Propuesta argentina incluye construcción de cañerías especiales para desagotar aguas de Botnia

Kirchner pide tregua a Uruguay: fin de bloqueo y paralización de la obra

Es lo que el presidente argentino le dijo al columnista de La Nación, Joaquín Morales Solá, que ayer puso en su boca que significaría esa tregua: «Podría significar el levantamiento de los cortes de los puentes y un período corto de paralización de las obras de Botnia». «No es ni más ni menos que el acuerdo que Kirchner y Tabaré Vázquez alcanzaron en la cumbre de Santiago de Chile, en marzo último, y que luego se derrumbó cuando Botnia se negó a detener sus obras», dice el columnista. Kirchner cree que un pedido del rey convencerá a la empresa. Morales Solá cree que Tabaré echó mano a los militares para forzar las gestiones españolas. «Una tregua de esas características despejaría los puentes en el acto», confía Kirchner en ese encuentro con Morales Solá. «El presidente ya no habla de una relocalización de Botnia, acepta que las obras están demasiado avanzadas para eso», y en sus palabras «hay, en primer lugar que despejar la duda sobre la contaminación». Imagina, cuenta el periodista, «una manera de desagotar las aguas de Botnia por cañerías especiales, lejos de Fray Bentos y de Gualeguaychú. Fantasea también con crear vegetación para cubrir el enorme edificio de la papelera y para que no se vea desde la orilla de enfrente», es la propuesta que un arquitecto argentino hizo conocer a través del semanario local Debate. Kirchner cree que «los dos Estados podrían hacerse cargo de los gastos extras». El Presidente le dijo a Morales Solá que esperaba una propuesta de ese tenor de parte de Tabaré. Y además sabe que entre los asambleístas de Gualeguaychú las cosas no serán sencillas porque un acuerdo eventual «dejará siempre en la protesta a grupos de intransigentes… Tenemos que saber de antemano que eso sucederá», pero el Presidente no habló qué haría con los rebeldes que quisieran seguir cortando el acceso a Uruguay. En el corte de Colón lo obtura menos de medio centenar de personas.

 

Busti quiere procesar al mundo

En tanto el gobierno resolvió que la secretaria de Ambiente, Romina Picolotti, no integre la delegación argentina en las nuevas audiencias del juicio por las papeleras. Picolotti sí había viajado a La Haya en julio, cuando representaba a los ambientalistas de Gualeguaychú. La decisión de bajarla del avión –confirmada a Clarín por la misma funcionaria y por fuentes oficiales– se basó en una evaluación política.

Cuestionada en el frente interno, incluso desde la propia cancillería, Picolotti avaló en un primer momento los bloqueos de ruta contra los que Uruguay reclama medidas provisionales de la Corte Internacional de Justicia. Su esposo, Daniel Taillant, sigue trabajando con los asambleístas de Entre Ríos. El Washington Post lo señaló la semana pasada como el divulgador de la historia de la «abuela-bomba»: una mujer de 88 años con supuestas intenciones de inmolarse en la fábrica de Fray Bentos. A propósito de esa funcionaria, la ONG que la colocó en su accionar contra las pasteras está financiada básicamente por la Fundación Richard y Rhoda Goldman con el 19%, Ford Foundation el 67% y la Embajada Británica de Buenos Aires: 6%. La Haya citó a la Argentina y Uruguay para mediados de este mes. «El gobierno no resiste una audiencia en la cual se debatirán los cortes de rutas. La Argentina fue el país que tomó la iniciativa para dirimir el conflicto con su vecino en la Corte Internacional aludiendo violaciones al derecho. ¿Con qué cara y con qué argumentos afrontará aquella discusión? Hay gestiones diplomáticas para que Uruguay retire aquel recurso. Pero Tabaré se siente fuerte después de los éxitos externos y del apoyo de la oposición», sostiene en Clarín el columnista Eduardo Van der Kooy. Este corresponsal oyó que Argentina «agradecería» a Uruguay si retira la acción y que eso se le pediría a Yáñez.

El enviado del rey es esperado para mañana.

En tanto hoy, el gobernador de Entre Ríos acusará ante los tribunales a todos los delegados de gobiernos al Banco Mundial, por haber votado a favor de los créditos para Botnia, acusándolos de no tener en cuenta la carta que le envió a ese organismo Kirchner alertando sobre los peligros de contaminación. No parece en nada razonable. *

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