Hugo Cores, homenajeado en Diputados
En presencia de familiares, amigos, compañeros, el subsecretario de Salud Pública Miguel Fernández Galeano y el embajador argentino Hernán Patiño Meyer, la Cámara de Diputados rindió homenaje a Hugo Cores.
Doreen Javier Ibarra (Fidel 1001) dijo que era «un justo homenaje a un ex legislador, pero también alguien que participó activamente de la vida social y política del país en las últimas décadas». Ibarra detalló la biografía de Cores incluyendo su no siempre recordado nacimiento en Argentina y de su familia, la «que mucho influyó en su carácter libertario y en su solidaridad permanente».
Al respecto, leyó algo que el propio Cores escribió en un libro reciente: «Viví en una familia unida y cariñosa, donde había ganas de pelearla para vivir mejor». Ibarra afirmó que el fundador del PVP y del MPP fue influido por la revolución cubana y por viejos obreros anarquistas que conoció a lo largo de su juventud. Cerró diciendo que Cores «tuvo una vida jalonada por la defensa de los derechos humanos, hizo grandes aportes al Parlamento y fue un punto de referencia para la izquierda nacional, en cuya unidad siguió trabajando hasta el día de su muerte».
Beatriz Argimón (Correntada Wilsonista) centró el homenaje exclusivamente en el legislador, recordando que para Cores, si bien tenía predilección por los temas sociales, «no había cuestión parlamentaria que le fuese ajena». Para la diputada blanca su muerte «ha dejado una profunda huella en su fuerza política» que otros deberán transitar. Por su parte, Iván Posada (Partido Independiente) expresó su respeto por el homenajeado, a quien recordó como «historiador de nota, legislador serio, luchador social y ferviente defensor de sus ideas».
Diego Cánepa (Nuevo Espacio) confesó que hizo «un aprendizaje enorme en los últimos tiempos junto a Hugo Cores, un hombre que resumía muchas cosas». No olvidó su limpia actitud cuando dejó la banca por divergencias internas que superó con dignidad y reafirmó que el compromiso por su lucha continúa.
Gustavo Bernini (Partido Socialista) lo destacó por sus virtudes excepcionales de orador, su gran fervor por la libertad y la capacidad de rebelarse ante las injusticias. Para Daniela Payssé (Asamblea Uruguay), «Hugo fue muy leal, un hombre apasionado y vehemente que transmitía no lo que pensaba sino lo que sentía». Ivonne Caballero (suplente, Alianza Nacional), quien lo conoció en su juventud, hizo hincapié en la influencia que Cores tuvo, pese a las diferencias generacionales y de ideas, en su formación política y su crecimiento. José Luis Blasina (Partido Socialista) lo describió como «un agitador brillante, cualidad infrecuente, y alguien que se jugó siempre sin medir las consecuencias». Juan José Domínguez (Espacio 609) lamentó «la calidad de persona que perdimos». Víctor Semproni (Claveles Rojos) resaltó «su vida austera, dedicada a la transformación de la sociedad». Eduardo Brenta (Vertiente Artiguista) aludió a «la gran pérdida que hemos sufrido». Julio Pérez (Alianza Progresista) se hizo eco de todo lo dicho y Carlos Maseda (Vertiente Artiguista) concluyó en que lo más importante es lo que Hugo Cores ha dejado.
Extrañas circunstancias
Pocos minutos antes de iniciarse el homenaje, la bancada blanca estaba vacía pero, sobre el sitio habitualmente ocupado por José Carlos Cardozo (Herrerismo), lucía una banderita de los Treinta y Tres Orientales.
La inoportuna alusión motivó que el coordinador de la bancada oficialista, Aníbal Pereyra (Espacio 609), hablase fuera de sala con otros legisladores blancos, también molestos por la actitud de Cardozo; por fortuna se evitó una desagradable situación: el herrerista ingresó a sala, muy molesto, eso sí, sacó la banderita, la guardó en un cajón y se fue. Enseguida, entraron otros diputados del Partido Nacional para asistir respetuosamente al homenaje.
Sorprendió, por otra parte, la exposición de Carlos Signorelli (Foro Batllista ¿todavía?). Sus loas a Cores se confundieron por momentos con aspectos de su propia y «difícil situación personal». Filosofó, en clave casi poética, sobre lo compleja que es la vida y el valor de los hombres que tienen ideales. Ya callado, siguió los dichos de los diputados oficialistas cabeceando, con ojos soñadores, como gaucho en baile de campaña, apurado por sacar a bailar a alguna china. *
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