Kirchner envía mensajes de diálogo a Vázquez
Algo parecido le había dicho Kirchner a Joaquín Morales Solá, columnista de La Nación. La pregunta: «¿Por qué no lo dice él personalmente?». De todas maneras, aquí se ha leído como algo nuevo que conviene tener en cuenta.
La idea de Kirchner, transmitida a un periodista de Clarín, es que sólo las conversaciones entre ambos podrían servir, a esta altura, para recomponer la situación. Ya se sabe que Tabaré Vázquez ha venido planteando que no acepta ningún diálogo mientras se mantengan los cortes en las rutas de Entre Ríos, lo que ya fue anunciado se extendería a lo largo del verano. Y, a su vez, los ambientalistas no conciben terminar con sus protestas hasta que la compañía finlandesa Botnia se retire de enfrente de las playas de Guale- guaychú. «Kirchner cree que ‘negociar’ con Tabaré desembrollaría la madeja», sostiene «Clarín».
Por su lado, Morales Solá, quien suele también tomar un café con Kirchner y otros altos funcionarios, supone: «Botnia podría paralizar sus obras durante un breve período. El gobierno argentino garantizaría que, en tales circunstancias, se levantará el bloqueo de los puentes que unen a Uruguay con Argentina. Una luz parpadea al final del túnel, pero la trama de la solución para el lamentable conflicto argentino uruguayo es todavía un trajín embrionario, arduo e impalpable.»
El enviado real, José Antonio Yáñez, está desplegando una gestión pertinaz e incansable a cuatro puntas: Buenos Aires, Montevideo, Helsinki y la propia empresa Botnia, dice el columnista. Y añade: «Resulta que el conflicto no tiene sólo dos actores, que serían en este caso los gobiernos de ambos países. El gobierno de Finlandia es otro protagonista, pero no tiene siempre las mismas posiciones que la empresa finlandesa Botnia. Esta se convierte, así las cosas, en otro actor. Un quinto y fundamental intérprete del drama es Gualeguaychú, aunque ahí sólo cabe la decisión política del gobierno argentino. No hay diplomacia que valga en el sublevado litoral argentino», aclara.
Amistad y deberes de Estado
Afirma el columnista: «Ni Kirchner quiere ver a Tabaré Vázquez como víctima de un tropezón ni el presidente argentino debería pedir a su colega rioplatense decisiones como amigo que comprometan al Estado uruguayo. La amistad personal y la responsabilidad del Estado son dos cosas muy diferentes. Es más extraño aún que, cuando los dos presidentes están lejos uno del otro y también del prejuicio mutuo, retoman el diálogo conciliador y reconocen que tienen una enorme responsabilidad histórica».
Morales Solá está preocupado por cierto enrarecimiento de los vínculos populares. «Aunque no es frecuente, puede verse en Buenos Aires algunos automóviles con una leyenda que dice ‘No a las papeleras’. Deberían aclarar, para ser sinceros, que el ‘no’ es a las papeleras uruguayas. Argentina tiene una docena de papeleras; algunas funcionan muy bien y otras no tanto. Nadie dijo nunca nada de las papeleras argentinas. Podría agregarse, además, que hay al menos dos provincias, Corrientes y Misiones, que han forestado todo su territorio a la espera de que lleguen más fábricas de papel».
«A su vez, un cineasta argentino acaba de terminar una película documental sobre los argentinos, que es más bien una caricatura de los argentinos. Existen argentinos xenófobos e intolerantes, pero una amplia mayoría de la sociedad argentina, según varias mediciones de opinión pública, defiende el cuidado del medioambiente y es crítica, al mismo tiempo, de los cortes de los puentes binacionales. Esa película no hará más que exacerbar los ánimos injustamente antiargentinos en una sociedad muy sensibilizada como la uruguaya», sostiene.
El periodista ve positivamente que se retiraran efectivos militares para custodiar a Botnia. Y que el canciller Reinaldo Gargano ratificara el papel positivo del enviado del rey de España. «La gestión del rey Juan Carlos terminará cuando lo decidan el monarca o el gobierno argentino. Jamás será una decisión de Uruguay. Una alta fuente de la administración de Tabaré Vázquez explicó en esos términos, claros y definitivos, la posición de su país. Con todo, existe la decisión del gobierno uruguayo, inmodificable por ahora, de no negociar con Argentina mientras estén cortados los puentes. Los cortes son el error argentino que Kirchner nunca pudo resolver».
«Kirchner ya no pide el traslado de Botnia»
Y subraya: «El presidente argentino no reclama ya el traslado de Botnia; sabe que las obras están demasiado avanzadas como para pedir eso. Sólo imagina una solución que incluya un acueducto para derivar las aguas de la empresa lejos de Gualeguaychú y una obra de ingeniería forestal para tapar naturalmente el efecto visual de la fábrica. Su gobierno escribió un plan maestro que haría de Gualeguaychú un polo industrial y turístico importante, quizá con la participación de capitales españoles y finlandeses».
Eso sí: «Siempre quedará un sector minoritario de intransigentes que no estará conforme con ninguna solución que contemple la existencia de las papeleras; Kirchner es consciente de que deberá remar contra ellos. ¿Les hará frente?», se interroga.
Con todo, Morales Solá precisa: «La condición de Tabaré Vázquez cierra por ahora todas las puertas del laberinto. Pero Kirchner dice necesitar un argumento para convencer a los asambleístas de Gualeguaychú. El presidente uruguayo debería permitir que se entreabra esa hendija. Si lo hiciera, Tabaré Vázquez reclamaría, razonablemente, un compromiso del gobierno argentino de que impedirá nuevos bloqueos si sucediera el acuerdo. En ese enredo de garantías y contragarantías se cifra ahora el destino del conflicto».
¿Entonces? Entonces, para Morales Solá, «Kirchner deberá optar entre el interés nacional argentino y el poder de veto que retienen de hecho los asambleístas de Gualeguaychú. Deberá, en fin, confirmar que la democracia argentina se gobierna a través de los representantes de la sociedad, legítimamente elegidos, y no por asambleas populares, siempre minoritarias y, por lo tanto, arbitrarias frente a los intereses del conjunto de la Nación».
Para el columnista es bueno «cierto eclipse que se abatió sobre los funcionarios más duros de la administración argentina: el embajador Raúl Estrada Oyuela, encargado en la cancillería de las cuestiones medioambientales, y de Romina Picolotti, secretaria de Medio Ambiente. Para peor, ellos mismos andaban a los codazos en los pasillos del poder. Según buenas versiones, el canciller Jorge Taiana fue encomendado por Kirchner para encargarse personalmente del conflicto con Uruguay.» . Veremos. *
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