La información compromete a un comandante de la misión de paz en el Congo

Coronel (r) ofreció soborno para impedir publicación de denuncia por acoso sexual

Consultado, el coronel (r) Osvaldo Martínez Morales, quien habría sido quien ofreció dádivas a Bonica para que no publicara esa información, reconoció a LA REPUBLICA el «soborno» pero negó rotundamente que algún mando del Ejército estuviera implicado en su ofrecimiento. «Actué solo, la fuerza no lo sabía», declaró el coronel.

 

El diálogo con Bonica

Seguidamente reproducimos el diálogo con el director del semanario, presuntamente víctima de tentativa de soborno.

 

P: ­¿Cómo comienza toda esta historia?

J.B: ­El lunes estaba citado a declarar a un juzgado militar por una publicación nuestra, en el caso contra una jerarca de la Armada. Allí se encontraba el abogado defensor de un marino que estaba en la audiencia, que es el coronel y abogado Osvaldo Martínez Morales. Cuando terminó la audiencia, el juez militar del caso, doctor Bertrand, me dijo «bueno espero que no saque más nada de las FFAA en su semanario», y se rió, y yo le dije, «mire que justamente la semana que viene sale un tema que es muy delicado». Y lo conversamos informalmente sobre una denuncia de acoso sexual contra un comandante que está en la misión de paz del Congo. Dicha denuncia la hicieron por lo menos una decena de familiares de mujeres militares que están allá, que dicen ser víctimas de acoso sexual por parte de un comandante. El juez se preocupó y dijo que eso era muy grave y me preguntó si yo tenía pruebas, a lo que le dije que no tenía pruebas, pero sí la denuncia de los familiares (quienes según sus palabras entregaron una carta con dicha denuncia que ya estaría en poder de la ministra de Defensa, Azucena Berruti), y que además había intentado contactarme con el comandante del Ejército, pero que en el propio Comando me negaron teléfono o mail para conectarme con el comandante acusado en el Congo.

 

P: ¿Qué pasó luego?

J.B.: Después de la audiencia el coronel me siguió en la calle y me dijo que el tema que planteé era muy grave y me dice: «¿Usted no tiene miedo que le peguen un tiro por la espalda?», a lo que le contesté que no y allí se despidió.

 

P: ¿Y la mencionada llamada cuándo se registra?

J.B: El miércoles, dos días después, me llama el coronel a mi celular. En un principio no grabé la llamada, pero luego sí, cuando me dijo «yo quiero hacerle una proposición para dejar ese tema en stand by. «En todo momento quería que no se publicara la denuncia contra el comandante de la misión de paz, denuncia que saldría publicada el jueves y estábamos a miércoles a la una de la tarde. El me decía que iba a ser una mancha para el Ejército. Allí me menciona que habló con un general superior a él, a quien le planteó la posibilidad de hablar conmigo para que yo no publique la nota. Y empieza a hablar de contrapartidas, de que si yo no publicaba, él había pensado que me podían llevar al Congo para que conozca el sitio y pueda hacer reportajes e inclusive me dijo que pondrían a disposición un helicóptero para que yo fuera a distintos lugares. Yo le expliqué que mi intención no era publicarlo sino que se solucionara el problema. El también ofrecía iniciar una investigación inmediatamente en nombre del Comando, allí empezó a hablar en nombre del Comando, y dice en varios pasajes que si hay que arrancarle las muelas al comandante denunciado se hacía, que si había que traerlo colgado de los pulgares se hacía. Pero como vio que yo no pactaba, insistió y se jugó, y empezó a decir que imaginaban que yo había tenido gastos y que indudablemente había que indemnizarme económicamente.

 

P: ¿Pero le dijo de dónde provendría el dinero?

J.B.: Yo le tiré la lengua para saber de dónde provenía esta idea y él dijo que se le ocurrió a él pero que ya había hablado con un general que tiene línea directa con el Comando, entonces insiste con el dinero y me dice: no sé de cuántos miles podemos hablar. Ahí le retruqué buscando que fuera más allá, y le dije que incluso habíamos mandado a hacer mil ejemplares más de lo habitual por tratarse de un tema tan importante, a lo que me responde que no importa que también los pagaban. Finalmente le dije que quedaba en hablar con los familiares de las militares, pero eso nunca se me pasó por la cabeza y publiqué todo como estaba.

 

P: Tras la salida de la nota donde usted narró que le habían ofrecido distintas alternativas para la no publicación de la nota inicial, ¿tuvo alguna comunicación de parte de las autoridades del Ejército?

J.B.: No me llamó nadie de ningún sector y yo fui al Comando y pedí hablar con el comandante Rosales. Me atendió el segundo a nombre del comandante Rosales, que él no estaba ni enterado de la llamada y el ofrecimiento que me había hecho el coronel. Además dijo que ya lo tenían individualizado y que lo habían llamado, pero que lamentablemente no lo podían sancionar porque tenía más de cuatro años de antigüedad de retirado. Pero le pueden formar un Tribunal de Honor, que es lo que se está evaluando. También me dijo en nombre del comandante, que piensa que ese coronel está loco, porque una barbaridad de esas no puede ni pensarse. Para mí, igual el comandante del Ejército no queda fuera de sospecha, o sea que hasta que este coronel no declare y diga: «Fui yo y lo hice por las mías y en realidad no había hablado con nadie». Porque también se puede presumir que capaz que quería hacer méritos o viajar al Congo. Este coronel debería salir a la palestra pública y decir a quien respondía.

 

P: ¿Pero usted qué piensa al respecto de este coronel?

J.B.: Yo realmente no creo que este hombre sea un loco, me parece que es un hombre muy inteligente y capaz, y a mi modesto entender, no creo que sin haber consultado a nadie, sin tener el apoyo de alguien, quizás ese general del que habla que nunca dijo quien era, hizo un intento por parar la publicación. No creo que sea tan loco de ofrecer un dinero sin saber de donde provenía. Además me invita a ir al Congo, me dice cuando salgo, cuantos días me puedo quedar. días. Me da todas las posibilidades y que podía hacer todas las notas que quisiera y que incluso me llevaban en helicóptero a donde yo quiera. Para mí, el consultó a un superior de grado importante, e hizo el intento en nombre de él, la idea fue de él con toda seguridad. El ya me conocía, me trató, vio cómo era yo, y quizás dijo, «yo que lo conozco hago el intento, vamos a tratar de parar esto de alguna manera», creo yo por el desprestigio que esto podría significar para el Ejército, considero que no había otra intención escondida.. *

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