La columna de Sherlock
* Cómo reaccionará Kirchner ante la frontera militarizada por Brasil
-¿Se enteró de lo que está pasando en Uruguayana, en la frontera entre Argentina y Brasil?
-Poco y nada… La prensa argentina no dice mucho de si allí pasó algo y, qué quiere que le diga, ¡no sé de qué me habla!
-Es que Brasil decidió militarizar la frontera. Colocó a 400 militares del Ejército con el fin de montar barreras que tienen el objetivo de inhibir el contrabando. Militares pertrechados con carros de combate y hasta tanques de guerra, con el fin de disuadir a quienes se atrevan a contrabandear especialmente del lado argentino.
-En la fotografía adjunta se muestra un bloqueo militar, en el cual se revisan camiones y automóviles. Se ve en primer plano un tanque de guerra con un cañón de respetable calibre y ametralladora pesada, y a la derecha, otro carro blindado.
-¿Qué se sabe de la actitud argentina al respecto?
-Nada de nada.
-Pero cuando Uruguay movilizó unos pocos soldados para crear un perímetro de seguridad en derredor de la planta de Botnia, el discurso de Kirchner fue una cantinela de ofensas… «¡Cómo hacen esto hermanos uruguayos!». Con los hermanos brasileños no se maneja de la misma manera, ¿verdad?
-Hasta el momento son todos confites, pese a que las tropas norteñas están en la zona de Uruguayana apostadas con armamento de guerra, no con rifles defensivos y de reglamento, como las uruguayas en Fray Bentos.
-¿Será que Kirchner mide con distinta vara?
-La vara con que siempre se midieron las relaciones dentro del Mercosur. Los chicos por un lado y los grandes por otro…
-¡Qué lamentable!
-Horrible. *
* Una misión encomendada al edecán presidencial
-¿Usted conoce los movimientos que se siguen dando en las alturas del Edificio Libertad…?
-No, estoy un poco alejado de ese asunto. Además, ¿de qué movimientos me habla?
-Por ejemplo de algún destino en el exterior…
-¡Destino en el exterior!
-Sí, claro, por ejemplo le cuento que el actual edecán del presidente Vázquez será designado como agregado militar en Venezuela.
-¿Quién, el coronel Ruben Yáñez…?
-El mismo. *
-En verdad… *
*Comenzaron los roces y ya hay quienes no aguantan los cortes
-Me dijeron que el calor el viernes a las cuatro de la tarde en Colón era sofocante y los camioneros que esperaban el levantamiento del corte de rutas le solicitaron a quienes mantenían la medida, que «tuvieran la gentileza de levantar el corte unas horas antes de las 18 horas», porque el clima era irrespirable.
-¿Se produjeron deliberaciones entre los piqueteros para considerar el pedido?
-Nada de eso. Contestaron que de ninguna manera, que el corte se mantenía porque ellos querían. Después de eso vino la sorpresa.
-¿Qué sorpresa?
-Los camioneros, la mayoría argentinos y alguno también uruguayo, se dirigieron a sus enormes «mastodontes», prendieron los motores, pusieron primera, arrancaron y el bloqueo terminó. Las sillas de playa y la sombrilla con que cortaban el tránsito quedaron fuera de la ruta y los más de veinte camiones que estaban detenidos pasaron sin inconvenientes ante la sorpresa y el terror de algunas de las señoras, que enfundadas en mallas de baño tomaban mate unos minutos antes bajo la sombrilla, manteniendo de esa forma su militancia «ecologista», reclamando por la construcción de la pastera en Fray Bentos.
-¿Y que hicieron las señoras?
-Pies en polvorosa… Luego que pasara el «malón» de camiones volvieron a la ruta, pero con una prevención especial hacia los camioneros.
-Es que mucha gente está cansada por estas cosas, que le cuestan mucho dinero. Lo que ocurrió con esta veintena de camioneros puede seguir pasando, porque mucha gente está harta de sufrir la pérdida de su trabajo por el capricho irracional de un grupo de piqueteros que, sin entender razones, siguen en las mismas mientras los gendarmes miran para otro lado.
-¿Está seguro de todo de lo que dice?
-Mire, me lo confirmó todo Paysandú. ¡Qué le parece!
-Entonces el tema ha comenzado a enrarecerse…
-Ante una agresión de esa magnitud contra los trabajadores de dos países, los realmente perjudicados por la medida, que otra cosa cabía.
-Pero es la justicia por mano propia…
-¡Tiene razón! Pero la Justicia que debiera actuar, que es la argentina, nada hace y menos el gobierno.
-En verdad… *
* No puede ser: Un monolito sobre las invasiones inglesas
–Vio el monolito que existe en la Rambla Sur, en homenaje a la contribución inglesa en el Uruguay, que según el mismo comienza con las invasiones…
-¿A quién se le habrá ocurrido inaugurar semejante cosa?
-Los invasores ingleses mataron a cientos de patriotas que defendieron al territorio de manera bravía, en inferioridad de condiciones. Y, sin embargo, en lugar de recordarse a los muertos, a los inválidos, a los desaparecidos de aquella época, se recuerda a los invasores. A alguien se le quemaron los libros. ¿Verdad?
-No cabe duda, que no se puede ser tan displicente con la historia de los uruguayos, que es un país joven, pero que tiene sus hitos. Uno de ellos fue la defensa en contra de los ingleses invasores, y nunca podemos hablar de «contribuciones». La historia posterior será para analizar y si entendemos como contribución las inversiones en algunos sectores de la economía, con la creación de los ferrocarriles, con un trazado de vías totalmente vinculado a los intereses de los exportadores y no de los uruguayos, el tema se abre a otras interpretaciones.
-Claro, pero esa es otra historia.
-El primer contacto de la corona británica con nuestra tierra fue el de tratar de invadirla, a sangre y fuego. Mal hacemos en hablar como «contribuciones» a acciones guerreras, regimentadas, del ejército imperial que quería convertir al Uruguay en otra de sus colonias.
-¿Y?
-Así son las cosas en este país. Cuando erramos el disparo, ni siquiera le pegamos al perímetro del blanco.
-Fallamos en todo
-Usted lo ha dicho. *
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