Presidente de Bolivia admitió que aún hoy es discriminado en su país
Morales recibió en la víspera, de manos del intendente de Montevideo, Ricardo Ehrlich, las llaves de la ciudad. Luego hizo uso de la palabra en el Salón Azul de la comuna capitalina, en el marco de un acto de bienvenida organizado por la Comisión Nacional de Organizaciones Sociales del Uruguay (Conosur).
El presidente boliviano, quien se refirió a la discriminación que sufre la población autóctona de su país, y abogó por la integración latinoamericana, recibió la calurosa acogida de cerca de medio millar de personas que colmaron las instalaciones del salón. Durante el acto, fue varias veces ovacionado.
Sin embargo, se produjo un hecho insólito al ser interrumpido en su alocución por parte del maestro de ceremonias para anunciar que los niños de la escuela República de Bolivia le entregarían un presente (ver nota aparte).
Pero Morales no se mostró sorprendido con que se cortara su discurso. Recordó que su pasado está en «las luchas sociales, sindicales indígenas y campesinas, y en los movimientos populares de Bolivia, sectores históricamente abandonados».
Señaló que a casi diez años de la creación de un instrumento político de «liberación» su país se encuentra hoy en una etapa de «profundas transformaciones democráticas y pacíficas» con la creación de una Asamblea Constituyente, cuyo fin es «refundar Bolivia», para dejar atrás una historia de «discriminación, marginación y saqueo de los recursos naturales».
«Hemos sido excluidos y marginados. Mi madre, una analfabeta que ya ha fallecido, hace 60 años no tenía derecho a entrar en las plazas principales de la ciudad de Bolivia. Y yo, aún hoy, como presidente, no puedo visitar ni inaugurar ferias internacionales dominadas por la burguesía», criticó el mandatario, quien además reafirmó su búsqueda permanente de la «unidad, respetando la diversidad». En tal sentido, aseguró que el movimiento indígena en Bolivia «no es excluyente, sino incluyente, y la Asamblea Constituyente no será un instrumento para la venganza, sino para que todos tengan los mismos derechos, cumpliendo con los mismos deberes».
«Mayor unidad»
Por otro lado, también se refirió a la necesidad de mejorar la situación económica de su país y de toda América en base a la mejor utilización de sus recursos naturales.
«He visitado al maestro, compañero y hermano Eduardo Galeano, quien nos ha hecho despertar con las ‘Venas abiertas de América Latina'», dijo el mandatario, y añadió que por ello tiene que «terminar el saqueo de los recursos naturales».
«Esta tierra que tiene tanta riqueza, no es posible que también tenga tanta pobreza. Se puede cambiar, para vivir bien, para que haya justicia e igualdad en Latinoamérica», subrayó.
Morales invitó personalmente el pasado sábado al presidente Tabaré Vázquez, a participar en la próxima Cumbre Sudamericana de mandatarios que se realizará en diciembre en la ciudad boliviana de Cochabamba, encuentro que será un ámbito propicio para impulsar la unidad latinoamericana.
«Necesitamos una mayor unidad de los presidentes para poder lograr, junto con la contribución de los diferentes movimientos sociales, la patria grande por la que luchó Simón Bolívar», acotó.
El mandatario boliviano aseguró que los recursos energéticos deben ser la base para unir a Sudamérica y Latinoamérica. «El tema energético, el gas y los hidrocarburos no pueden ser manejados y usados regional ni sectorialmente, sino que deben beneficiar a todos los latinoamericanos, por lo que no es posible que estos sigan en manos de las transnacionales».
Por otra parte, sugirió «escuchar al pueblo», ya que ello es «el mejor esfuerzo para construir esa patria grande buscando igualdad y justicia». Acotó que tal vez el movimiento indígena pueda «dar aportes importantes para conservar el medio ambiente y vivir en armonía, porque defendiendo a la madre tierra se defiende a la humanidad».
Morales aseguró que poco a poco ha ido aprendiendo de la «ley cósmica» que dejaron sus antepasados, la que consagra tres principios fundamentales: «No robar, no mentir, ni ser flojos».
No obstante aceptó que, seguramente, durante los nueve meses de gobierno ha cometido errores y contradicciones, las que han sido aprovechadas fácilmente por algunos medios de comunicación que permanentemente lo satanizan. «Por ello, deberíamos crear nuestros medios alternativos para enfrentarlos».
En otro orden dijo estar «muy impresionado» por la cooperación internacional que ha recibido su país, y por sobre todo la solidaridad de manera directa, franca e incondicional de Cuba y Venezuela.
«El compañero Fidel Castro y su pueblo cubano nos han ayudado incondicionalmente con la instalación de 10 centros oftalmológicos en el país, con los cuales más de 40 mil bolivianos, peruanos y argentinos que viven en Bolivia se han atendido de manera gratuita. Eso es solidaridad y hermandad», sentenció.
Las llaves de Montevideo
El intendente de Montevideo, Ricardo Ehrlich, quien entregó las llaves de la ciudad al presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo que la presencia del mandatario boliviano es ocasión para «reforzar lazos» y reafirmar compromisos en el camino de la construcción de futuro entre ambas naciones, sus pueblos y ciudadanos.
«Viva el Alba», dijo en ese momento una voz anónima desde la multitud, en referencia al acuerdo comercial para la construcción de la «Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América», que Bolivia suscribió con Venezuela y Cuba por oposición al ALCA.
Ehrlich prosiguió expresando que el comienzo del nuevo siglo exige «continuar construyendo identidades, para que desde ellas se puedan elaborar relaciones de mayor equidad que permitan avanzar hacia nuevos equilibrios».
Morales acotó que la distinción que recibió de parte de las autoridades de Montevideo es para el pueblo boliviano «sacrificado y esforzado que lucha por su liberación y que es está representado en el movimiento indígena». *
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