Hablan tres diputados jóvenes del FA
LA REPUBLICA conversó con tres diputados jóvenes de la coalición de izquierdas, en base a una pregunta que se transformó en un disparador de ideas: «¿Necesita el Frente Amplio una renovación generacional?». Después de ese punto de arranque con cada uno de los interlocutores se desató un diálogo particular. Los entrevistados fueron Juan Andrés Roballo (35 años, Lista 738), Diego Cánepa (34 años, Lista 99 Mil) y Pablo Alvarez (28, años Lista 609).
Alvarez: «En política se convive con viejos»
–¿Necesita el Frente Amplio, en el mediano plazo, una renovación generacional?
—No solamente es necesario, sino que es imprescindible y no sólo por el hecho del mantenimiento de un proyecto que biológicamente tiene límites porque las personas tienen límites biológicos, sino para la adaptación a la lectura histórica desde la cotidianidad. Con esto no digo que necesariamente sea mejor un joven que uno no joven, sino que me parece importante incorporar en masa a los sectores juveniles a la participación política.
–¿Hoy en el FA hay una lectura vieja y una lectura joven de lo cotidiano?
–Siempre, en todos los tiempos históricos, hay una lectura vieja y una lectura joven. ¿Cuál es la correcta en un proyecto de transformación? No se puede responder así nomás, pero sí creo que hoy los jóvenes no están participando en las actividades cotidianas del Frente Amplio. Por eso debemos transformarnos como fuerza política, para poder acercar a los jóvenes a la acción política.
–¿Los viejos no se acercan a los jóvenes o los jóvenes a los viejos?
–Lamentablemente el Uruguay tuvo una fractura importantísima en la década de los 70, que afectó a los que participaban y a los que iban a participar en la vida política. Por eso en la política hay una generación que falta y es la que naturalmente hubiese comunicado a los jóvenes de hoy con los viejos de hoy. Una respuesta errónea a esto sería la clásica, que es crear estructuras juveniles porque es fomentar el aislacionismo generacional. La síntesis se da en la interrelación, en la convivencia y en el respeto, lo que implica conocer en el otro ciertas cuestiones que uno no está dispuesto a hacer.
–Usted se mueve en un ámbito de viejos, siendo un joven que tiene contactos con los jóvenes. ¿Cómo se resuelve esa contradicción?
–En política, lamentablemente, se convive mucho más con viejos que con jóvenes. En el Parlamento ni que hablar…Una de las formas de resolver esto es trabajar en el despacho con gente joven, para promover espacios de participación.
–Hoy los jóvenes se expresan masivamente en la música y otras expresiones artísticas, el deporte y el cuidado del cuerpo, así como se ha acrecentado la participación por Internet. El FA, de todo esto no ofrece nada…
–Una de las cosas que diferencian a las generaciones tiene que ver con su universo simbólico, cómo perciben la realidad y cómo se vinculan entre ellos, cómo son las modificaciones al idioma cotidiano.
El país nunca ha tenido una política clara en términos deportivos. Una política de juventud se debe basar en la educación, entendida en el sentido clásico, y el deporte. Lamentablemente no hemos podido ofrecer una estructura deportiva clara de participación.
Otro tema importante son las nuevas tecnologías de comunicación y de información, que están conmoviendo el mundo juvenil. Hoy los jóvenes que pueden se juntan para ir a un cibercafé o en su casa para chatear o cómo el celular se ha transformado en un elemento recurrente para comunicarse, sin necesidad de hablar.
–¿Por qué no hay cibercafé en los comités de base?
–(Se ríe).Puede ser por problemas presupuestales, pero debería existir en todos los comités de base una conexión con Internet, para poder resolver los problemas de comunicación que tenemos.
–En la década del 60 los locales partidarios de izquierda tenían mesas de ping pong y hoy un joven no encuentra esas cosas. ¿Tiene que haber una política del FA en ese sentido?
–Si los jóvenes no encuentran eso deben crearlo. También es falso que los jóvenes sólo quiera escuchar música, jugar al ping pong o sólo quieran sentarse a tomar. También participan del trabajo cultural, del comunitario, analizan los problemas laborales y las educativas.
–¿Los jóvenes quieren asumir la conducción política del país?
–Eso no lo veo tan claramente. No sé si los espacios para los jóvenes no han estado totalmente abiertos o que efectivamente no lo quieren. Se quiera o no se quiera va a haber una toma del poder por parte de las nuevas generaciones. Ya sea por una cuestión planificada o por una resolución biológica.
–¿Usted utiliza los mensajes de texto para comunicarse?
–Uso todo.
–¿Le mandó alguna vez un mensaje de texto a Mujica?
–Nunca le mandé, tampoco lo he llamado, ni siquiera telefónicamente. Mucho menos utilicé un mensaje de texto (se ríe).
–¿En las reuniones con Mujica se siente la diferencia generacional?
–Sí, se siente la diferencia generacional, pero creo que Pepe es uno de los viejos con una de las mentes más jóvenes que existen hoy en el país en el mundo de la política.
Cánepa. «Los jóvenes no votan jóvenes»
–¿Hay necesidad de rejuvenecer generacionalmente al Frente Amplio?
–No hay que confundir rejuvenecer con renovación política, porque no es un tema de cédula de identidad. Yo conozco gente muy joven que tiene ideas muy antiguas y conservadoras, y conozco gente que no es joven y que tiene ideas muy vigentes, ideas muy removedoras que van más allá de la cédula de identidad.
Ahora, hay que tener muy presente que van a existir cambios generacionales porque lo determina la biología. En política creo que hay tres cosas sustanciales: los liderazgos no se heredan, no por ser joven se hereda algo en política, es que en política todo se construye; en segundo lugar el rejuvenecimiento no es garantía de nada, aunque es necesario tener en algunos aspectos un dinamismo mayor. Esto lo tiene que definir la gente, porque no existen decretos ni mecanismos para resolver estos temas.
–Dentro de diez años la biología mandó y habrá que poner gente nueva, que será necesariamente más joven. ¿Usted no va a trabajar horizontalmente entre los distintos sectores del FA, para que haya también un cambio de generación, que va a traer un cambio cultural?
–La generación que hoy está gobernando el país, por lo menos en su gran mayoría, fue parte de la acumulación histórica de la izquierda. Por ello se merecen que estén al frente de los primeros años del gobierno de la izquierda, porque es lógico y racional. Pero también hay otras generaciones. Yo tengo 32 años, pero tengo otro conflicto porque no sé si hay una generación política de los «treintas y pico». En términos políticos hablar de una generación implica tener algunos consensos históricos comunes y algunas gestas que se hayan cumplido.
La generación del 50, hablo de los que lucharon por la Ley Orgánica de la Universidad, tiene una parte que está sentada en los ministerios de nuestro gobierno y tiene una gesta común. La generación del 60, con sus aciertos y sus errores, tiene una gesta común. La generación del 70, también tiene una gesta común. La generación del 83, allí están José Bayardi, Juan Faroppa, Felipe Michelini, contiene a los que participaron de la salida de la dictadura. Pero la generación de
los 90, a la que yo pertenezco, tiene una situación complicada. Somos los que tenemos menos sentido generacional.
Creo que va a haber un inevitable cambio generacional, pero va a seguir habiendo gente muy conocida. Claro que vamos a trabajar para fortalecer al Frente Amplio. La brutal votación del pasado domingo nos pone por delante el desafío del gobierno y el de saber que algo nos está pasando en la dirección del FA, porque sufrimos una sorpresa enorme con la alta votación. Esto nos va a obligar a escuchar mucho a la gente, que nos está diciendo que una cosa es la fuerza política y otra es la estructura del Frente Amplio. Ahora tenemos que acompasar las dos cosas.
–A la estructura del FA ¿tienen que entrar más jóvenes o no?
–Los jóvenes están.
–¿En los comités de base donde no hay actividades para jóvenes normales?
–Ese es un ámbito de participación importante, pero no es el único. Hoy los tipos de «veinte y pico» tienen otra lógica, por eso van menos a los comités. Tampoco van los de mi edad.
–¿No van por culpa de quién? ¿Por los comités de base plenos de viejos o por culpa de los propios jóvenes?
–Estar están, pero tenemos que entender que su militancia no pasa por los esquemas de otras generaciones, que implica ir a los comités de base, estar en las reuniones, militar, recibir y dar información o decidir sobre determinados temas.
Hoy participan sobre temas puntuales, pero cuando sienten que el gobierno de los cambios y de transición tiene momentos de tensión, los jóvenes están apoyando el proyecto de cambio.
Ahora no hay que confundirse: los jóvenes no votan jóvenes y no lo hacen porque las definiciones políticas no pasan por la edad. Mire al Pepe Mujica, que debe de haber sido la persona más votada en las internas, y eso no se puede explicar por su cédula de identidad.
Roballo: «Los jóvenes se manifiestan de otra manera»
–¿El Frente Amplio necesita de un recambio generacional?
–Entiendo que sí, que tiene que ver con la sobrevivencia de la fuerza política y con las distintas visiones culturales. Así como distintos sectores de la sociedad tienen sus elementos propios para aportar, los jóvenes también tienen que tener un espacio político en las organizaciones y en el Estado, para darle esa impronta particular de su generación.
–¿Hay dos culturas? ¿Hay una cultura vieja y una cultura nueva, de los jóvenes, en el Uruguay y en la izquierda?
–No soy sociólogo, pero hoy día se puede apreciar una falta de interés de la militancia juvenil en la política, quizás esa ausencia es porque no se le da mucho espacio. Alguna vez se le dijo al joven, se me dijo a mí. «Tú tenés tiempo, tenés tiempo para hacer las primeras armas, tenés mucho tiempo por delante, ya te va a llegar tu momento». Actitudes como esa han desestimulado la participación juvenil. También ha influido negativamente la satanización de la política por las malas experiencias, que han hecho que los jóvenes tengan formas de expresión política muy diferentes a las partidarias.
–Usted es un hombre joven que vive en el mundo de la política partidaria y parlamentaria que es de los viejos…
–Bueno, la verdad es que sí. Por ser un legislador joven es mi obsesión pensar en mi generación y en las que vienen, para que se apropien del trabajo, participen, vean, e incluso que se apropien del espacio físico: mi despacho es de puertas abiertas, donde se reúnen diferentes organizaciones vinculadas a los jóvenes. Ahora en la bancada de gobierno habemos varios legisladores que apenas sobrepasamos los 30 años y alguno menor, que si bien no hemos coordinado explícitamente ninguna acción, creo que estamos en un camino de atender a las nuevas generaciones para que participen. Lo esencial es la participación para imprimirle un nuevo enfoque a la política y que se adapte a las nuevas necesidades.
–¿Los jóvenes quieren tomar la conducción de la política?
–No hay, como se vivió en otros años, una acción directa por participar, por tomar un espacio de poder. Los jóvenes se manifiestan políticamente, pero de otra manera, como son los eventos de la Fiesta X o de Pilsen Rock, donde se ven consignas y expresiones políticas de los jóvenes, pero no se los ve con fuerza en los partidos políticos, como fue en las décadas del 60, del 70 o a la salida de la dictadura, con las generaciones del 83 y 84 que participaron de esa explosión de democracia. Esto hoy no está, no se ve, es cierto.
Esto no sólo tiene que ver con los partidos políticos, sino también con los procesos culturales que no son sólo de Uruguay, sino que son también del mundo entero. Es el problema de la participación y de construcción de ciudadanía en lo político. Tenemos que trabajar para superar esta situación.
–Hace muchos años a Osvaldo Pugliese le dijeron que a los jóvenes no les gustaba el tango, a lo que respondió que había que dejar que cumplieran 40 años de edad para que les gustara. ¿Cree que a los 40 años les va a gustar ir a los comités de base?
–Espero que no sea así. Lo que me preocupa es que a los jóvenes que hoy no les gusta la política, nadie nos puede asegurar que mañana les guste. Nosotros tenemos que construir ciudadanía, porque es en la política donde se define el destino de todos, donde se define si determinadas políticas son para resolver el bien común o sólo el bien de algunos sectores. El principal desafío es construir interés político para los jóvenes de hoy, que mañana van a ser adultos, que pasado mañana van a ser jubilados. No creo que mecánicamente se pueda asegurar que cuando tengan 40 años se van a interesar en la política. Después no nos puede asombrar que mañana digan «que se vayan todos» de Argentina o que «son todos iguales» de aquí en Uruguay. Estas son expresiones que me preocupan.
–¿Los jóvenes votaron en las últimas elecciones internas del FA?
–Recorrí varios lugares de votación y vi una importante cantidad de jóvenes, pero no me consta, no vi jóvenes de 14 a 18 años votando masivamente. Había jóvenes participando, pero no en una forma muy distinta a como lo hacen en otras ocasiones.
La fuerza política tiene que generar algún atractivo para que los jóvenes participen de los comités de base o que participen de otros ámbitos que genere la fuerza política. Para mí son muy importantes los comités de base, pero hay que empezar a pensar en nuevos escenarios de participación. Hoy está muy desarrollado el tema de la informática, Internet, y vemos que muchos jóvenes se comunican a través de esos mecanismos, se generan foros de discusión muy interesantes. Mientras vemos que las páginas de los partidos no son muy atractivas, porque no nos hemos preocupado mucho de tener nuestras páginas diseñadas de tal manera que atraiga la participación de los jóvenes, facilitando la participación para que después tenga una incidencia concreta en la política. *
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