La columna de Sherlock

Juan Raúl en reuniones de amigos

El que está muy activo, últimamente es Juan Raúl Ferreira y no sólo por la presentación del libro sobre su padre y el exilio.

Sherlock estuvo dando unas vueltas por el semanario Patria, la Casa de Herrera, y otras paradas de los blancos y pudo comprobar que el tándem Luis Alberto Heber-Juan Raúl Ferreira es una realidad.

– Están en contacto permanente, participan de reuniones comunes y hacen proyectos juntos para 2004, dijo uno de los informantes al investigador, que intentaba prender su pipa cuando cruzaba la plaza España.

La misma fuente le comentó que «muchas de las reuniones se hacen en un edificio de Avenida del Libertador casi Nueva York –que no es el apartamento de Gandini–, donde también participa el periodista Lincoln Maiztegui Casas, ex dirigente del PS durante la dictadura. «Es que Lincoln –agregó el informante– ha sido uno de los asesores de Ferreira en las etapas previas de la elaboración del libro sobre Wilson».

– Está claro, dijo Sherlock y salió en busca de más información sobre estas reuniones, donde muchos dicen que también participan amigos de Ferreira, de la época de la Convergencia Democrática.

Ruben Díaz y el «cumple» de la nena

Escena I. Es viernes. Los ministros de la Corte Electoral están por entrar a la comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados. Sherlock mezclado entre ellos.

Escena II. Se abre la puerta de la sala. Aparece el diputado Ruben Díaz, siempre jovial y con cara de yo no fui. Saluda a los ministros.

Escena III. Ruben Díaz se dirige al presidente de la Corte, Carlos Urruty. Se dan la mano. Díaz dice: «Perdonen pero no me puedo quedar, es el cumpleaños de mi hija».

Escena IV: Urruty se pone verde.

Cuqui chico lee a Sherlock

Lacalle chico, el joven diputado de Canelones, realizó una pegatina interna en su despacho. Una gran fotocopia del último Sherlock del pasado lunes, está sobre una de las paredes.

– Es que está loco de la vida con eso que dijo de que mucha gente de Canelones lo visita en su despacho, manifestó uno de sus colaboradores al investigador, quien no es afecto a los elogios.

– Incluso le mandó a su papá un fotocopia de la página de LA REPUBLICA, agregó otro, mientras preparaba un mate.

Sherlock se imaginó al doctor Lacalle leyendo LA REPUBLICA, no dijo nada y se fue silbando bajito.

Lucio: el optimista

Lucio Cáceres salió el pasado jueves de la Comisión de Presupuestos de la Cámara de Diputados y se encontró con un tendal de periodistas que lo esperaban.

Eran casi las 14 horas, donde se junta el horario de la siesta y los cálculos individuales sobre las cuentas a pagar.

Cáceres detectó de inmediato el ambiente y con una sonrisa en la cara trató de revertir la situación: «Vamos muchachos, hay que levantar el ánimo, vamos arriba».

La respuesta fue un silencio total, de esos que hacen ruido.

«Vamos, ustedes tiene que ser como Wynants», agregó volviendo sobre el punto.

La respuesta fue otra vez silencio.

«¿Ustedes vieron La vida es bella?», preguntó, mientras Sherlock se tapaba la cara con las dos manos porque se veía venir la respuesta.

Y así fue. Desde un rincón del grupo de periodistas se escuchó: «Muy linda, pero lo terminaron matando».

«A otra cosa, Lucio», dijo el investigador.

Pollo con arroz

Jueves al mediodía, en el Club Social de Tala, Sherlock era el invitado especial –junto a otros colegas– de la Intendencia Municipal de Canelones, por ser el Día de los Periodistas del Interior.

La expectativa era total. Llegó el whisky, también los refrescos, un buen vinito, y todo el mundo esperaba los platos calientes. Sherlock tuvo que dar algunos codazos para poder sentarse a la mesa, pero igual lo logró. En eso vio que el intendente Hackenbruch saludaba a lo lejos y se retiraba.

– Estamos fritos, de comer hay sólo pollo hervido y arroz, dijo una colega de Pando, con cara de lamento.

– Es que estamos ante la reducción de gastos, comentó otro, mientras el investigador escuchaba atento el diálogo desinteresado de los colegas.

Pero un tercero cantó la justa: «Es que parece que hay gente de la 15 y de Eduardo Chiesa en la vuelta, controlando los gastos», dijo, en medio de la risa de todos.

Con Batlle no hay quien pueda

Sherlock se fue por el Edificio Libertad para conocer cómo va todo con el presidente Batlle. Habló en un piso, preguntó en otro y se hizo un panorama.

– El Presi está trabajando de más y está enloqueciendo a un pueblo, dijo uno de los informantes, quien relató algunos pormenores.

Se supo que Batlle se va muchas veces a la una de la mañana y otras tantas a las 22 y 30 horas, siempre cargado de carpetas.

Más de tres veces por semana almuerza en el Edificio Libertad. Dicen –le comentó uno de los funcionarios a Sherlock–que se queda a comer milanesas, cosa que tiene prohibido.

El investigador, que se frotaba las manos por el frío mientras escuchaba, preguntó si sigue la disposición de que dos blandengues deben estar apostados en la puerta del Edificio Libertad, mientras el Presidente está adentro.

– Claro. Los muchachos del Cuerpo de Blandengues están chupando cada fríos, que ni te digo, agregó la fuente con cara de preocupación por el tremendo esfuerzo presidencial.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje