ENTREVISTA: CARLOS JULIO PEREYRA (EX SENADOR, LIDER DEL MOVIMIENTO NACIONAL DE ROCHA)

"Este crimen involucra a la gente del régimen, investigada por otros casos

–¿Cómo surgió la intención de reabrir la causa del asesinato de Cecilia Fontana de Heber?

–Nos pareció que la circunstancia era propicia en virtud de que el país está tratando de esclarecer numerosos hechos vinculados a los Derechos Humanos acaecidos durante la dictadura, y precisamente, este es uno de ellos.

Creemos que podía actualizarse y por eso solicitamos que se reanude la investigación con una serie de indicios que a nosotros nos parece que pueden servir para base de las investigaciones.

–¿Cuáles son esos indicios?

–Principalmente radican en que en primera instancia se inició una investigación real, que luego fue paralizada sin razón justificada.

Hay cosas verdaderamente increíbles, por ejemplo el Cosena investigó este hecho, pero esas actas no aparecen por ningún lado, y es realmente insólito que de un organismo de esa importancia no se tengan los registros.

Además, hay una cantidad de cabos sueltos; el servicio de inteligencia militar interceptó cartas que mencionaban a un responsable. También se habló de un funcionario policial de la Jefatura de Policía de Canelones, que en principio se dijo que no existía, y después se comprobó que había sido dado de baja.

Hubo un taxista que declaró que había llevado a una persona con un paquete frente a la casa del doctor Lacalle, que parecían ser botellas de vino.

–¿Cómo le llegó su botella?

–La botella llegó a mi casa por intermedio del doctor Lacalle porque esa noche, el 28 de agosto (de 1978) teníamos una reunión política, y ahí comenzaron las conjeturas sobre la naturaleza de un regalo desconocido.

La primera inquietud fue que no tenía remitente, y obviamente alguien que regala una botella de vino da a conocer su nombre, pero además, evidentemente estaba relacionado con hechos políticos ya que nos invitaba a brindar por una nueva etapa que se iniciaba para la patria.

Es importante tener en cuenta que por esos días circulaba un rumor de posibles cambios en la cabeza del gobierno de facto de la época, que encabezaba el doctor Aparicio Méndez, quien dejaría su lugar a un triunvirato integrado, entre otros, por el general Gregorio Alvarez.

Un mes antes, apareció una publicación denominada El Talero, que provenía del ámbito militar, donde se atacaba fuertemente al teniente general Alvarez, diciendo que era procomunista y que su gobierno era un fracaso.

–¿Qué se buscó con este atentado?

–Una teoría bastante verosímil es que con los asesinatos de Michelini y Gutiérrez Ruiz se buscaba cerrar toda posibilidad de diálogo y de salida democrática, y creo que esto pudo haberse repetido en 1978, con las botellas de vino enviadas a Lacalle, Heber y a mí.

–Entonces, analizando los acontecimientos, usted no duda de la participación militar en el hecho…

–La participación de los militares creo que es indudable, porque fue un hecho que no puede haber sido una acción individual, porque para entrar en horas de la noche en el jardín de la casa del doctor Lacalle, ubicada en el corazón de Pocitos, en la calle Echevarriarza, rodeada de edificios de apartamentos, y con una importante circulación de personas a toda hora, eso tiene que haber sido estudiado por gente que sabía hacer esas cosas.

Pero también es posible que hayan intervenido civiles, posiblemente del ultraderecha, y hay que tener en cuenta también cuál era la situación de las fuerzas opositoras de entonces: los dirigentes del Frente Amplio estaban presos o exiliados; en el Partido Colorado existía la posición de que no estando de acuerdo había que esperar a un general que facilitara la salida; y nosotros, en el Partido Nacional, fundamentalmente bajo la orientación de Wilson Ferreira, creíamos que en este país con la crisis económica y la resonancia mundial que tenían las barbaridades de la dictadura uruguaya terminaría por desgastar la dictadura y posibilitar una salida.

Se intentó descabezar un foco de resistencia que era la acción del Partido Nacional. Aquí hay un solo culpable que es la dictadura, porque más aquí o más allá esto se hizo en esa época, bajo los auspicios de la dictadura y la dictadura no investigó. *

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