Inspectores presentaron a la IMM una alternativa a la Zona Azul
Luego de que la empresa concesionaria del estacionamiento vehicular tarifado en el Centro y Ciudad Vieja, Autoparque, presentara a la comuna capitalina una propuesta tendiente a extender el servicio de estacionamiento a la zona del Cordón, el gremio presentó nuevamente a la administración una contrapropuesta tendiente a mejorar el servicio.
El presidente del Comité de Base de Inspectores de Tránsito, Marcelo Portela, aseguró que las autoridades municipales se mostraron abiertas al diálogo y a la propuesta que presentó el gremio.
En la iniciativa, los inspectores de tránsito entienden que para una fiscalización de la zona azul, es «imprescindible adoptar alguna medida alternativa a la privatización».
Para cumplir con el objetivo de ordenamiento en el tránsito y la reducción al mínimo de la evasión y para una correcta fiscalización, entienden necesario «contar con aproximadamente 50 inspectores por turno. Esto no significa déficit para las arcas municipales, sino por el contrario significa superávit económico por la producción generada por cada inspector, por las sanciones aplicadas por cada uno y por la disminución de la evasión».
Proponen continuar con el actual sistema de tarjetas «con algunas mejoras sustanciales que facilitarán la gestión y el proceso de comercialización de las mismas».
Según la iniciativa, el precio de las tarjetas «deberá aparecer en las mismas y tendrá que ser fijado por la IMM, otorgando un margen de ganancia adecuado a los vendedores autorizados, como así también a los comercios de la zona que las ofrezcan a los usuarios».
Así mismo, plantean la desconcentración de la venta de las tarjetas hacia todos los Centros Comunales Zonales (CCZ), Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU), y Dirección Nacional de Correos, como estaba previsto cuando se creó la Zona Azul.
Entienden que la comuna capitalina debe «establecer criterios básicos de reglamentación para una más adecuada tarea por parte de los vendedores de tarjetas en la vía pública, logrando un mejor servicio para el usuario».
La inquietud pretende que la Zona Azul se extienda desde la calle Ejido hasta el Bulevar Artigas.
En el caso que la administración acepte y lleve a la práctica la iniciativa del sindicato, la IMM se vería «prestigiada demostrando su capacidad de autogestión en ésta y otras áreas públicas».
De aplicarse la propuesta del sindicato, el gobierno departamental lograría una ganancia «superior a los 200 mil dólares mensuales con un gasto en insumos menor al 15 por ciento, porque sería el propio personal obrero del municipio el que debe reciclar y mantener la cartelería de la zona», aseguró Portela.
En tal sentido, destacó que la instalación de la señalización por parte de la empresa privada le cuesta más del doble a la comuna.
Agregó que Autoparque es «un mal negocio para la IMM, porque de los 400 mil dólares mensuales pactados que debe volcar al gobierno departamental por lo recaudado, sólo traspasa 90 mil dólares por mes».
Por otro lado, según el dirigente sindical, es el propio municipio «el que paga los espacios en los cuales estacionan coches que están exonerados de abonar la tarifa de estacionamiento y no la empresa concesionaria».
Los rubros de mayor ingreso en el área de Tránsito y Transporte obedecen, en primer lugar, a los servicios de vigilancia efectuados por el personal inspectivo; luego le sigue el porcentaje de multas efectuadas por Policía Caminera, las infracciones controladas por radar.
Finalmente, los ingresos provenientes de Autoparque y de inspección general, que fiscaliza las infracciones por mal estacionamiento en horario nocturno.
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