El secuestro de la maestra
La maestra Elena Cándida Quinteros Almeida nació el 9 de setiembre de 1945. Integrante del Partido por la Victoria del Pueblo. Tenía actividad en el gremio de magisterio (Federación Uruguaya de Magisterio). Sus primeras actividades como maestra las cumplió en una escuela del Departamento de Canelones. Fue detenida el 24 de junio de 1976 de su domicilio en Ramón Massini 3044, por un comando policíaco-militar.
En dicho comando participaba el inspector Víctor Castiglioni, Jefe de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia de la Jefatura de Policía. Tres días después, a las 10.20 de la mañana, fue trasladada a las cercanías de Bvar. Artigas y Rivera para que entablara un supuesto «contacto» mientras era vigilada por una unidad del Departamento de Información e Inteligencia Policial (Departamento Nº 5), comandado por el oficial Eduardo Bronzzini, los entonces mayores del Ejército Eduardo Ferro, Victorino Vázquez y el Capitán Jorge Silveira –recientemente retirado del Ejército–. Elena había inventado el «contacto» para intentar su asilo en la embajada de Venezuela, donde logró ingresar y pedir asilo político. Sin embargo, Bronzzini y dos agentes policiales entraron a la fuerza a la sede diplomática y tras golpear a funcionarios venezolanos secuestraron a Elena.
Fueron testigos el embajador de Venezuela Dr. Julio Ramos, otros funcionarios de la embajada y al menos dos ciudadanos uruguayos refugiados en dicha legación.
El consejero de la Embajada, Frank Becerra, y el secretario Baptista Olivares, procuraron impedir que Elena fuera sacada del jardín de la Embajada. Mientras Elena era arrastrada hacia el exterior, los mencionados diplomáticos forcejearon con los policías, agarrando a Elena de las piernas. Uno de los policías alcanzó a golpear a Becerra, logrando así sacar a Elena e introducirla en un auto Volkswagen, color verde cuya matrícula terminaba en 714, conducido por el entonces Capitán Jorge Silveira.
Según versiones de testigos, Elena fue trasladada de ese auto a una camioneta oficial del Ejército uruguayo. Además de los ya nombrados, Ferro, Vázquez y Silveira, en el Batallón 13, actuaban la soldado Selva de Melo y la cabo segunda Liliana González, como responsables habituales de los interrogatorios. Al frente de esa unidad militar se encontraba el entonces coronel Oscar Omar Aguerrondo.
Compartí tu opinión con toda la comunidad