Complicidades con los crímenes
«El que se encontraran restos óseos enterrados en las playas del Este o en el fango del Puerto de Montevideo, permite suponer que la cantidad de cadáveres aparecidos es ínfima con relación a la cantidad de cuerpos que quedaron sepultados para siempre en el océano», dijo en 1984 el marinero uruguayo Daniel Rey Piuma al Secretariado Internacional de Juristas por la Amnistía en Uruguay. Este testimonio fue recogido en el libro «Los crímenes del Río de la Plata», editado en Argentina en el mes de junio de 1984. En el libro se consignan nombres de oficiales de la Prefectura Naval uruguaya que tuvieron conocimiento de los hechos pero que sin embargo los ocultaron a la Justicia, «para proteger la Prefectura argentina que le dio cobertura en muchas acciones». Rey Piuma asegura que «también hay que considerar el papel importante que jugó la prensa de la época en la desvirtuación de los hechos. Cuando se hallaron los cuerpos se montó todo un aparato periodístico para informar que los cadáveres eran de raza asiática. En 1977, cuando los hallazgos demostraban que los cuerpos eran de raza blanca, la prensa se remitió a reproducir los comunicados de Prefectura y a tejer historias sobre barcos fantasma».
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