Artigas, historia y presente

Se cumplen hoy 150 años de la desaparición física de don José Gervasio Artigas. El héroe nacional murió solo y en la pobreza en Paraguay. Artigas encabezó la lucha liberadora en nuestro país y sustentó una actitud de independencia ante los poderes establecidos en Argentina y Brasil, basada en un ideario de justicia social, democracia y federalismo que molestó y mucho a las oligarquías que se enquistaron en el poder luego de romper el yugo colonial con España.

Artigas, que mereció en vida el título de «Protector de los pueblos libres», desde el punto de vista de las ideas dejó su legado más importante en las Instrucciones del año XIII y en el Reglamento Provisorio de Tierras.

Desde el punto de vista de conductor de un pueblo desplegó en el Exodo, episodio sin parangón en la lucha libertadora latinoamericana, toda su dimensión.

Contagiado por las ideas de dos grandes revoluciones: la norteamericana y la francesa, fue radical en su exigencia de igualdad, atención a los desposeídos, federalismo y estructura republicana con separación de poderes como gobierno. Se preocupó por la ilustración del pueblo e incluso se pronunció claramente por la libertad de prensa.

A lo largo de la historia la figura de Artigas fue atacada y se construyó desde sectores oligárquicos porteños y su contraparte uruguaya la «leyenda negra». Se mostró a un aventurero, contrabandista, «amigo de los indios y fascinerosos», impulsor del «campo de concentración» de Purificación y al «militar mediocre que sólo triunfó en Las Piedras».

Un episodio sintomático sobre la permanencia de Artigas fue la utilización de su figura por la dictadura militar. En un megaoperativo se construyó el Mausoleo, donde no figura una sola frase, un solo pensamiento de Artigas.

La dictadura usó su figura incluso cuando lanzó toda su parafernalia para celebrar, en 1975, «el sesquicentenario de los hechos históricos de 1825″, el denominado «Año de la orientalidad». Las referencias a Artigas fueron múltiples, todas vacías de contenido, todas como un dios a quien idolatrar; «para la historia un genio, para la patria un Dios» dice el himno que se sigue cantando en las escuelas. Al mismo tiempo la dictadura desataba en en ese año un gigantesco operativo de represión, torturas y secuestros.

Mientras esto ocurría en Uruguay, en México, Milton Schinca escribía en el Cuartel General de Emiliano Zapata la obra «Artigas General del Pueblo», que el elenco de «El Galpón», con el rol protagónico de Ruben Yáñez, representó en todo el mundo como un testimonio de la lucha por la democracia y la libertad.

El sesquicentenario de la muerte de Artigas se vive, por mérito de su pueblo, en otras circunstancias y el debate enriquecedor sobre su figura y su aporte pretende apartarnos del bronce y los estereotipos. LA REPUBLICA brinda hoy la calificada y polémica opinión de un sociólogo y profesor de historia, Fernando Errandonea, y tres prestigiosos historiadores: Benjamín Nahum, Lucía Sala y Washington Reyes Abadie, para contribuir a ese imprescindible debate.

Mientras tanto y como siempre ha ocurrido, los sectores populares recordaron a su manera a Artigas, muy lejos de la pompa oficial. Una marcha y acto en Sauce lanzarán la recolección de firmas por el Referéndum contra la ley de Urgencia. La consigna será: «No venderé el rico patrimonio de los orientales al vil precio de la necesidad». En varios asentamientos se realizarán actos y un humilde carrito que circulaba ayer por la zona del Barrio Borro daba el tono con una cartulina que rezaba: «Aguante Artigas».

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