Balance de una carrera de 42 años
Usted abandona el cargo de ministro de la SCJ el próximo 4 de febrero, tras 42 años de labor en el Poder Judicial. ¿Qué balance realiza de su carrera?
Realmente el balance es muy positivo, principalmente porque fui más que nada juez de menores, y pude desarrollar una importante sensibilidad social. Me he involucrado de manera tal que me ha ayudado en mi formación como ser humano.
¿Qué cosa le quedó en el tintero?
Siempre quedan cosas por hacer, pero a grandes rasgos, en una carrera sumamente extensa, he podido desarrollar todas las actividades habidas y por haber. Empecé en 1965 como juez Paz de San Carlos, después juez de menores de Artigas y Río Negro, luego juez Letrado de Colonia y también juez de Aduana; es decir que pasé por casi todas las áreas. Solamente me quedó la materia Penal, que en cierta forma podría ser la materia pendiente.
Usted fue juez de menores durante la dictadura. ¿Cómo se ejercía la magistratura en esa época?
Hubo una época en que la Justicia Militar quiso tomar conocimiento de los asuntos de los menores, pero se solucionó sin ningún problema, luego de conversar con los jueces militares y se decidió que continuaran en la Justicia Civil, descartándose la posibilidad de que los menores fueran sometidos a la Justicia Militar.
Luego de asumir el cargo de ministro de la SCJ en 2000, ¿qué evaluación realiza sobre su tarea en el máximo órgano de Justicia?
En líneas generales es positiva, pero a su vez, en este tiempo ha existido infinidad de situaciones que fueron resueltas a favor o en contra pero siempre con los principios que deben primar; la transparencia, la honestidad y la imparcialidad.
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