"Los Peirano", "El País" y las medidas prontas de seguridad

Curso de TV de ANEP incursionó en convulsiones sociales de los años 60

La docente e historiadora Ana Frega indicó ayer que la etapa de la predictadura estuvo signada por una fuerte represión del Estado que buscó minimizar la movilización sindical, recurriendo a las medidas prontas de seguridad y deslegitimando los contenidos de las reinvindicaciones.

El curso televisivo organizado por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), denominado «Medio siglo de historia», analizó ayer en su clase número 20, el fenómeno de la «dinámica social» en la década de los sesenta. La docente Ana Frega hizo hincapié en la represión del Estado hacia los movimientos sociales, llámese sindicatos e instituciones educativas.

Historió sobre el inicio de las organizaciones de trabajadores, destacando en ese contexto el aporte del «socialista Raúl Sendic». Dijo además que Sendic «contribuyó a la organización de los remolacheros en Paysandú, y los cañeros en Salto; y en Artigas, formó la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA), con zafreros de Canilsa, una empresa norteamericana en la que trabajaban los cañeros en condiciones verdaderamente inhumanas» y recordó «la primera marcha de los cañeros (los peludos como se le llamaban), de Artigas a Montevideo», la cual «mostró la cara de ese otro Uruguay».

La docente explicó que la década de los sesenta estuvo marcada por un «alineamiento pro-norteamericano», por el «endurecimiento de los partidos políticos en el gobierno, con la aplicación de medidas prontas de seguridad hacia diversos conflictos gremiales». Según Frega, desde el gobierno colorado se definió de «caos sindical e ilegítima violencia gremial a las manifestaciones sociales», y el poder político de la época calificó de «revoltosos», «subversivos», y «comunistas» a sus impulsores, proponiendo a la opinión pública el dilema entre «tranquilidad y subversión», entre «orden y caos».

La historiadora informó que las autoridades de entonces pretendían deslegitimar la protesta y que para «contener la presión gremial se implantaron medidas prontas de seguridad, en 1965 y 1967, y luego en forma prácticamente continuada». Entre otras medidas aplicadas, se reseñó en el curso la supresión de diversos derechos sindicales, como la reglamentación del derecho de reunión y la aprobación de un decreto que autorizaba el desalojo de las fábricas y de los comercios por la fuerza pública.

 

El banquero en el gobierno

Para ejemplificar la acción desarrollada por los grupos de presión empresarial, la docente recordó el caso de «los Peirano», en torno a la figura del banquero Jorge Peirano Facio. Mencionó que en esos años se produce un incremento en los precios al consumo.

En esta clase, estos fenómenos forman parte del «telón de fondo de las movilizaciones sociales de los años sesenta».

Se destacaron las publicaciones sobre el movimiento sindical y se citó el caso del histórico gremialista Héctor Rodríguez. Se citó la huelga de los frigoríficos, y una serie de movilizaciones que llevó a la formación de una central de trabajadores. La profesora se refirió a la influencia sindical de José Delía.

Frega indicó que comienzan las organizaciones a movilizarse en defensa de las instituciones democráticas y en contra de los golpes de Estado que se venían realizando en el continente.

También destacó la participación de los movimientos estudiantiles, signada, según la docente, por un incremento de la represión del Estado y el agravamiento de la situación económica de los asalariados.

Relató que hubo una conjunción de estudiantes y trabajadores para «enfrentar una situación de violencia represiva, inédita hasta ese momento en el país».

Frega aclaró que el poder de turno procuró el debilitamiento del movimiento sindical, recurriendo a las medidas prontas de seguridad, que «pretendían una justificación en la lucha contra la subversión».

El estudiantado se movilizó por mayores niveles de presupuesto y por el boleto, y tuvo como respuesta en 1968, «una inédita represión hacia la Universidad» con allanamientos de centros universitarios y de censura a los comunicados de esta casa de estudio. La docente recordó el asesinato del estudiante Líber Arce, el 12 de agosto de 1968, al que se sumaron las muertes de los estudiantes Hugo de los Santos y Susana Pintos.

La profesora Frega citó un artículo de 1968, del diario El País, denominado «La revuelta estudiantil», donde se defendía la utilización de la represión para detener las movilizaciones sociales. Sostuvo que dicho periódico publicó: «Las personas que cayeron en la refriega eran comunistas de primera fila; no se trata de amantes de la justicia social. Hasta el momento, y desde hace años, se usaron gases y agua para detener el desorden público. Lamentablemente no surtieron efectos estas armas». *

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