Hijo de Bordaberry denuncia "intervención de la inmunda masonería" en el fallo judicial

Santiago Bordaberry, hijo del dictador Juan María Bordaberry, manifestó que el procesamiento de su padre es producto de una «venganza de la izquierda, pero como todos ustedes se imaginarán, con la intervención en la oscuridad de la inmunda masonería, tan fuerte en este país».

En una carta enviada al portal «Comunión Tradicionalista» (www.carlismo.es), el hijo del golpista relata: «En 1976 propuso a las Fuerzas Armadas la creación de un estado y una organización de la sociedad en base a los principios cristianos, hecho que es el verdadero motivo por el cual hoy se le toma venganza».

Definió, por otro lado, que el procesado es víctima en su «cruel reclusión carcelaria» de un «linchamiento jurídico-mediático con apoyo del gobierno izquierdista uruguayo».

Relata además que debió «conducirlo hasta allí, luego del vergonzoso fallo de un juez presionado por el gobierno y los medios, con la acusación infame de una fiscal revolucionaria, luego de un proceso de atropellos jurídicos indignos de este país».

Luego se detiene en su descripción de los hechos por los que se lo está procesando: «Unos días antes de ser depuesto fueron asesinados en Buenos Aires, dos ex legisladores uruguayos, Michelini y Gutiérrez Ruiz, por unos pistoleros argentinos que buscaban un botín del dinero que manejaba Michelini, que era todo producto de los robos y recompensas por secuestros de los tupamaros, y de las libras de oro producto de un robo famoso de los tupamaros a la familia uruguaya Maihlos, que se ocupaba de comercializar el Sr. Gutiérrez Ruiz».

Santiago Bordaberry expuso además, en la carta publicada en el portal de Internet de la Unidad Católica para las Españas, que la Suprema Corte de Justicia uruguaya, ignorando el procedimiento especial que prevé la Constitución para juzgar a presidentes o ex presidentes, «lo mandó a un juzgado penal común, sin asumir su exclusiva responsabilidad, pasado el plazo legal correspondiente por más de 18 años, sin un juicio político de la asamblea general como marca la ley, y lo peor de todo, sin derecho a defenderse». En tal sentido concluye que «los jueces que fallaron a favor de mi padre fueron presionados, perseguidos, una jueza que mandó archivar un caso a favor de mi padre ¡fue sumariada por haberlo hecho, como dice textualmente el sumario administrativo, por el fallo favorable a Juan María Bordaberry! Un tribunal de apelaciones, escuchando a una fiscal revolucionaria, extendió el plazo de prescripción del supuesto delito, en más de 20 años, ¡por tratarse de un sujeto peligroso!». Finalmente declara : «Está claro que esto es una venganza política en apariencia, y lo es, pero en el fondo filosófica, por el atrevimiento de cuestionar a la democracia liberal masónica, y lo que es peor, haberlo denunciado sin desfallecer hasta callarlo. O más bien «silenciarlo», para utilizar terminología masónica». *

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