La ausencia de Chávez
Una de las ausencias que más se notó tanto para la Cumbre como para los propios empleados del hotel Radisson, fue la del presidente de Venezuela Hugo Chávez, pues lo catalogaron como un «personaje», ya sea por la gran seguridad que lleva y hasta por sus requerimientos.
Por ejemplo, contaron que cuando Chávez llega entrega al personal del hotel todas sus corbatas para que las dejen prontas con sus nudos hechos. Además siempre viaja con su cocinero y en caso de ir a comer a un restaurante pide un plato determinado, pero uno de sus guardias se para en la puerta de la cocina y toma al azar cualquier plato que lleve un mozo y eso es lo que comerá su presidente, tratando así de minimizar los riesgos de un eventual envenenamiento.
Si bien durante el desarrollo de la Cumbre, no existieron pedidos extraños de parte de los mandatarios, por ejemplo las peluquerías del hotel estuvieron abiertas desde las seis de la mañana hasta pasada la medianoche, para atender a las primeras damas y demás integrantes de la comitivas en cualquier horario.
Prácticamente en todo el hotel habían actividades pues se montaron varias oficinas, ya sea para el presidente de la República Tabaré Vázquez, para el canciller Reinaldo Gargano, para el secretario general Iberoamericano Enrique Iglesias y para el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) Kofi Annan y las 15 personas que llegaron con él, quienes trabajan prácticamente las 24 horas del día.
Quizás dentro de las solicitudes fuera de lo habitual se puedan poner el caso del presidente de El Salvador, quien pidió durante las reuniones de la Cumbre, que le llevarán frutas frescas pues es lo que acostumbra comer en ese tipo de ocasiones. *
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