Los automotores sólo podrán circular si cumplen este trámite

Diputados aprobó el seguro obligatorio contra daños a terceros por accidentes

El plenario también aprobó la creación de la Agencia Nacional de Innovación e Investigación, proyecto antes aprobado por el Senado, regulando las bases de su funcionamiento orgánico y desarrollo de sus cometidos.

El proyecto aprobado establece que los vehículos automotores sólo podrán circular si existe un seguro que cubra los daños que, eventualmente, sufran terceras personas como consecuencia de un accidente provocado por ellos. Quedan excluidos los automotores que circulen sobre rieles; los utilizados sólo en el interior de establecimientos industriales, comerciales, agropecuarios, de playas ferroviarias o de cualquier otro lugar al que no tenga acceso el público; los vehículos que se hallen en depósito judicial; los de colección en tanto no sean utilizados para la circulación vial; y todo otro vehículo igualmente no usado para ese fin.

No se considerarán terceros a efectos de esta ley: a) el propietario, el tomador del seguro y el conductor, así como el cónyuge o concubino y los ascendientes o descendientes por consanguinidad o afinidad o por adopción, y los parientes colaterales hasta el segundo grado de cualquiera de ellos; b) los dependientes a cualquier título del propietario, tomador del seguro o conductor, cuando se encuentren desempeñando sus tareas en el mismo vehículo y que tengan otro seguro; c) las personas transportadas en el vehículo a título oneroso que tengan otro seguro; d) los ocupantes de vehículos hurtados; y e) la víctima o sus causahabientes, cuando haya mediado dolo de su parte para las lesiones o la muerte provocadas.

El propietario, poseedor o guardador de hecho de todo vehículo que circule sin seguro obligatorio, será pasible del secuestro y depósito a su cargo del vehículo. No obstante, cuando las circunstancias así lo justifiquen, la autoridad competente podrá autorizar por única vez su desplazamiento precario estableciendo en qué condiciones.

El debate fue extenso y en la oposición hicieron punta sobre todo Iván Posada, dejando deshilachado al micrófono al invadirlo con fruición, y Sergio Botana (Alianza Nacional) y Adriana Peña (independiente Partido Nacional), que formaron de modo espontáneo una parejita casi perfecta para la discusión: él, voluminoso, enérgico, gesticulador; ella, con suave tono (aunque escasamente modulado), una deliciosa chaquetita tipo cebra y unos pantalones blancos haciendo justicia. Pero, al final, la habilidad del informante del proyecto, Diego Cánepa (Nuevo Espacio) ­dinámico y verboso como siempre, pero esta vez clarito-, logró desinflar la presión, como el Negro Cubilla desinflaba la pelota contra el banderín del córner, permitiendo no sólo que se aprobara, sino que los blancos votaran varios de sus artículos.

 

Innovación e investigación

Luciendo su habitual perfil de joven desenfadado (probablemente seguidor de «La Trampa» o «La abuela Coca») ­pelo largo, barba, ropa informal- pero intelectualmente desarrollado y serio ­para debatirle hay que estar muy bien preparado- Pablo Alvarez (Espacio 609) informó el proyecto de ley que crea la Agencia Nacional de Innovación e Investigación.

Según Alvarez, el gobierno ha resuelto priorizar «el Uruguay innovador», basado en la certeza de que el conocimiento, su producción y su uso son claves para un desarrollo sustentable. «Existen los componentes ­dijo- pero dispersos, inconexos, desarticulados y a veces hasta desconocidos». Este proyecto tiende a vincularlos de un modo orgánico y eficiente.

A juicio del informante, «Uruguay muestra un retraso importante en el cuarto nivel educativo». Una reciente investigación estableció que el desarrollo de la investigación científica fue descrito por 66% de los investigadores como imprescindible para mantener áreas y disciplinas actualizadas, superando a la valoración de los posgrados en el exterior.

El proyecto aprobado tiene dos grandes ejes: la creación de esta Agencia y la modificación de los cometidos e integración del Conicyt. Y sus objetivos principales son la preparación, organización y administración de instrumentos y programas para promover el desarrollo científico y tecnológico, articulando acciones entre actores públicos y privados.

La prioridad es crear y utilizar conocimientos, con mecanismos efectivos para la evaluación y el seguimiento de programas. Fue tan claro Alvarez, que hubo pocos murmullos en sala, no se advirtieron salidas fuera de tono, Semproni no durmió su sueño de los justos de cada plenario y hasta los funcionarios de la Cámara escucharon con ceremoniosa atención.

 

Bueno, salvo uno

Lo llamaré, hasta mejor ocasión, el «pícaro gordito juguetón»; en realidad, es un correveidile vocacional.

Ocurre en todas las familias; en ésta, la mayoría son muy buenos y algunos simplemente buenos, lo que me place destacar. Y colaboran con la prensa.

Pero el «pícaro gordito juguetón» parece, qué pena, la excepción.

Y me hizo una macana. Lo voy a estar observando, porque puede haber más capítulos para este teleteatro parlamentario. No lo salva ni el receso. *

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