Informe reservado de la Junta de Almirantes echa luz sobre graves fallas internas

La tragedia que pudo evitarse

El cuerpo presidido por el comandante en jefe de la Armada, vicealmirante Francisco Pazos, e integrado por los contraalmirantes Carlos Magliocca, Tabaré Daners, Raúl Lecumberry, Carlos Giani y César Otero, aplicó medidas disciplinarias a los oficiales superiores, jefes y oficiales que tuvieron participación en el accidente.

Una semana después, el comandante en jefe relevaba al comandante de la flota, Lecumberry, y nombraba en su lugar al contraalmirante Tabaré Daners.

Según el dictamen final, fechado el 13 de setiembre, al que tuvo acceso LA REPUBLICA, las sanciones se aplicaron a tres integrantes del «ROU Valiente» y a tres oficiales del personal de tierra.

La Junta resolvió aplicar sanciones al «comandante del barreminas ‘ROU Valiente’ por su responsabilidad como comandante de una unidad flotante que resultó hundida a consecuencia de un accidente marítimo de colisión con otro buque». También fue sancionado el oficial de Detall del barreminas por «faltas graves en sus obligaciones, deberes y funciones como oficial de Detall de una unidad de superficie». Además, el informe señala que «durante una emergencia de su buque en el mar que deriva en su hundimiento, se comprueba el incorrecto alistamiento y preparación de la dotación para hacer frente a esa emergencia en el mar».

Entre los amonestados figuró además el oficial de guardia del «Valiente», por «absoluta negligencia y falta de responsabilidad profesional en el desempeño de sus funciones como comandante de guardia en navegación en una unidad flotante». Agregó que «en el desempeño de estas funciones no evalúa correcta ni adecuadamente la maniobra y derrota del buque, ni se percata de situaciones de navegación extremadamente peligrosas en el mar, por lo que tampoco da cumplimiento a la llamada del comandante al puente. Este comportamiento, desempeño y actitud conducen a una colisión en el mar y al hundimiento de la propia unidad». La Junta de Almirantes también evaluó el desempeño del personal de tierra, dependiente de la Armada.

En referencia al jefe del apostadero naval de La Paloma, el informe determinó la «ausencia de directivas claras de procedimiento, adiestramento en el personal superior bajo su comando en operaciones de búsqueda y rescate, unido a una conducta indefinida e insegura en relación a las medidas urgentes a adoptar y a comunicar frente a la emergencia».

Esta conducta «conduce a retrasos y demoras en la emisión de directivas y órdenes frente a una emergencia en el mar».

Con relación al comandante de guardia del apostadero naval de La Paloma, se comprobó «falta de iniciativa, decisión y rapidez en su accionar frente a una emergencia en el mar, desempeñándose como oficial comandante de guardia». Puntualizó que éste «comienza a recibir comunicaciones de una emergencia en el mar y no conduce hábil y rápidamente las acciones primarias a ser adoptadas». «La ausencia de medidas claras y urgentes frente a una emergencia, sumadas a su falta de reacción, personalidad y conocimientos profesionales, condujo a demoras excesivas en el alerta y alistamiento primario de unidades y personal». Sobre el jefe de servicio del Comando de la Flota (Comflo) señala «falta de iniciativa, rapidez de acción y conocimientos profesionales frente a una emergencia en el mar». Agregó que «en ocasión de una emergencia en el mar de una unidad naval y en presencia de mensajes, algunos claros y otros imprecisos, no adopta una posición definida y urgente de movilización de medios y clasificación de la situación como Fase de Peligro en forma inmediata, pese a ser ello norma imperativa, conduciendo como consecuencia a demoras excesivas en la implementación de las medidas de rescate y apoyo».

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