Una mesa frente al mar
El domingo pasado, sobre las 13 horas, el club de pesca La Estacada fue tomado militarmente. Hombres armados de guerra comenzaron a deslizarse por la zona, mientras coraceros y policías hacían de lo suyo. Los habitué del lugar no podían creer en lo que estaban viendo.
En eso llegó un hombre vestido sencillamente, quien se apersonó ante uno de los mozos, le dio la mano y le dijo: «Quiero una mesa frente al mar». De inmediato comenzaron las corridas, hasta que lograron poner una mesa entre dos botes de pesca, mientras los gatos y perros del lugar miraban desconfiados del extraño visitante.
-¿Qué se va a servir dijo una de las mozas vestida de negro?
-Me dijeron que para tomar tengo que pedir «Medio y medio de Roldós», dijo el hombre, moviendo apenas los labios.
-¿Y para comer?
-Una parrilla, con muchas cosas, solicitó el visitante, quien no dejaba de saludar a pescadores del club.
De inmediato se le sirvió un entrecot de primera clase y después chorizos, morcillas, chinchulines, asado y queso provolone, que acompañó con un pequeño vaso de Don Pascual. De postre disfrutó, lentamente y sin sacar la mirada del horizonte, de una tarta de manzana con helado, que es la especialidad de la casa.
-¿Una firma? Fue la solicitud de un parroquiano, que portaba una bandera de Nacional. La respuesta fue inmediata, quedando la firma estampada en la tela tricolor.
Cuando faltaban pocos minutos para las 14 y 30 horas, los hombres armados comenzaron a movilizarse, luego de recibir instrucciones de un hombre trajeado que portaba un celular.
El visitante se paró, respiró hondo, saludó a muchos de los presentes y se quedó por unos segundos con la vista al mar queriendo registrar para siempre las aguas del Río de la Plata.
El visitante fue Evo Morales, quien desde hace muchos años brega por una salida al mar para Bolivia. *
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