ENTREVISTA: HENRY ENGLER (CIENTIFICO, LIDER HISTORICO Y FUNDADOR DEL MLN)

"Mientras las FFAA no reconozcan sus errores no se cerrarán las heridas"

El científico uruguayo radicado en Suecia, Henry Engler, se encuentra en nuestro país trabajando en un proyecto de instalación de una técnica de avanzada en el diagnóstico de enfermedades como el cáncer y el Alzheimer. El histórico líder tupamaro, rehén de la dictadura, consultado por LA REPUBLICA, aseguró que no siente «regocijo» ante el procesamiento de los del régimen de facto ya que «con sentir la cárcel ya tienen suficiente castigo». Sobre una reconciliación de la sociedad civil con las FFAA señaló que aún «las heridas están abiertas porque se siguen negando las cosas, porque no se dice dónde están los desaparecidos».

 ¿Está trabajando en un proyecto científico en nuestro país?

 El motivo por el cual vine a Uruguay es para tratar de hacer realidad un proyecto de instalación de una técnica de avanzada en el diagnóstico de enfermedades como el cáncer y enfermedades del cerebro como el Alzheimer. He tenido mucho éxito en poder por primera vez fotografiar en personas vivas la presencia de una sustancia extraña en el cerebro.

 ¿Cómo surge la posibilidad de traer esta técnica a Uruguay?

 Hace dos años que estoy moviéndome con este proyecto. Cuando vine a dar una conferencia en el año 2004 me encontré con Dighiero y el intendente Ricardo Ehrlich, se estaba firmando el contrato por el cual se iba a construir el edificio Pasteur y a mí se me ocurrió hacer un negocio similar para instalar un centro de tomografía de emisión de positrones, que permite ver cánceres muy pequeños.

Hay un apoyo muy grande del gobierno. Hay interés del presidente Vázquez, de la Universidad y las facultades de Medicina, Química, Ingeniería y Ciencias están trabajando intensamente, se está formando una comisión universitaria para llevar el proyecto adelante.

Traigo lo teórico, falta la inversión, que es una decisión que tiene que tomar el gobierno.

 ¿De qué forma se llevará adelante el trabajo?

 El proyecto se va a diseñar en diversos pasos, primero tratar de brindar rápidamente asistencia a toda la población. El segundo paso es encontrar métodos para diagnósticos más especializados y luego entrar en contacto con compañías de medicamentos sería el tercer paso, esto en un plazo de años.

La capacitación del personal es accesible en un lapso de tiempo determinado, pero para toda la estrategia y el proyecto precisamos apoyo, por ejemplo de la Universidad de Uppsala, que tiene un centro de tomografías que puede ayudar a la formación de nuestros técnicos.

 ¿Este proyecto ya está funcionando en otras partes del mundo?

 Lo que existe en el mundo es sólo una parte de esta técnica. La primera fase es tratar de ponernos en el mismo nivel de Brasil y Argentina pero nos planteamos ir más allá y convertirnos en un centro de excelencia para toda América Latina.

Precisamos una inversión para el equipamiento que ronda entre los 7 y 10 millones de dólares.

 Desde su perspectiva, ¿en qué situación está la salud en Uruguay?

 Yo vengo de Suecia, donde el sistema es cobrar impuestos a la gente de acuerdo a cuánto gana, los que ganan poco pagan muy poquito y los que ganan mucho pagan muchísimo. No hay mutualistas, cualquier persona tiene derecho a todas las técnicas.

No puede existir un sistema de salud que tenga una parte privada, donde el que tiene dinero es el que tiene acceso a técnicas más sofisticadas y el que no no las va a ver nunca. Hay un problema de principios y de sistema.

 Le cambio de tema, ¿cómo ve el recambio generacional en el Frente Amplio y en el gobierno, máxime teniendo en cuenta que en el país en que usted reside la mayoría de los políticos son más jóvenes?

 Es responsabilidad de los más viejos, el ceder el paso a los jóvenes. Quizás aún se necesite un empujón más, pero la participación de los jóvenes es clave. El proyecto que estamos tratando de sacar adelante si no lo agarran los jóvenes no creo que salga. Tengo 62 años y no sabemos cuándo el Alzheimer viene galopando.

Circuló la noticia de que me podían dar el premio Nobel. Si logramos poner un grupo grande de gente trabajando con el respaldo del gobierno, vamos a tener un premio Nobel joven, siempre que le demos todas las herramientas. La diferencia de edad con Suecia se ve claramente, se ve en nuestros ministros veteranos, este país tiene que renovarse.

 ¿Cómo evalúa el trabajo del gobierno nacional?

 Sumamente positivo. Se han tomado medidas que implican tener atención sobre personas sin recursos, como el Plan de Emergencia, aunque hay que ir más allá de eso.

 En el campo de los derechos humanos ¿qué sintió ante el procesamiento de Juan María Bordaberry y de varios represores de la dictadura?

 Yo estuve preso 13 años, 11 años totalmente aislado como rehén, no tuve recursos de abogado, el juicio fue una parodia, las posibilidades de defenderse eran cero. Cuando se produjo el retorno de la democracia, al comienzo tutelado, la justicia civil que se separaba del Poder Ejecutivo me computó 39 años de prisión por los 13 que había pasado. No se me amnistió, se me otorgó libertad condicionada que duró ocho años, no podía dejar el país sin dejar una garantía de 2 mil dólares, pero tuve un compañero que dejó su casa como garantía. Fui pidiendo prórroga por esa situación estando en Suecia, ocho años después quedé libre firmando la libertad total, es decir 48 años después.

Viví todo el desastre que significa que a uno lo pongan en los diarios como asesino y no poder defenderse de ninguna manera, que les dijeran a mis hijos que yo era un asesino. Esa experiencia hace que no sienta regocijo cuando alguien va a la cárcel, porque pienso en la familia.

El Poder Judicial está juzgando a otro tipo de gente, respeto sus decisiones, porque es independiente. En este gobierno se respeta el hecho de que el Presidente es el mando superior de las Fuerzas Armadas y que el Poder Judicial cumple con su función.

Que gente que cometió delitos vaya a parar a la cárcel es propio de la dinámica de un Poder Judicial que no depende del Ejecutivo.

No siento regocijo, con sufrir la cárcel ya tienen suficiente castigo.

 Usted dice que ante hechos de esta naturaleza piensa en la familia de los procesados. ¿Qué le pareció la conferencia de Pedro Bordaberry y su familia en defensa del dictador?

 Me parece lógico, un hijo de un acusado se va a negar siempre que su padre sea culpable.

 El ex presidente Sanguinetti dijo que se podrían reabrir heridas que estaban cerrando, el ministro Mujica asegura que se podrá dar vuelta la página en esta tema cuando «revienten todos». ¿Cómo se llega a una reconciliación?

 Usted me hace la pregunta más difícil que me hicieron en mi vida. Es muy difícil. Estábamos en la celda con Raúl Sendic, nos pusieron juntos cuando estaban por liberarnos y yo le pregunté: «¿Te parece que esto alguna vez se podrá perdonar?», Sendic me respondió que «a lo que nos sometieron a nosotros no está escrito, esto nos ha santificado». Yo le pregunté «¿qué va a pasar con los militares, llegará el momento que esto se arregle, que haya una solución al problema?» y Raúl dijo «el día que realmente se humillen». «Se humillen» significa la humildad. Las heridas están abiertas porque se siguen negando las cosas, porque no se dice dónde están los desaparecidos enterrados. Si yo tengo un familiar me gustaría saber si lo tiraron al mar, por lo menos puedo tira
rle una flor. Eso se le está negando a un montón de gente y las heridas no cicatrizan.

Si uno hurga en nuestra propia historia ve las luchas entre blancos y colorados, estas cosas sucedieron y siguieron arrastrándose, pero ahora están sentados juntos y no tiene problemas.

La solución es difícil, pero saber qué pasó con esa gente es una de las claves, hay un dolor a ser trabajado por los familiares, que es más importante que el castigo.

 ¿Las Fuerzas Armadas tienen que pedir perdón?

 Es una cuestión de semántica, de lo que significa el perdón. El corazón de la filosofía cristiana es el arrepentimiento. Para uno poder progresar tiene que arrepentirse, que no es estar gritando perdónenme, es reconocer lo que uno ha hecho, lo que uno ha ejecutado, decir esto no tendría que haber sucedido, no puede suceder jamás. Es decir soy consciente de esto y sé que es una aberración. Mientras no digamos que este error no puede suceder más y tiene que desaparecer… las generaciones futuras tienen que saber que esto no puede suceder. Hasta que eso no se produzca no se cerrarán las heridas.

Quizás hay una posibilidad antes que nos muramos todos.

 ¿Está a favor de anular la Ley de Caducidad?

 He visto la posición de Fernández Huidobro, apoyando la decisión de que el Frente Amplio en su programa no propone anular la Ley de Caducidad. El Frente no puede estar atrás de eso, pero si hay un plebiscito de anulación de la Ley de Caducidad, hay derecho de la mayoría a hacerlo.

Todo lo que estamos hablando sucede porque no ha habido un sinceramiento, no pedir perdón, sino reconocer las cosas para que no ocurran de vuelta.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje