privados, tal como la plantean los impulsores de la venta parcial o total de Ancel, tiene argumentos de distinta naturaleza. Para algunos –caso Lacalle– es una forma de acceder rápidamente a recursos financieros que se deberían volcar a prioridades sociales (educación, vivienda, etcétera). Para otros, es la forma de acceder a capital y tecnología, sin los cuales no se podría lograr un desarrollo dinámico de las telecomunicaciones en el país. Para unos y otros, es una forma de responder a la presión para que el mercado uruguayo se abra a los capitales transnacionales, en el marco de los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio (OMC) de liberalización de las telecomunicaciones».
«Otros negocios»
Según el documento, todos los que presionan en esa dirección son partidarios de mantener el monopolio de Antel sobre la telefonía fija. En cambio «en los otros ‘negocios’ plantean ya la desregulación o desmonopolización –con libre entrada de capitales privados, nacionales o extranjeros– ya de la asociación de Antel con esos capitales».
Para la gremial, el planteo de dejar en manos del Estado procura calmar inquietudes presentes con mucha fuerza en la ciudadanía, pero oculta un hecho esencial. «El sector que se deja en manos del Estado es el menos dinámico, que en países como Uruguay –que alcanzó una alta densidad telefónica– crecerá muy lentamente y se estancará más tarde o temprano; y que en pocos años puede retroceder, amenazado por el desarrollo tecnológico que posibilitará las comunicaciones telefónicas vía Internet u otras. En cambio, en los sectores con gran potencial, donde en los próximos años se concentrará el crecimiento de las telecomunicaciones, o Antel quedará afuera o compartirá el mercado en competencia con capitales privados o bajo la forma de asociación. La torta que se achicará es para el Estado, la torta que crecerá es para los privados, con participación o no de la empresa pública».
Es posible
«La asociación a capitales privados en función del acceso a capitales o tecnología se debe analizar en cada caso desde la perspectiva de la conveniencia del país y la empresa pública, planteándose siempre una pregunta: ¿es esa la única alternativa para acceder al financiamiento o la tecnología?», plantea el documento.
Más adelante observa que el financiamiento no parece ser una restricción fundamental para los proyectos de desarrollo del sector, por los siguientes motivos: «Antel genera elevadas utilidades.
Las utilidades netas fueron de 171,9 millones de dólares en 1998 y de 206,9 millones de dólares en 1999, respectivamente un 24,7% y un 27,1 de las ventas (o ingresos operativos). Las utilidades son la principal, y más sana, fuente de financiamiento de las inversiones de una empresa como Antel, salvo que se imponga un criterio fiscalista (y que el Estado absorba porcentajes crecientes de esas utilidades); los aportes de Antel a Rentas Generales fueron de 100 millones de dólares en 1998 y de 145 millones de dólares en 1999″.
Asimismo, continúa el informe del gremio, Ancel generó utilidades netas por U$S 45 millones en 1999 y éstas probablemente seguirán creciendo, dado el ritmo de desarrollo de este mercado, que aún no llegó a niveles de saturación. «¿Para qué vender una unidad que garantiza ingresos en crecimiento y es muy rentable? Hacerlo significaría ‘pan hoy, hambre mañana'».
Antel, recuerda el texto, cuenta con importantes índices en materia de telecomunicaciones (75% de los hogares tiene telefonía fija, 11% telefonía celular, 12% accede a Internet). En cuanto a la política de expansión de servicios de la empresa estatal, el texto señala que «en los últimos tres años se quintuplicó la cantidad de servicios de datos comercializados, pasando de 573 a 2.586 servicios entre diciembre de 1996 y diciembre de 1999. Se multiplicó por 10 la cantidad de minutos de Internet conmutado, pasando de 40 millones de minutos a 450 millones entre 1996 y 1999.
Se multiplicó por 13 la cantidad de casillas de correo registradas (de 5.300 a fines de 1996 a más de 60 mil a fines de 1999). Se multiplicaron por 14 las bocas de acceso a Internet (de 264 a 3.600 en similar período).
A la vez, se multiplicó por 10 la capacidad de los canales internacionales (de 2.25 megabytes por segundo a 22.5 megabytes por segundo)».
Sin embargo, Sutel no rechaza «ciegamente» la eventualidad de asociaciones futuras, siempre que «éstas contribuyan al fortalecimiento y dinamización de la empresa pública».
En esa dirección observa que : «es probable que en un mercado como el de las telecomunicaciones, cada vez más globalizado y exigente, una estrategia de crecimiento y desarrollo tecnológico pase también por alianzas estratégicas de distinta naturaleza».
La propuesta de reforma de la Carta Orgánica de Antel, incluida en la Ley de Presupuesto que el gobierno remitió al Parlamento, «no fortalece ni moderniza a Antel, más bien la convierte en un cascarón vacío. La propuesta no apunta al desarrollo de la empresa estatal, en la medida que habilita la explotación por sociedades anónimas de actividades que hoy se brindan en el marco público», sostiene otro documento entregado por Sutel al EP-FA. Luego de recordar que los argumentos que se esgrimen hoy para privatizar la telefonía celular son los mismos que se utilizaron en 1992 para impulsar la fracasada ley de empresas públicas, el sindicato aporta una larga serie de datos que confirman el progresivo crecimiento que experimentó Antel en la década del 90. Entre ellos, destaca que en 1997 se logró la digitalización total del país, en 1998 se resolvió la demanda insatisfecha y en 1999 los ingresos operativos alcanzaron los 742 millones de dólares; en ese año el aporte a rentas generales llegó a los 145 millones de dólares. Además, informa que Antel realizó pruebas de transmisión de voz sobre IP (transmisión de comunicaciones telefónicas a través de Internet) con Argentina y capacitó técnicos en esta tecnología. Actualmente este servicio es brindado en Estados Unidos por distintas empresas, ya que en ese país no existe monopolio sobre la telefonía básica.
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